Hay que prevenir

El verano y las altas temperaturas que agobian, desde hace algunos días, a la región han empezado a generar problemas graves en varios municipios del Departamento empezando por Dosquebradas. Ya el viernes pasado el excesivo calentamiento produjo llamas en la parte alta del barrio Bosques de la Acuarela, por fortuna que no pasaron a mayores y que solo afectaron la capa vegetal de la montaña.

 

Este es un hecho, sin embargo, que tiene que llamar la atención de las autoridades y poner en alerta a las entidades e instituciones encargadas, por supuesto de atender estas eventualidades, pero también de monitorear y de prevenir los riesgos que puedan generar esta clase de eventos.     

 

Ejemplos hay suficientes en el país, la semana pasada un medio de comunicación serio dio cuenta de una información según la cual en el departamento del Meta los bomberos y socorristas han atendido 55 incendios vegetales en los últimos días, y ni se diga en varias partes del mundo, iniciando por Australia; de los devastadores efectos de los llamados incendios forestales.

 

Los daños que producen las llamas y el humo generados por estos incendios no solo afectan la flora la fauna y los combustibles vegetales existes en el lugar de la conflagración, sino el medio ambiente y la biodiversidad en toda la zona. El efecto en la atmósfera, en la calidad de las aguas y en el aire que se respira, es incalculable. Esto sin contar el tiempo que tarda la naturaleza y el medio ambiente para recuperar las condiciones naturales perdidas.

 

Ahora, si bien algunos de los incendios forestales son producto de fenómenos meteorológicos difíciles de prevenir y evitar, la mayoría, nueve de cada diez según estudios confirmados, son el fruto de la acción o el descuido del hombre y que por tanto si son posibles de evitar o por lo menos de minimizar los riesgos de que se produzcan.

 

Por todo esto, hay que evitar, por ejemplo, cosas tan simples como tirar al suelo, más si se está en un bosque o en una carretera, cerillas o colillas de cigarrillos encendidas; o arrojar espejos, vidrios, botellas u objetos que puedan producir el efecto lupa con los rayos del sol; o como hacer fogatas o quemas en lugares donde el fuego se puede propagar fácilmente y causar los efectos que hoy nadie quiere sufrir.

 

El llamado es, pues, a todos los habitantes del departamento y de la región para que se tomen todas las precauciones y medidas preventivas que permitan evitar la presentación de incendios forestales; y también a las autoridades para que ajusten las medidas de control y vigilancia que ayuden a prevenir un fenómeno de esta naturaleza. Estamos seguros de que ningún ciudadano querrá asistir a un espectáculo tan doloroso como que el que vive desde hace varios días Australia.