El Águila Real de Montaña

Antes de terminar las últimas sesiones ordinarias del año pasado, la Asamblea Departamental aprobó un proyecto de ordenanza mediante el cual se adoptó el “Águila Real de Montaña” como el ave emblema del Departamento de Risaralda. Este reconocimiento se suma a otra media docena de decisiones que se han hecho similares, en cinco de los catorce municipios, para reconocer una determinada especia como su ave emblemática.

La Celia, por ejemplo, tiene en el Saltarín rayado, un ave que hace parte de las 20 especies de saltarines que hay en Colombia, a su emblema; Mistrató adoptó la Bangsia Aurinegra como su ave principal; Pereira tiene en la Pava caucana su modelo de conservación de la biodiversidad; Santa Rosa ha escogido al Lorito de Fuertes como su emblema en materia de preservación del medio ambiente; y Santuario tiene el Doradito Lagunero a su símbolo de municipio guardián del hábitat natural.

El Águila Real de Montaña pertenece a la familia de los Accipitridae (aves rapaces) y tiene su hábitat a lo largo de los Andes americanos, desde Argentina hasta Venezuela, ente los 1.700 y los 3.700 metros sobre el nivel del mar. Es la segunda ave, después del Águila Harpía, más grande y poderosa de Suramérica.

Por culpa de la destrucción continua de su hábitat natural y de la mano depredadora del hombre en nuestros países, esta es una especie que está considerada en peligro de extinción y en conflicto con el medio ambiente local. Los expertos estiman que en el mundo hay entre 250 y 900 ejemplares de esta especie, los que están incluidos en la lista roja en el libro de aves catalogadas “En Peligro” (EN) y, lo más preocupante, tienen una tasa de reproducción muy baja pues solo ponen un huevo cada dos años.

En Colombia, país donde fue descubierta por primera vez, hay según las investigaciones, cerca de 200 ejemplares, de los cuales ente 60 y 80 son adultos; y en el departamento ha sido vista en Pereira, en la zona alta de La Florida, en Santa Rosa de Cabal, en Santuario, en Apía, en Belén de Umbría, en Pueblo Rico y en Mistrató.

Hace unos días fue cazado uno de estos ejemplares en el municipio de Santuario, lo que ha generado todo un movimiento regional para la protección y defensa de la especie, y una serie de acciones encaminadas a la educación y concienciación de los habitantes de nuestras montañas sobre la necesidad de cuidar y proteger esta especie.

Por todo esto, nada más oportuno que la decisión de la Asamblea Departamental de acoger al “Águila Real de Montaña” como el emblema de Risaralda. Sin duda ello servirá para estimular la reciente preocupación que hay entre los risaraldenses por la suerte de varias especies que están en vía de extinción y para aumentar los cuidados y las medidas dirigidas a proteger esta y todos los ejemplares que están en riesgo de desaparecer.