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sábado, diciembre 3, 2022

Da lo mismo

Esta semana el Comandante Encargado de la Policía Metropolitana presentó un halagador balance de la lucha de la institución contra las distintas modalidades de delito. Dijo el alto oficial que especialmente el anterior fin de semana se había logrado la captura de media docena de delincuentes que habían acabado de cometer alguno de los tantos delitos que afectan la seguridad y la tranquilidad de los habitantes.

Por supuesto que es tranquilizante para los miembros de una comunidad saber que las autoridades detuvieron a quien está señalado de cometer los últimos crímenes en el sector, o a los miembros de una banda que tiene azotado a determinado barrio, o al que todos lo reconocen como el cabecilla de una red dedicada a la distribución y venta de drogas, o a quien se responsabiliza de ser autor de un reciente homicidio, o a quien está denunciado por ser un abusador sexual de menores.

Sin embargo, la pregunta que nos hacemos es cuántos de estos delincuentes capturados por la Policía, mucho de ellos exhibidos en ruedas de prensa, son judicializados y permanecen detenidos todavía. Cuántos son dejados, ante el asombro de los vecinos y el malestar de la comunidad, libres al día siguiente.

Las páginas de los periódicos están llenas de registros de personas que son capturadas luego de ser sorprendidos en flagrancia cometiendo un delito, o producto de un largo seguimiento a sus actividades delictivas, o que cuando son consultadas en los registros judiciales tienen un largo prontuario judicial; y que a pesar de esto son dejadas a las pocas horas en libertad.

De qué sirve para la tranquilidad pública y la seguridad ciudadana que la Policía un fin de semana capture a una docena o más de delincuentes suficientemente señalados de cometer una larga lista de delitos en determinado sector de la Ciudad, o desmantele una conocida banda de atracadores, o de distribuidores de droga, o de jaladores de carros, o de extorsionistas, o de violadores, si al día siguiente las propias víctimas se los van a encontrar a la vuelta de la primera esquina.

Lo que quiere la comunidad es no volver a ver, por un buen tiempo por lo menos, a quienes fueron denunciados por ella o que con su ayuda fueron detenidos luego de cometer algún delito; y no lo que está pasando ahora y es tener que encontrarse al día siguiente y en el mismo lugar, con quien, revolver o cuchillo en mano, le robo el reloj o le arrebató la cartera, o le hizo el paseo millonario, o atentó contra su vida.

Es probable que la legislación colombiana sea laxa con los delincuentes y los favorezca en muchas circunstancias; pero no hay duda de que en buena parte de los casos, las autoridades no son rigurosas al momento de aplicar la ley y hacer la captura de quien acaba de delinquir. Y mientras esto no se corrija, será igual que la Policía capture uno que cien. Para verlos en la calle al día siguiente, da lo mismo.

Para estar informado

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