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lunes, febrero 6, 2023

Con cuidado y precaución

El Presidente Duque anunció este miércoles que en adelante el uso del tapabocas en los espacios abiertos no será obligatorio en aquellos municipios del país donde el esquema completo de vacunación contra el Covid-19, haya superado el 70%. Esto significa que los habitantes de cerca de 450 ciudades y poblaciones, podrán circular sin necesidad de cubrir su nariz y boca.

Según el Presidente, el exitoso avance del plan de vacunación en la mayoría de los municipios, sumado a la continua reducción no solo de los nuevos contagios, sino de la ocupación por esta causa de las Unidades de Cuidados Intensivos, y de la disminución de las muertes diarias, permite pensar que los efectos de la pandemia son cada día menores y que hace posible ir moderando las exigencias iniciales tomadas para enfrentar los efectos del virus, empezando por los tapabocas en los lugares públicos.

La medida sin embargo, no cobija el transporte público, los sitios cerrados o con poca ventilación, los lugares donde se hacen aglomeraciones y los espectáculos realizados en sitios cubiertos; así como tampoco elimina el lavado permanente de manos, el distanciamiento y los aforos.

En Risaralda diez municipios, incluida esta capital, pueden beneficiarse  de esta medida por tener más del 70% de la población con al menos dos dosis de la vacuna. Solamente Dosquebradas, Mistrató, Pueblo Rico y Guática están por debajo del nivel en vacunación fijado por el gobierno y por tanto su población tendrá que seguir usando el tapabocas en los lugares públicos.   

No hay duda de que los contagios han bajado vertiginosamente en los últimos días, de que la ocupación por Covid de las Unidades de Cuidados Intensivos es mucho menor y de que el nivel de compromiso del virus en los pacientes en mucho menos letal, y por tanto de que es hora de ir moderando las medidas que han tenido encerrados a los colombianos o que han limitado severamente su vida normal en los últimos dos años. Sin embargo, hay que tomar esta decisión con cuidado y precaución. Setenta u ochenta muertes diarias y 2.200 nuevos contagios no son registros despreciables, ni mucho menos que se pueden pasar por alto, más cuando el pasado reciente ha demostrado que cuando la población olvida las recomendaciones de protección o llega una nueva variante, en un par de semanas los halagadores datos cambian de tendencia y se multiplican exponencialmente. Ojalá, pues, esta medida que sin duda abre el camino para el regreso a la vida de los colombianos antes de la pandemia, no signifique, con los días, un retroceso en la lenta pero segura recuperación de la normalidad y con ella de la economía, del empleo y de la productividad. 

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