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domingo, noviembre 27, 2022

Carlos Enrique Soto Jaramillo

El Departamento pierde un incansable dirigente, un defensor de sus causas en Bogotá, un vocero de sus anhelos ante el Gobierno Nacional y un batallador político por excelencia.

Ayer en la mañana, inesperadamente, falleció producto de un ataque al corazón, el exsenador Carlos Enrique Soto Jaramillo. El dirigente político estaba marginado de la actividad pública desde hace algunos meses, luego de que el Consejo de Estado le retirara la curul y le decretara la muerte política.

Soto, como era conocido en el mundo político, tuvo una ascendente carrera. Desde muy temprano se distinguió como un aguerrido dirigente comunitario, lo que muy rápido le valió ganarse la confianza de los entonces jefes del Partido Liberal. Tras ocupar algunos cargos de menor importancia en los gobiernos locales, fue elegido Concejal de Pereira en representación de este partido.

Luego de pasar por esta corporación, llegó a la Asamblea Departamental por las listas de su partido y estando allí fundó la “Casa de la Democracia”, una organización política de corte popular y que se constituyó en la base de sus resonados éxitos electorales. De la Asamblea saltó a la Cámara de Representes, fruto de un acuerdo realizado con la entonces senadora María Isabel Mejía.

Después de un par de períodos en la Cámara y de una sorprendente votación que lo hizo dueño del poder político en el Departamento, se presentó para el Senado en donde salió elegido senador de la República. Fue fundador y jefe único y omnipotente del Partido de la U en Risaralda y como tal nominador para todos los cargos importantes en la Ciudad y el Departamento, así como para todos aquellos de elección popular.

Mucho se dijo de su singular estilo para hacer la política, para manejar su movimiento político y en especial para ejercer el poder; pero no hay duda de que ese liderazgo, ese infatigable trabajo y la disciplina que imponía en todas sus actuaciones, fue lo que lo llevó al éxito electoral y político que consiguió, el mismo que puso al servicio de la ciudad y el Departamento.

Del exsenador Soto se pueden decir mucha cosas, pero nadie podrá negar que cuando fue convocado para una causa en favor de la región siempre estuvo presente no importando quien hacía el llamado, ni a qué partido pertenecía el convocante, y que cuando se trató de defender los intereses del Departamento ante los poderes centrales, lo hizo con entereza y valentía, así le costara dificultades con el gobierno de turno.

Desde este espacio lamentamos la temprana desaparición del exsenador Carlos Enrique Soto Jaramillo. El Departamento pierde un incansable dirigente, un defensor de sus causas en Bogotá, un vocero de sus anhelos ante el Gobierno Nacional y un batallador político por excelencia; y su partido y sus amigos a un hombre recio en su estilo, pero serio y cumplidor de sus compromisos con la comunidad.

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