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miércoles, septiembre 28, 2022

Campanazo en la economía

Por supuesto que un crecimiento de la economía del 6.4% como ocurrió el pasado mes de julio, de acuerdo con el reciente informe del DANE sobre el Indicador de Seguimiento a la Economía, y uno del 9.43% en el año corrido Julio 2021 – Julio 2022, son más que satisfactorios luego de la crisis general que produjo la pandemia; sin embargo, el comportamiento individual de julio pasado deja algunas preocupaciones.

La primera es que por primera vez en lo corrido del año el ISE mostró un decrecimiento con respecto al mes anterior. Es decir que mientras en junio pasado la economía había crecido el 0.2% frente a mayo, en el mes de julio cayó el 0.3% en relación con lo registrado en junio pasado; un comportamiento que al menos invita a los observadores de este tema a hacerle seguimiento.

La segunda preocupación es que tanto las actividades primarias de la economía: agropecuarias y explotación de minas y canteras; como las secundarias: manufactura y construcción; y las terciarias: suministro de energía, gas, agua, comercio al por mayor y al detal, transporte, alojamiento, gastronomía y actividades financieras; decrecieron 03%, 0.7% y 0.2% respectivamente frente al mes de junio pasado.

Aunque para algunos analistas esta caída general es la consecuencia de las medidas  tomadas por las autoridades económicas para tratar de contener el desbocado crecimiento de la inflación; otros muchos piensan que es un síntoma inequívoco de la esperada recesión económica global y un primer efecto de la incertidumbre que ha generado la cascada de propuestas de los funcionarios anunciados por el nuevo presidente.

Aún sin posesionarse cada designado ministro lanzó una serie de propuestas que no por haber sido, con los días, moderadas por el propio funcionario e inclusive por el presidente Petro, dejaron de generar prevención en los inversionistas, aplazamiento de las inversiones, precaución en los empresarios, resistencia a los nuevos créditos y, por supuesto, aumento en la inflación y desaceleración de la economía.

Difícilmente un empresario o un inversionista hoy se embarca en un nuevo proyecto, o crece su capacidad instalada, o genera nuevos puestos de trabajo, teniendo al frente una reforma tributaria del tamaño de la que ha presentado el nuevo gobierno, o pendiente una reforma laboral como la que ha pregonado la ministra de Trabajo, o un ajuste al precio de los combustibles como el que se anuncia.

Ojalá, este campanazo que ha dado el comportamiento de la economía en el mes de julio pasado, sea un hecho aislado en la curva ascendente que ella viene mostrando pasada la pandemia y que tanto necesita conservar el país para volver a los niveles del año 2019 y, sobre todo, para soportar las decisiones que se tomarán en el intento de corregir el inmenso desequilibrio social que padece el país hace muchísimos años.

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