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Pereira
jueves, febrero 2, 2023

Bonita, pero…

Pereira empieza a prepararse para los días de Navidad y Año Nuevo. Son días en los que los pereiranos se vuelcan a las calles a disfrutar de la alegría de la Ciudad, en que la población vecina viene a comprar sus regalos de Navidad, en que los ausentes regresan a su tierra, en que los turistas vienen a conocer el alumbrado y a aprovechar el creciente comercio y en que las familias se reencuentran para pasar sin duda los días más especiales y significativos del año.

Son días también en que la Administración Municipal adorna la ciudad con un lindo alumbrado y hace esfuerzos para tenerla bonita, para que esté limpia, para que haya fácil acceso a sus zonas comerciales, para que no haya indigentes en las calles y para que la gente se amañe y se quede toda la Navidad.

El gobierno sabe que es la época del año en que el comercio recupera los meses malos de la calenda, en que la economía se sacude de las dificultades del año, en que los hoteles, los restaurantes y en general el sector turístico hace su agosto y en que es necesario controlar el uso del espacio público para que no sea obstáculo para propios y visitantes, y que por tanto tiene que hacer un esfuerzo para tener dispuesta la Ciudad para estos días y tomar medidas especiales para hacer sentir cómodos y contentos a quienes nos visitan.

Sin embargo, hay dos aspectos fundamentales y que olvidan con frecuencia las administraciones, la movilidad y la seguridad. Las ciudades pueden estar bien engalanadas, tener el más lindo alumbrado, su comercio ser el mejor de la región, los precios los más competitivos, la gente la más atenta, los restaurantes ser de lujo; pero si su movilidad es un infierno y además son inseguras, difícilmente les va a llegar la gente y van a poder aprovechar las bondades de la época. Y lamentablemente en el caso de Pereira estas dos condiciones no existen. La movilidad entre nosotros es un desastre. El ingreso a la Ciudad, se venga del Valle, o de Armenia, o de Caldas es un verdadero martirio que quien lo intente jamás lo volverá a hacer, y ni se diga después de que haya logrado llegar a la zona comercial. Circular por el Centro, o por la Circunvalar, o por la 30 de Agosto, o por Pinares es un imposible.

Y en el caso de la seguridad, la situación no puede ser peor. Caminar por el Centro o por la Circunvalar, para no hablar, sino de dos de los sectores más concurridos, es un peligro. La delincuencia, la misma que todos los días capturan y al día siguiente la dejan en libertad, se ha adueñado de las calles de Pereira y es una amenaza que nadie combate ni controla. Es necesario, entonces, que a la par con engalanar la Ciudad y prepararla para los días de Navidad, las autoridades implementen una estrategia que permita ponerle orden al tráfico y acabar con los trancones que hoy la hacen inaccesible, y también combatir el delito y devolverle la seguridad y la tranquilidad perdida; si es que de verdad no se quiere que esta época pase en blanco para la reactivación de la economía y la recuperación de la normalidad.

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