Algo debe haber para hacer

No hay un solo visitante que venga a Pereira y no se lleve la imagen de la Estación de Nacederos cayéndose a pedazos, sin entender por qué semejante adefesio está todavía en pie.

No puede ser más vergonzoso el estado en que se encuentra la antigua estación del Ferrocarril en Nacederos, localizada al ingreso del aeropuerto Matecaña y abandonada por todos desde hace mucho tiempo. Así lo muestra la diciente fotografía que publicó este periódico en su primera página la semana pasada. La vieja edificación sirvió por mucho tiempo como estación del tren que venía de Cartago e iba hasta Manizales. Pero cuanto el ferrocarril dejó de funcionar y fueron levantados los rieles, el inmueble quedó abandonado a merced de los invasores y, lo que es peor, de los habitantes de calle que empezaron a derruirla y desvalijarla.

Un tiempo después, la Estación de Nacederos y todas las edificaciones de su género que había en el país, fueron declaradas patrimonio arquitectónico nacional lo que prohibía que fueran demolidas o restauradas y para hacerles cualquier clase de modificación, requerían de un permiso especial del Gobierno Nacional, autorización que por cierto su trámite es bien engorroso.

Mientras tanto, la Estación de Nacederos, como casi todas las que hay regadas especialmente en esta región del país y en el Departamento de Antioquia, se han ido deteriorando cada día más, al punto no solo de amenazar ruina, sino de convertirse en un estorbo y en una mácula para las distintas poblaciones.

Por supuesto que en esto las administraciones tienen buena parte de culpa. Ninguna ha hecho lo correspondiente bien para que se les permita remodelarla y hacerla útil para la ciudad, o simplemente demolerla, y han preferido dejar que el tiempo, los embates del clima y la mano destructora del hombre las vaya tumbando a pedacitos.

Lo malo de esto, es que estas edificaciones se convierten en la peor cara de las ciudades. No hay un solo visitante, empresario o turista o inversionista, que venga a Pereira y no se lleve una lastimosa imagen de la Estación de Nacederos cayéndose a pedazos, sin siquiera saber cual es la razón para conservar todavía en pie semejante monumento a la desidia.

Algo debe haber para hacer que permita acabar de tumbar lo que queda de esa edificación y deje de ser, primero un peligro para los transeúntes y segundo, la peor imagen de la ciudad; o poderla recuperar y adecuar conservando los rasgos y los elementos que han hecho que la entidad encarga de la conservación del patrimonio arquitectónico y cultural del país la han declarado como elemento que se debe preservar; pero la ciudad no puede seguir manteniendo ese inmueble en las condiciones tan dolorosas en que se encuentra.

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