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viernes, agosto 12, 2022

Aceptable balance

Por supuesto, muchas de las iniciativas y anuncios del Presidente se quedaron en buenas intenciones o en promesas que les faltó doliente; pero en general el gobierno termina con una calificación aceptable.

Hoy prácticamente termina el gobierno del presidente Iván Duque. Ya mañana se posesiona el presidente electo, Gustavo Petro, y empieza el mandato que le entregaron mayoritariamente los colombianos el pasado 19 de junio cuando venció en las urnas con una ventaja pequeña pero suficiente, al candidato Rodolfo Hernández.

Por eso, es oportuno hacer algunos comentarios sobre lo que fue un gobierno que intentó tomar distancia de los partidos  y movimientos políticos que tienen asiento en el Congreso y ser indiferente a la tradicional influencia de estos en las decisiones del Ejecutivo, pero que al final tuvo que dar su brazo a torcer ante una realidad que le significo no poder sacar adelante iniciativas tan importantes como las reformas tributaria, a la justicia y política.

La primera consideración que es necesario tener en cuenta es que este cuatrienio estuvo alterado por la llegada del Covid-19 cuando apenas llevaba la tercera parte y que lo obligó a cambiar  todas sus prioridades y a dedicar todos los esfuerzos, el presupuesto y el tiempo para tratar de atender un problema que era imposible de prever, y que le costó al país la vida de 141.000 colombianos e incalculables recursos en mejoramiento del sistema hospitalario, en la adquisición y aplicación de vacunas, en apoyo a las empresas afectadas y en subsidios a las personas que perdieron el empleo.

La segunda es el coletazo que la pandemía, los bloqueos producto de las protestas sociales, la migración venezolana y la crisis mundial derivada, de un lado de este fenómeno y del otro, de los conflictos internacionales, produjeron en la producción nacional, en la importación de materia prima, en las exportaciones, en los precios de los alimentos y en abastecimiento de los productos de primera necesidad.

En el campo de la paz, el presidente Duque fue fiel a sus planteamientos de campaña. Sin volver trizas el acuerdo de paz, no le dio la importancia ni la celeridad que muchos le reclamaron a su desarrollo y especialmente a algunos de los compromisos adquiridos por el gobierno del presidente Santos. Esto terminó generando un evidente recrudecimiento de los hechos violentos y una reorganización de los grupos armados ilegales.

En cuanto a lo económico, el gobierno saliente deja un país en proceso de regresar a los niveles de antes de la pandemia. Con excepción de la inflación que para este mes morderá los dos dígitos y unas altas tasas de interés, el resto de los indicadores están en recuperación y algunos de ellos mostrando índices esperanzadores.

En lo social el gobierno avanzó en el apoyo a los sectores más vulnerables  de la población, creó el llamado Ingreso Solidario, aumentó en número y monto los subsidios de vivienda, puso en ejecución el programa de devolución del IVA para la familias más pobres y estableció la matricula cero para miles de jóvenes que no podían ingresar a la universidad.

Por supuesto, muchas de las iniciativas y anuncios del Presidente se quedaron en buenas intenciones o en promesas que les faltó doliente; pero hay que decir que en general el gobienro termina su período con un balance aceptable, dadas las especiales circunstancias que le tocó vivir, en el cumplimento de sus metas y compromisos con los colombianos.

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