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Pereira
lunes, agosto 8, 2022

A cien años del Tren

Es tendencia

Ojalá, no pase

Empieza la era Petro

Aceptable balance

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Esta semana, este periódico dio cuenta de la conmemoración del centenario de uno de los acontecimientos más importantes y significativos en la vida económica y cultural de la ciudad, la llegada de la primera locomotora a la pequeña aldea y puntualmente a la estación localizada en la, para entonces, Plaza de Ferias, al frente del hoy edificio de la Gobernación.

El departamento de Caldas, constituido administrativamente en territorio independiente en 1905, y del cual  hacia parte Pereira, venía luchando, como lo habían hecho regiones como Antioquía y el Valle, por contar con una línea férrea que permitirá mover el producto de sus tierras y traer no solo lo que aquí no se producía en materia agrícola, sino lo necesario para impulsar los nacientes comercio e industria.

Fue así como a principios de la segunda década del siglo pasado, los dirigentes regionales lograron que la Nación firmara un convenio con el departamento de Caldas en el que se autorizaba a este a construir una línea de ferrocarril que uniera al río Cauca con Manizales, pasando por Pereira, y se aprobaba una subvención económica para el efecto.

Después de no pocas dificultades y vicisitudes, algunas externas y otra, las más, internas, el 16 de julio de 1915 el departamento inició la construcción de lo que sería, seis años después, la principal razón del desarrollo y la transformación de la pequeña aldea en un poblado con acelerado crecimiento y que tenía conexión directa con el puerto de Buenaventura puerta de entrada de todo lo que llegaba y salía del país, y testigo de excepción de la revolución industrial y comercial en el siglo pasado.

Pocos creían que con las limitaciones que había hace cien años para adelantar cualquier obra pública, fuera posible construir una obra de la envergadura del una línea férrea entre el Cauca y Manizales. Pero la tenacidad de la gente de esta tierra y especialmente la decisión de convertir la pequeña ciudad en un centro de desarrollo hizo posible que, según los historiadores, aquel 8 de julio de 1921 el entonces gobernador de Caldas Pompilio Gutiérrez, expresara en un telegrama enviado a la capital “Acaba de pitar la primera máquina del Ferrocarril de Caldas en la Plaza de Ferias de Pereira”.

Desde esa fecha memorable y hasta que un conflicto que nunca ha sido lo suficientemente explicado y que llevó a levantar los primeros rieles de la línea férrea, el Ferrocarril fue no solo el hilo conductor del desarrollo de la ciudad, sino el soporte de su economía, de su crecimiento comercial, de su mutación de reserva agrícola a centro de negocios y de su despertar empresarial.

Hoy, pues, con nostalgia, porque ya no se oye el pito de esa máquina que transformó la ciudad y su cultura, pero con gratitud inmensa por lo que significó para Pereira, recordamos el día en que la incipiente ciudad se congregó entorno a la Estación del Olaya a esperar el pito que anunciaba la llegada de esa máquina portadora de buenos augurios y justificadas ilusiones.

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