En calidad de vida, mal Colombia

Más allá de los debates metodológicos que siempre acompañan este tipo de mediciones, sus resultados coinciden con la percepción cotidiana de millones de colombianos. 
El más reciente Índice de Mejores Países 2026, elaborado por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, deja una conclusión preocupante para Colombia. El país ocupó el puesto 69 en la clasificación mundial, superando apenas a Ecuador y Guatemala, y fue  catalogado como el tercero con peor calidad de vida de América Latina, una posición que obliga a una seria reflexión nacional.
Más allá de los debates metodológicos que siempre acompañan este tipo de mediciones, sus resultados coinciden con la percepción cotidiana de millones de colombianos. El estudio identifica tres factores determinantes: el escaso poder de compra de los ciudadanos frente al creciente costo de vida, los persistentes problemas de seguridad que siguen afectando la tranquilidad de las familias y las mayores dificultades para acceder a una vivienda digna.
El deterioro del poder adquisitivo significa que el salario alcanza cada vez menos. La inflación acumulada de los últimos años, el incremento en los precios de bienes y servicios esenciales y el encarecimiento de la vivienda, el transporte y los alimentos han reducido la capacidad de los hogares para satisfacer sus necesidades y construir un proyecto de vida estable.
A ello se suma una inseguridad que continúa golpeando ciudades y regiones. El aumento de delitos como la extorsión, el hurto y otras expresiones del crimen organizado limita la actividad económica, desestimula la inversión y afecta la confianza ciudadana. Sin seguridad no hay desarrollo sostenible ni bienestar colectivo.
La calidad de vida no depende únicamente del crecimiento económico. También exige instituciones sólidas, empleo, vivienda digna, acceso efectivo a la salud y la educación, servicios públicos eficientes, infraestructura adecuada y un ambiente de confianza que permita a las personas desarrollar plenamente sus capacidades y aspiraciones.
Colombia posee enormes fortalezas, recursos naturales, talento humano y capacidad empresarial. Sin embargo, esos activos no se reflejan todavía en el bienestar de buena parte de su población. Las cifras del informe constituyen un llamado de atención sobre la distancia existente entre el potencial del país y la realidad que viven sus ciudadanos.
Mejorar esa posición no será el resultado de discursos ni de optimismos oficiales. Exige políticas públicas responsables, estabilidad económica, control del gasto, generación de empleo formal, recuperación de la seguridad y decisiones que fortalezcan la confianza de inversionistas y ciudadanos. Solo así Colombia podrá ofrecer a sus habitantes una calidad de vida acorde con sus posibilidades y dejar de figurar entre los países peor calificados de la región.

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