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Pereira
jueves, octubre 6, 2022

Qué clase de manifestación social, o de expresión cultural, o de llamado al gobierno para que atienda las peticiones de comité nacional de paro, o de reclamo por los supuestos exceso de la Fuerza Pública, o de apoyo a los camioneros, es la barbería que unos cuantos payasos montaron en el viaducto, o el “picadito” que jugó un puñado de desocupados en la glorieta de Corales.

Esto para no hablar del peaje que, a los ojos de todo el mundo, instalaron algunos avivatos en el viaducto para permitir el paso de los vehículos, de las bicicletas y de los peatones; o del negocio que montó el vividor que se amarró hacia el vacío en la cúpula de uno los pilones del viaducto, para llamar a la solidaridad de los pereiranos e invitar a que le consignaran en una cuenta de ahorros.

Bajo la sombra de las marchas y de las manifestaciones que distintos sectores de la sociedad han venido realizando para expresar su inconformidad con el gobierno por algunas decisiones tomadas, o por la negativa a dar respuesta a sus solicitudes, han  aparecido unos cuantos oportunistas y negociantes que no solo se ha  puesto de ruana la movilidad de la Ciudad, sino que han montado un fácil y lucrativo negocio.

Lo peor de esto es que todo se ha venido haciendo a los ojos de todo el mundo y con el conocimiento de las autoridades que seguramente en el afán de no generar enfrentamientos con los manifestantes o de ser tolerantes con quienes resolvieron  que si no es taponando vías y creando un caos en la movilidad entre Pereira y Dosquebradas, sus jornadas de protesta o de solidaridad con algunos sectores, no cumplen su propósito, prefieren mirar para otra parte e ignorar lo que está pasando.

Cómo es posible que tres “lucidos” pongan una carpa en la principal vía de la Ciudad hagan la parodia de una barbería, o cierren la glorieta más congestionada y se pongan a jugar un partido de micro futbol, y vuelvan la movilidad un caos; o unos delincuentes cobren la subida a los pilones del viaducto, o el poso peatonal por el viaducto; y no haya un solo policía que lo impida.

Por qué razón últimamente cualquier reunión de más de dos que se haga en la Ciudad o cualquier conmemoración tiene que hacerse en el Viaducto, cerrándole el paso a los vehículos desde primera hora del día y hasta muy tarde en la noche, como si no hubiera más lugares donde pudiera hacerse.

Una cosa es una marcha por algún motivo especial o una gran concentración para celebrar una conmemoración y otra bien distinta el circo que unos aprovechados han montado con la complacencia de las autoridades y de alguna manera con el apoyo de los ciudadanos, y que tienen convertida la Ciudad en un completo caos.

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