El día que se enfermó el viento

Manuela salía con su padre al campo con frecuencia, para disfrutar de la frescura y los aromas que traía el viento cada vez que se movía por entre los árboles, las flores o sobre el arroyo y llegaba hasta su rostro como una caricia. Era feliz cuando llevaba su cometa ¡ay! Verla volando le hacía soñar que llegaba hasta un lugar lleno de magia.

 

Hace algunos días que la visita al campo se volvió aburrida, el viento no sopla igual, no llegan a su nariz los aromas de las flores, el arroyo, la tierra recién arada. ¿Qué pasa con el viento papá? Mira los árboles empezaron a estornudar, los animales se asfixian por el humo de incendios que el hombre irresponsablemente provoca acabando así con la vida de muchos seres en el bosque.

 

En el ambiente se acumulan partículas ceniza, polvo, materiales provenientes de las fábricas y de los vehículos que recorren la ciudad movidos por combustibles fósiles (me enseño la maestra): el aire se vuelve tan pesado que los edificios parecen entre bruma.

 

Si hija, estos fenómenos climáticos, la prolongada sequía y la ausencia de viento, agrava más el problema .pero también los humanos debemos aprender a ser conscientes utilizando menos los vehículos que produzcan gases tóxicos, no ocasionar incendios, manejar bien las basuras. Habrás visto como debemos usar tapabocas para proteger las vías respiratorias, también los animales y todos los seres vivos sufren con esta contaminación, si la nubosidad aumenta habrá menos radiación solar y ésta se precisa para que disperse las partículas nocivas

 

Pasaron varios días y las condiciones lejos de mejorar empeoraban, los gobernantes se reunieron y tomaron varias decisiones en favor de los habitantes de la región.

 

Hubo días soleados, las nubes tomaron un color gris oscuro, se movieron con fuerza y la lluvia cayó, primero en delgados hilos, fue haciéndose más fuerte y despertó al viento que había estado dormido; sol lluvia y viento fueron disipando aquellas partículas que no permitían ver con claridad el paisaje.

 

Las dos gotas de agua

En la mansión de las nubes, vestida de tules y algodones, vivían felices con su familia dos inquietas y alegres gotas de agua, disfrutaban de los colores que el sol ponía en sus mejillas en las mañanas o deslizándose entre el arcoíris al medio día y contemplando el brillo de la luna y las estrellas en las noches.

 

Una madrugada prendidas de la mano, se mostraron dispuestas a recorrer el mundo, lo malo es que no avisaron a sus padres de su partida y era la primera vez que salían de su casa.

 

En su vuelo hacia la tierra, una fuerte brisa las separó y tomaron diferente rumbo. Cha, la gota muisca, cayó en la calle principal de una populosa ciudad, donde había mucho ruido, polvo, escombros y basura que los transeúntes arrojaban sin ninguna consideración y rodando rodando cayó en un reguero de aceite cerca de un taller de mecánica, los carros arrojaban un gas negro, espeso que la hizo estornudar y le llenó de puntos negros su cuerpo y su vestido; soñaba con conocer a los niños (había escuchado sus risas y sus gritos, sabía de sus juegos y alegría) quería unirse a ellos, pero su desilusión fue grande cuando los vio dejando todo tipo de residuos fuera del recipiente adecuado, no logró su sueño, sus ojos se empañaron y en su garganta se hizo un nudo, quería volver a casa.

 

Bindu, la gota de la India, cayó en un bosque limpio y fresco, un vientecillo la depositó en lo más alto de un frondoso árbol, jugueteó entre las hojas, disfrutó el canto de las aves, los olores y colores de las flores, escuchó con detenimiento los sonidos de los moradores del bosque y el murmullo del riachuelo; ya pensaba en instalarse para siempre en aquel paraje de ensueño, cuando el sol calentó intensamente e hizo que la pequeña traviesa se evaporara llegando nuevamente a la mansión; abrió sus ojos y ya estaba rodeada de curiosas, ella sonrió, suspiró, se iluminaron sus ojos de alegría y contó tan maravillosa aventura.

 

Había pasado poco tiempo, cuando llegó también Cha, ésta se sacudió el estropeado vestido, estornudó estrepitosamente, limpió su cara, compuso su cabello, sus gestos dejaban ver el disgusto; toda la familia estaba extrañada y en espera de la historia que contaría la pequeña.

 

Si la gente que está allá abajo no cuida lo que tiene, no podremos ir a visitarles y todo será desolación, fueron las palabras de la recién llegada y desilusionada gota de agua.

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