Alonso Gaviria Paredes

En un libro in illo témpore -en otros tiempos- unos viajeros vieron a un grupo de personas haciendo ranchos modelo vara en tierra; al preguntarles qué estaban haciendo respondieron: “aquí fundando un pueblo”.
Otros cuentan en más escritos que lucían sombreros de iraca a la pedrada, camisa de blanco lienzo, pantalones de rudeza textil, y al ciento el machete Collins tres canales “desbordamiento caudaloso de energía propio de un pueblo joven”.

En una conversación a título de transeúntes, el médico doctor Rodrigo Posada Trujillo sugirió a quien escribe en ratos perdidos, mencionara ese derecho por cívica escritura pública el nombre de la dama emblemática doña Dionisia Bernal de Jaramillo Gutiérrez -esposa de don Alfonso- peregrino que trajo la telefonía a Pereira por allá en los años veinte con alborada.

Dice Posada Trujillo que hay otras referencias de incrustación testimonial artística, bilingüe para visitantes extraviados y por ninguna señal la matrona que obsequió a Pereira ese altar civil para aquellos que hicieron definitivo descanso en la querencia, para esos guapos con su prole de semillas generacionales. Un borrador de voluntario cabezazo y a mano alzada en recetario digital de galopante repentismo salió del escritorio y a Dios rogando con el mazo dando para no seguir cayendo en: “la ingratitud es una forma de amnesia”, se fijara una placa breve como un relámpago caminero:

 

“Legado de esta memoria monolítica/en campo, piedra unida al bronce,/por voluntad primigenia y tutoría/ de DIONISIA BERNAL DE JARAMILLO GUTIÉRREZ. 30 de Agosto de 1963 en el centenario de Pereira”.

 

La versión artística es del escultor Rodrigo Arenas Betancourt; sin embargo, el correr de la voz era la municipalidad que asumió el desprendimiento administrativo. Si hay, una inscripción fundida e indesprendible y no llena lo obsequiado por la pionera del mecenazgo. Por ende, la plancha de credibilidad original.

El Prometeo homenaje a los Fundadores, fuego de herradura labrada en trocha de titanes cosmopolitas está siendo recobrada en esa plaza dura por la presente alcaldía 2019.

Doña Dionisia
Recordar a doña Dionisia nos trae a la libreta las palabras del intelectual José Gaos: Transterrados y significa las gentes que salieron de su tierra y llegaron a un lugar que les era afín. En términos pereiranos de adopción por raíz, fruto y flor es: Ellos se hicieron a la ciudad y la ciudad se hizo a ellos. La presencia de esta obra de arte nos indica que los fundadores y la donante están vivos y están en ese monumento.

 

Hipotecando unas palabras ajenas (nacimos debiendo y morimos pagando): “No hay ninguno otro sitio que inspire más reverencia”. Se debe aclarar que, en este punto esquinero: calle 13 con carrera 13, no dejó el ombligo urbano Pereira; fue unas cuadras más en terreno destapado y en marco de parque de llegada.

 

Abandono oficial
En un recorte de prensa con achaque de jubilado y transterrado a la vez, don Alfaro Pulgarín Grajales muestra una nota escrita por Javier Ríos en el suplemento Las Artes de El entonces El Diario del Otún (domingo 31 de enero de 2010: “El Prometeo de Arenas…sufre” y se duele por el abandono oficial y el sitio va como enfermo sin asistencia médica; además, tomada por el columnista las frases encriptadas que casi no se pueden leer por el agobio del deterioro. El homenaje a los fundadores y el municipio, para que fuera ícono de recuerdo, estaba en la ebullición de su pensamiento hace más de 50 años antes doña Dionisia y para más certeza de ese lugar se acudió a un libro escrito por los historiadores que un día lejano de niñez y juventudes residieron en todo ese corredor llamado anteriormente avenida Mosquera y que una vez llegó el progreso arquitectónico se denominó La Circunvalar.

 

Los planos
Los hermanos Javier y Armando Ramírez Villegas muestran con fidelidad y documento en mano editorial, los planos levantados por el ingeniero Alfonso Hurtado Sarria (otro transterrado), los lotes 1 y 2, una fotografía con senescencia geográfica o panorámica vista desde lejos y son los años 30 al 40 cuando Pereira iba palo arriba. Descifrando con pulso de alfabeto Braille, es decir: dedos-cerebro (la placa de cemento) dice:

 

“… y al trabajo/este hombre fuego/herida oración/es el símbolo/del ser actual/que en medio de esta patria desangrada/ crea y anhela realizar sus sueños”.

 

Pie de frase de una firma ilegible y por duda de encriptación, se remitió a un libro cortesía del autor en un respiro del teatro Comfamiliar un añoso 1977. Gracias a un amigo grafólogo y al mostrarle la publicación con el autógrafo y el remendado papel de Alfaro (otro transterrado) según fotografía, la firma del sermón en piedra y bronce es igual; salvo sea una ilusión óptica pasajera y una autoridad de academia o de los descendientes de doña Dionisia lo rectifique.

Esta plaza dura y patrimonio testimonial arraigo es la segunda piedra aclimatada, pero sin destierro de nuestra cariñosa querencia.
(Nota): quien escribió este recado actuó apenas como peón de estribo.

 

Fuentes
– Arenas Betancourt –un realista más allá del tiempo-, patrocinio de la FEN Financiera Eléctrica Nacional. Villegas Editores julio de 1986. Crédito del monumento en fotografía, de la misma editorial.
– Historia de un barrio La Circunvalar, editorial Papiro 2011. Suplemento literario Las Artes, El Diario del Otún, 31 de enero de 2010.
– Crónicas de la errancia, el amor y la muerte. Rodrigo Arenas Betancourt Instituto Colombiano de Cultura.
– La colonización antioqueña en el occidente de Colombia, James J. Parsons, segunda edición 1961 por el Banco de la República.
– Semblanza de Antonio José Restrepo, por Alirio Gómez Picón, Imprenta Departamental de Antioquia a abril de 1956.
– Escrutinio sociológico de la historia colombiana, Luís López de Mesa Biblioteca Eduardo Santos, segunda edición 1956.
– La Gesta Cívica de Pereira – Sociedad de Mejoras de Pereira, SMP, Hugo Ángel Jaramillo., Fondo Editorial del Risaralda, 1994 y agosto 2013, Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía
– Médico doctor Rodrigo Posada Trujillo en su despacho.
Biblioteca Luis Carlos González Mejía-Área Cultural
– Alfaro Pulgarín Grajales
– Diego Ramírez Alzate vecino en La Circunvalar.

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