Los jugadores del Deportivo Pereira anunciaron que dejarán de entrenar y competir por nuevos incumplimientos salariales. El plantel sí decidió jugar ante Alianza como muestra de respeto por una ciudad golpeada por el terremoto.
Pereira atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente y, aun así, su equipo de fútbol vuelve a estar atrapado en una crisis que nada tiene que ver con lo deportivo. Los jugadores del Deportivo Pereira anunciaron un nuevo cese de actividades debido a los incumplimientos salariales de la institución encabezada por Álvaro de Jesús López Bedoya.
El comunicado fue divulgado en la noche del viernes 21 de agosto a través de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales, Acolfutpro. Los integrantes del plantel aseguraron que les deben el salario completo de julio y la primera quincena de agosto. La situación sería todavía más complicada para algunos trabajadores y colaboradores del club, que acumulan hasta cuatro quincenas sin recibir salario.
Ante esa situación, los futbolistas tomaron una decisión contundente: desde la próxima semana suspenderán entrenamientos y no se presentarán a competir hasta que las obligaciones laborales sean canceladas en su totalidad.
Los jugadores sí pensaron en Pereira
Hay una frase del comunicado que adquiere especial significado en estos momentos.
A pesar de tener salarios pendientes, el plantel decidió cumplir con el compromiso frente a Alianza y explicó que lo hacía por respeto a la ciudadanía de Pereira, a sus hinchas y especialmente a quienes atraviesan momentos difíciles como consecuencia de la reciente emergencia.
El mensaje marca un fuerte contraste.
Mientras los jugadores aceptaron salir a la cancha aun sin haber recibido todo el dinero correspondiente a su trabajo, pensando en una afición y una ciudad que apenas intentan recuperarse del devastador terremoto del 10 de agosto, la administración del Deportivo Pereira vuelve a protagonizar una crisis por incumplimientos salariales.
Y es ahí donde vuelve a aparecer una pregunta que desde hace meses ronda entre los seguidores Matecañas: ¿hasta cuándo tendrá que soportar la hinchada las consecuencias de la administración de Álvaro López?
En una ciudad golpeada por pérdidas humanas, viviendas destruidas, negocios afectados y miles de familias intentando empezar de nuevo, el fútbol podría representar un pequeño espacio de unión y esperanza. Sin embargo, el Deportivo Pereira vuelve a ofrecer incertidumbre.
Para buena parte de la afición, un nuevo incumplimiento en un momento como este se siente como otra falta de consideración hacia una hinchada que ha acompañado al equipo incluso en sus peores épocas.
Segunda vez en menos de un año
No se trata de un episodio aislado.
A finales de octubre de 2025, el plantel profesional también dejó de competir debido a problemas con salarios y obligaciones laborales. En aquella oportunidad, el Ministerio del Trabajo ordenó suspender preventivamente las actividades del Deportivo Pereira hasta que se acreditara el cumplimiento de las obligaciones pendientes.
La situación fue tan grave que el equipo terminó utilizando futbolistas juveniles para disputar compromisos de Liga. En ese periodo también se produjo la salida del entonces entrenador Rafael Dudamel.
Menos de un año después, la historia vuelve a repetirse.
Incluso antes de comenzar el segundo semestre de 2026 ya existían nuevas alertas. A finales de junio se conocieron reportes según los cuales el plantel y el cuerpo técnico enfrentaban atrasos equivalentes a tres quincenas, una situación que llegó a poner en duda la normal preparación para el campeonato.
Ahora, en agosto, son nuevamente los propios futbolistas quienes anuncian públicamente que se cansaron de esperar.
Álvaro López continúa en el centro de la crisis
Aunque durante los últimos meses se conocieron anuncios y negociaciones alrededor de una posible venta de la institución, Álvaro de Jesús López Bedoya continúa apareciendo como presidente del Deportivo Pereira en registros deportivos actuales.
Su administración también ha enfrentado decisiones de organismos de vigilancia.
El pasado abril, la Superintendencia de Sociedades confirmó una sanción de $100 millones contra López, en calidad de representante legal del Deportivo Pereira F.C. S.A. en reorganización, por incumplir órdenes impartidas por esa autoridad.
Entre los asuntos señalados por la Superintendencia estaba el reconocimiento contable de derechos deportivos correspondientes a 13 jugadores que, según la entidad, no pertenecían a la sociedad, registrados por más de $9.573 millones.
A comienzos de agosto también se informó que continuaban los problemas relacionados con el reconocimiento deportivo del club, en medio de los reiterados inconvenientes administrativos y financieros de la institución.
Una hinchada cansada
La paradoja del Deportivo Pereira resulta difícil de ignorar.
El club alcanzó el punto más alto de sus 78 años de historia cuando salió campeón de Colombia en diciembre de 2022. Aquella estrella produjo una celebración multitudinaria y confirmó hasta qué punto el equipo forma parte de la identidad de Pereira.
Menos de cuatro años después, el panorama es completamente diferente.
Los aficionados han tenido que acostumbrarse a escuchar sobre deudas, procesos administrativos, sanciones, incumplimientos, posibles ventas y amenazas sobre el reconocimiento deportivo.
Ahora se suma un nuevo cese de actividades.
Y ocurre precisamente cuando la ciudad necesita referentes capaces de generar unión.
Los trabajadores no deberían cargar con la crisis
En medio de la molestia contra las directivas también existe un elemento que no puede perderse de vista: los jugadores y empleados son trabajadores y tienen derecho a recibir oportunamente sus salarios.
El nuevo comunicado muestra que el problema no afecta únicamente a los futbolistas profesionales. Hay empleados de la institución que, según el propio plantel, acumulan atrasos de hasta cuatro quincenas.
Por eso, aunque el anuncio de no jugar afecta directamente al hincha, los responsables de poner al equipo en esa situación no son los futbolistas que reclaman el dinero que les corresponde.
De hecho, fueron ellos quienes decidieron competir una vez más pensando en Pereira.
¿Qué viene ahora?
El cese está previsto para comenzar la próxima semana y se mantendría hasta que el Deportivo Pereira se ponga completamente al día con sus trabajadores.
De mantenerse la decisión, quedarían comprometidos los próximos partidos del equipo tanto en Liga como en Copa Colombia, torneo en el que el Matecaña tiene programada su participación en los octavos de final.
La dirigencia tendrá entonces que encontrar nuevamente los recursos para evitar que la crisis administrativa termine trasladándose definitivamente a la cancha.
Pero esta vez hay un elemento adicional.
Pereira está herida. Miles de ciudadanos intentan recuperar sus viviendas, sus empleos, sus negocios y su vida cotidiana después del terremoto. En ese escenario, ver nuevamente al equipo representativo de la ciudad paralizado por salarios sin pagar genera todavía más indignación.
Los jugadores dijeron que salieron a jugar por respeto a Pereira y a su hinchada.
La administración de Álvaro López deberá demostrar ahora, con hechos y pagando lo que debe, que también entiende lo que significa respetarlas.


