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miércoles, julio 6, 2022

Los apellidos del fútbol y la hermandad Colombo guaraní

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Por: Danilo Gómez Herrera

Pregonero de tu historia

La tranquilidad de la pequeña ciudad se vio alterada por la masiva presencia de futbolistas extranjeros que llegaron para jugar con el Deportivo Pereira. Era apenas la tercera participación del equipo de Don Isaac Gómez Murillo en el campeonato profesional. Ellos con su fútbol, sus costumbres y sus apellidos bien extraños causaron sensación.

Aunque el equipo tuvo en sus filas a elementos foráneos en los dos primeros torneos, contados entre ellos un dominicano, un ecuatoriano, 2 uruguayos y hasta italianos; también llegaron dos exponentes de la raza guaraní siendo sus apellidos Colombo y Ávalos. Pero que el equipo fuera conformado en su totalidad por elementos de un solo país, y no precisamente de colombianos, ya era un hecho de escándalo.

Los Calonga, Casartelli, Santomé, Cantero, Insfrán, López Fretes y Ávalos en versión repetida, empezaron a escucharse en la radio y sus figuras atléticas a llamar la atención; sumados a otros foráneos con nombres y apellidos criollos como Marcelino Vargas, Armando González, Vicente Sánchez, Pedro Fernández y Ranulfo Miranda; hacían parte de esa nueva familia matecaña.

El 24 de noviembre de 2021 fue visto en la tribuna de occidental del estadio Hernán Ramírez Villegas, el señor Eliseo Gaona Florentín, un paraguayo con alma de pereirano vibrando con la final de la Copa Betplay. Llegó desde Asunción para ser testigo de la primera final de un torneo de primera división disputada por la divisa rojiamarilla en siete décadas de existencia.

Su padre, Eliseo Gaona Rivas, inculcó en él un amor por el equipo pereirano en el cual jugó entre 1972 y 1977. El mismo defensor central le confesó a quien escribe estas líneas, que 1974 fue el mejor año de los siete que jugó en la Perla del Otún. En esa temporada con “Pancho” Hormazábal como técnico no hubo tantos paraguayos como en 1951, pero había un grupo numeroso  integrado por Gaona, Valbuena, Rivarola, Rolón e Invernizzi.

En su reciente visita a Pereira, este Gaona, hijo del gran mariscal de la defensa matecaña, fue atendido por el “Beto” Bobadilla hijo de otro grande en el recuerdo, Isaías; hombre de la raza y temple guaraní.  Alberto Isaías, con su Restaurante “Bobadilla Carne y Parrilla”, ubicado en cercanías al estadio Mora Mora, o Fortín de Libaré, donde fueron épicos los paraguayos; prolonga el apellido con sus hijos y un nieto que garantizan durante muchos años esa influencia del país del Tereré en la tierra del café.

 

Deportivo Pereira con hinchas en Paraguay:

Pero Eliseo Gaona Junior no es el único paraguayo que le hace fuerza al Pereira en Asunción. Otro hombre que lució la camiseta amarilla tuvo su último esfuerzo y suspiro la noche del 19 de noviembre de 2019 cuando Deportivo Pereira logró el tan anhelado regreso a la primera división. Cuentan personas cercanas que Juan José Aranda escuchó el partido de la consagración del que fuera su equipo en 1987 y 1988 para quedar inerte en el mismo sitio algunas horas después. En lo referente a su muerte se desconoce si fue por la emoción de ese triunfo del Pereira o por problemas cardíacos que ya la aquejaban.

Muchos de aquellos exponentes de la garra guaraní quienes tuvieron jornadas de lucimiento en el viejo “Fortín de Libaré, o en el Hernán Ramírez Villegas, siempre están pendientes del desempeño del equipo, y también de acontecimientos de la ciudad que en alguna época los acogió. Así sucede con Julio Doldán, Julio Gómez, Alcides Sossa, Clemente Rolón, Osvaldo Pangrazio y otros.

 

Apellidos y nombres para el recuerdo:

El número de futbolistas paraguayos que pasaron por Deportivo Pereira supera el centenar. Y muchos de ellos dejaron huella, otros se marcharon sin tanto brillo por efectos de un discreto rendimiento o de lesiones que los alejaron de la actividad cortando una próspera carrera.

Así le sucedió en 1957 al atacante paraguayo Antonio Duarte quien con su depurada técnica y plasticidad de movimientos logró entusiasmar a la afición en sus primeras presentaciones. Pero en sus planes de triunfar en Colombia se atravesó una grave lesión al chocar con el arquero del Tolima Marino Lozano en un partido que se jugaba en el estadio Mora Mora. Duarte sufrió fractura de peroné y no logró recuperarse, hecho que lo hizo sumirse en el alcohol y la depresión. Regresó a su país donde murió cuatro años después. 

Entonces durante muchos años han desfilado por las canchas de Colombia luciendo la camiseta amarilla grandes valores del temple guaraní, entre ellos Calonga, Casartelli, Santomé, Cantero, Insfrán, Ávalos, Ferreira, Valdez, Gaona, Bobadilla, Chávez, Recalde, Vega, Solano, Genes, Báez, Rivarola, Paniagua, Rolón, Ochipinti, Agüero, Mora, Valbuena, Galeano, Sossa, Verza, Lezcano, Armoa, Galarza, Paredes, Aranda, Jiménez Aguilera, Eumelio Palacios, Chamas, Ferreira, Ovelar, Sanabria, Doldán, Aníbal Pérez, Colombo, Pereira, Cubas, Aplanadora González, Ramón García, Rogelio Bedoya, Víctor González, Samuel Aguilar, Jorgelino Romero, Marcelino Vargas, Armando González, Vicente Sánchez, Ranulfo Miranda, Gómez Benítez, Alberto Gamarra, Víctor Segovia, Tito Correa, Lucio Calonga, Críspulo Jara, Domingo Riveros, Amado Vera, Ever Peralta, Daniel Navarro, Pedro Díaz, Graciano González, “Pajarillo” Rodríguez, Primo Caballero, “Moncho” Rodríguez, Garcete y Julio Gómez; y con todos ellos, el más influyente entrenador paraguayo en la historia del Deportivo Pereira, el profesor César López Fretes.

Más allá de las canchas:

Ramón Catalino Pereira fue un futbolista paraguayo que jugó en el Deportivo Pereira en 1958. Pero es bueno destacar que primero hubo un Pereira en Paraguay, pero muy lejano al fútbol. Ese ilustre caballero quien respondía al nombre de Próspero Pereira Gamba hizo parte de la alineación de intelectuales de América y Europa que influyeron en la reconstrucción de Paraguay en 1870 al culminar la Guerra de la Triple Alianza. Su tarea fue darle vida al Colegio Nacional de Asunción. Pereira Gamba tuvo gran influencia en esa reconstrucción cultural del hermano país en el campo educativo y como autor de libros. También tuvo presencia como Fiscal general de Paraguay. Nunca conoció la ciudad de Pereira cuyo nombre ha prolongado en el tiempo el apellido de su padre Francisco, de quien se dice donó las tierras que luego recibieron la bendición del padre Cañarte.

Nelson Mora Rodas fue embajador de Paraguay en Colombia entre 1995 y 2003, tiempo durante el cual ejerció su tarea diplomática pero nunca olvidó su cuna futbolera, como tampoco las razones de la hermandad colombo guaraní.

Estableció contacto con Carmelo Colombia, el primer paraguayo del Deportivo Pereira, y lo llevó a la embajada dándole un cargo. Igual aconteció con Genaro Benítez quien en la década de 1960 fue delantero de Millonarios.

En su libro “Amarras Fraternas- Colombia Paraguay”, el intelectual de aquel país Hermano, Nelson Mora Rodas, profundizó en las razones por las cuales se generó una estrecha relación entre las dos naciones a raíz de un decreto del Congreso de Colombia en 1870 firmado entre otros, por Jorge Isaacs, secretario de la Cámara de Representantes, destacado también como el más importante novelista colombiano del Siglo XIX, autor de la novela MARÍA. Ese decreto estipulaba que en caso de desaparecer Paraguay como nación, ningún nativo de aquel país sería Paria en América y que Colombia los acogería con todas las garantías.

Hablando de embajadores, le correspondió el turno al pereirano  Emiliano Isaza Henao para ejercer labores diplomáticas en Paraguay entre el 1º. de octubre de 1983 y el 31 de agosto de 1985.

Pero no cabe duda que en la relación deportiva entre los dos países un auténtico embajador fue el profesor César López Fretes. En Colombia fue entrenador de varios equipos, destacándose su tarea en Deportivo Pereira, Atlético Nacional y la Escuela Sarmiento Lora. 

Entre 1964, año en que inició labores como entrenador del Pereira, y 2001 cuando falleció en la capital risaraldense, López Fretes vivió la mayor parte de su tiempo en Colombia con algún paso fugaz por su país natal donde dirigió a los clubes Libertad y Sport Colombia. Jamás se le escuchó al profesor algún comentario político referente a su país. Todo era fútbol. Pero quien escribe estas líneas logró conocer, con el paso del tiempo, que César López Fretes fue un perseguido por el Mando Militar de su país, razón por la cual su nombre fue vetado en varias oportunidades.

En Primera instancia le cerraron el paso para dirigir la Selección Mayor de Paraguay camino al Mundial de Brasil en 1970, para cuya fase clasificatoria se acordó su contratación por parte del presidente de la Asociación, pero la orden fue cortante… “No podemos nombrar a un contreras, es decir, opositor, en el manejo de la Albirroja”.

En 1973 Atlético Nacional logró el título en Colombia bajo la dirección técnica de López Fretes. En esta ocasión lo buscó la dirigencia del poderoso Olimpia de Asunción. Cuando estaba todo acordado, llegó de nuevo una orden superior que impidió su designación. El profesor López Fretes nunca se quejó y mejor se dedicó a trabajar por el fútbol colombiano. Gran embajador.

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