Otra derrota, otra decepción y las mismas preguntas sin respuesta. El Deportivo Pereira volvió a perder, esta vez 2-1 frente a Santa Fe en Yopal, y cada partido parece confirmar que para la hinchada ya no resulta extraño ver al equipo caer: lo verdaderamente sorprendente sería verlo ganar y regalarle una noche de felicidad a quienes todavía lo acompañan.
El conjunto de la capital risaraldense volvió a quedarse corto en un partido en el que necesitaba mucho más que buenas intenciones. Santa Fe terminó llevándose los tres puntos y el Pereira volvió a dejar la sensación de un equipo que no encuentra el camino, que no responde en la cancha y que sigue acumulando golpes ante una hinchada que hace rato perdió la paciencia.
Y es que ya ni siquiera se trata de una derrota aislada. El problema es la repetición. Se juega, se intenta, se pierde o se empata y después aparecen las mismas explicaciones, mientras los aficionados siguen esperando que alguien asuma responsabilidades.
La pregunta ya no es solamente ¿cuándo va a ganar el Pereira? También es ¿cuándo va a aparecer una respuesta clara de quienes manejan el club?
Álvaro López, presidente del Deportivo Pereira, vuelve a quedar en el centro de las críticas de una hinchada que reclama respuestas. Porque cuando los resultados no llegan, cuando el equipo no convence y cuando la frustración se convierte en una constante, la dirigencia no puede limitarse a observar desde lejos.
La hinchada quiere que López dé la cara. Quiere explicaciones, quiere saber cuál es el proyecto, qué se está haciendo para cambiar esta realidad y, sobre todo, hasta cuándo tendrá que soportar una campaña que parece no tener reacción.
El Pereira ya no puede vender esperanza con discursos. Necesita resultados.
Y mientras tanto, la hinchada sigue poniendo la pasión, sigue acompañando y sigue esperando una alegría que cada vez parece más lejana.
En Yopal volvió a perder el Pereira. 2-1 ante Santa Fe.
Una derrota más.
Y en este momento, quizás lo verdaderamente inesperado no sería otra caída.


