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miércoles, abril 17, 2024

El Pole Dance: Un viaje de fortaleza física y autoestima

La percepción del pole dance está experimentando una transformación radical. Lo que alguna vez fue visto con cierto escepticismo, hoy se reconoce como una disciplina deportiva exigente que desafía tanto el cuerpo como la mente. En el corazón de esta revolución en Pereira, Colombia, se encuentran varias academias que le han apostado a romper estereotipos y estigmas que imposibilitan el conocimiento de las personas. Una de ellas es la academia Ares, que se ha convertido en un faro de cambio, promoviendo no solo la fortaleza física sino también la construcción de la autoestima entre sus deportistas.

«Pues se está  expandiendo y está teniendo mucha proyección como disciplina deportiva», comenta Diana Arango, deportista del Pole sport y maestra, resaltando la importancia de eventos como el Interescuelas, que durante el 2022 y el 2023 tuvo presencia en la ciudad, reuniendo a atletas de pole dance nacionales e internacionales, promoviendo un intercambio cultural y deportivo sin precedentes.

Cortesía
Archivo personal

La disciplina del pole dance, con raíces en el «palo chino» y una rica historia que se extiende desde Argentina hasta las ciudades más grandes de Colombia, desafía la percepción tradicional de ser una práctica exclusivamente de baile. Hoy, se reconoce por su complejidad técnica, que incluye acrobacias, trabajo de fuerza, flexibilidad, y una profunda conexión emocional y artística.

«Nos enfocamos en la construcción de autoestima», explica Arango. A través del reconocimiento y valoración del propio cuerpo, los deportistas emprenden un viaje de autoexploración y empoderamiento. Este proceso no solo mejora su rendimiento en el deporte sino que también refuerza su confianza y satisfacción personal.

Ese es el caso de Diana Londoño, una joven pereirana que vivió una ruptura amorosa hace más de un año, cuestionando en varios componentes de su ser y que se vio inspirada por la práctica del deporte, encontrando en él un refugio y sobre todo un lugar seguro de exploración de sus límites mentales y físicos. «Lo primero que mencionan en las clases es el valor de la persona, en especial de la mujer, y que se sienta fuerte, valorada por ella misma», comenta Diana sobre sus primeros pasos en esta disciplina.

El pole dance, lejos de ser una simple actividad física, se presenta como un medio para explorar y afirmar la feminidad, la sensualidad y, sobre todo, la fortaleza interna y externa de quienes lo practican. A través del «floorwork» y otras modalidades como el «pole sport» y el «pole exotic», los participantes trabajan no solo su condición física sino también su confianza y amor propio, desafiando y superando límites personales.

Cortesía
Archivo personal

Este camino hacia la autoaceptación y el empoderamiento no es exclusivo de las mujeres. El pole dance está abriendo sus puertas a los hombres, desafiando las nociones tradicionales de género y permitiendo que todos, sin importar su sexo, exploren nuevas formas de expresión corporal y fortalecimiento personal. Diana destaca cómo, con el tiempo, estos espacios se convierten en lugares de apoyo y seguridad para todos, independientemente de su género.

La jornada de Diana en el pole dance ha sido también una lucha contra los estigmas. A pesar de los prejuicios iniciales, incluso dentro de su círculo más cercano, ha demostrado que más allá de cualquier preconcepción, el pole dance es un deporte que requiere disciplina, motivación y constancia. Su madre, inicialmente escéptica, ahora ve con orgullo cómo su hija utiliza el pole dance como un camino hacia el bienestar físico y emocional. La historia de Londoño es un testimonio del poder transformador del pole dance, no solo en términos físicos sino también emocionales y mentales. Representa un viaje de autoconocimiento, superación y, finalmente, de triunfo sobre los propios miedos y dudas.

La instructora Arango agrega que incluso ha tenido casos de novios que llevan a sus parejas a las clases, con el fin de afianzar el conocimiento, el amor y la búsqueda de intereses mutuos. Además, apunta sobre las capacidades que el deporte les brinda a los niños. “Es muy bueno para ellos porque no solamente vamos a tener en cuenta que van a ganar fuerza, flexibilidad, resistencia, destreza en las acrobacias; van a mejorar todo su proceso de entrenamiento, y también genera un compromiso con el deporte, que llegan puntuales a las clases, que llegan con ganas de aprender”.

Así que en la práctica del Pole dance, también se fomenta la disciplina y el compromiso con tener un desarrollo armónico, donde el cuerpo y la mente puedan compartir de manera sincrónica un proceso de aceptación y de consecución de objetivos.

Eventos como el Interescuelas y clases que fomentan el trabajo en equipo y el compañerismo subrayan la visión del deporte que, más allá de la competencia, promueve valores de amor y respeto mutuo. La respuesta positiva de la comunidad y el crecimiento de la disciplina en la ciudad son testimonio del poder transformador del pole dance, no solo como deporte sino como una herramienta de empoderamiento personal y colectivo.

En Pereira, la revolución del pole dance está en marcha, desafiando estigmas, fortaleciendo cuerpos y almas, y tejiendo una comunidad más fuerte y unida a través del deporte. Así, el pole dance se erige no solo como una actividad física, sino como un movimiento que promueve la fortaleza, la confianza y el respeto propio, demostrando que el camino hacia el autoestima y la superación personal puede encontrarse en los lugares más inesperados.

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