Autocontrol y disciplina en el deporte y en la cocina

Ex deportista profesional de alto rendimiento, sencilla, cálida, amable, empoderada, preparada y mujer inspiradora de dulce sonrisa, son algunas de las características de la pereirana Mariana Mesa, quién confesó a El Diario que a sus 40 años de vida atraviesa por su mejor momento, así como relató detalles de sus labores y experiencia en Master Chef Celebrity.

La ex tenista profesional, es comentarista en Win Sports TV, politóloga, trabaja en el mundo del deporte desde el 2008 (año de su grado como politóloga), actualmente está cursando un máster en marketing político y patrocinio. Desempeñándose en diferentes ámbitos del mundo como el de organizadora de eventos deportivos de carácter nacional e internacional, propietaria y directora de la academia de tenis “Mariana Mesa”, comentarista de tenis en Win Sports, entrenadora y actualmente en el sector público, en el Ministerio de Deporte. Desde los 8 años de edad comenzó a jugar tenis en la ciudad de Pereira, a los 11 se radicó en Bogotá en la casa de una tía para poder entrenar. Se retiró a los 20 años de edad, después de representar a Colombia en los Juegos Olímpicos de Sidney. Comenzó a estudiar la carrera de Comunicación Social, pero en cuarto semestre se pasó a Ciencias Políticas, ya que quería aportarle al mundo del deporte, logrando articular su experiencia como deportista y su formación académica como politóloga. Recientemente quedó entre las tres finalistas del programa Master Chef Celebrity, demostrando también su gran desempeño y agilidad en la cocina. Ella compartió detalles de su vida y su excelente participación en dicho reality.

¿Cómo se describe con 40 años de edad recién cumplidos?

A mis 40 años volví a jugar una final y eso es increíble. Siento que estoy entrando en el mejor momento de mi vida. Por primera vez desde mis 14 años me siento tranquila conmigo misma y orgullosa de lo que soy y lo que he logrado. A veces la vida te pone pruebas y te demoras el tiempo que sea necesario para superarlas, me demoré casi 25 años con fantasmas del pasado. Hoy puedo decir que soy una mujer que volvió a creer en ella misma, permití ser vulnerable ante el mundo y ante mí misma, me desnudé por dentro y reconocí todo mi dolor y mis temores, los miré de frente y los superé.

¿Cuál fue la experiencia más linda que le dejó el tenis?

Sin duda los amigos y amigas que dejé en diferentes rincones del mundo. No son muchos, pero aún sigo en contacto con ellos. Igualmente, la posibilidad de viajar desde los 11 por el mundo entero te da una perspectiva de la vida y del mundo muy diferente, eso es algo que no tiene precio.

¿Botar todos los trofeos fue un acto de rebeldía o de crisis?

Creo que a mis 20 años tenía algo de rebelde pero claramente el acto de botar todos mis trofeos evidenciaban la crisis tan profunda por la que estaba pasando. Era el fin de la única vida que había vivido y conocido y ahora iba a empezar la vida de un ser humano normal, me desconocía. Toda la vida me habían dicho a qué horas levantarme; comer, acostarme, qué hacer, cómo hacerlo, todo era planificado y sólo recibía indicaciones. Empezar a mis 20 años una vida normal era muy fuerte, por primera vez sentía que iba a ser libre, pero esa libertad me mataba del susto y por un buen tiempo me pasó factura, hasta que pude lograr un equilibrio en mi vida.

¿Por qué dice que ser deportista es difícil?

Creo que para nadie es un secreto que la vida de un deportista es muy exigente y solitaria. Yo tuve la fortuna de tener a un gran patrocinador, pero muchos deportistas y sus familias pasan por situaciones y luchas muy intensas, para lograr sacar adelante sus carreras como deportistas profesionales. La soledad hace parte de la vida de los deportistas y sólo se sabe de ellos cuando vienen los triunfos, sin embargo, detrás de cada uno hay una infinidad de historias, de sacrificio que pocas personas se atreven a pensar o a imaginar, la mayoría quedan en el olvido porque no logran llegar, y eso es muy triste.

Supimos de fuentes cercanas que le gustaría ser Secretaria de Deportes de Risaralda, ¿Es por su experiencia en gestión deportiva? ¿Cuál sería su propuesta si llegara a ejercer este cargo?

Me encantaría estar en la Secretaría de Deportes del Departamento o del municipio de Pereira, poder aportarle a los deportistas y a todas las actividades paralelas que comprenden el deporte para mi sería un sueño. Hay que recordar que el deporte no solo es el profesional. Comprende muchos más aspectos de la vida de las personas, permite que tanto niños, jóvenes y adultos tengan hábitos de vida saludables. Sería poder poner al servicio de la gente de mi región, mi experiencia como deportista profesional, mi formación académica y la experiencia profesional en el mundo del deporte, sería un honor.

¿Y qué otros proyectos tiene en mente para su vida laboral?

En este momento estoy en el Ministerio del Deporte, trabajando en un proyecto de deporte universitario que va a ser muy interesante tanto para los deportistas universitarios como para dichas instituciones.

¿Qué ingredientes especiales le recomienda a las futuras generaciones de deportistas, para que tengan éxito y equilibrio en esta profesión?

La disciplina creo que es el factor mas importante no sólo en el deporte, sino en todo lo que una persona emprenda en la vida. Así mismo, la educación es otro factor muy importante, ya que la vida útil de un deportista es corta e incierta. Por eso creo que éste siempre debe estudiar, ya que la formación académica abre nuevas posibilidades a la vida de las personas y es un elemento importante para el desarrollo de un ser humano.

¿De qué se trata la campaña “Ayuda a un profe” que promueve en redes sociales?

Es una campaña que está haciendo la fundación MarchTenis y busca apoyar con mercados a los entrenadores de tenis que están sin ingresos desde que empezó la cuarentena por el coronavirus. Casi todos los sectores de la economía están parados, así que cualquier ayuda que podamos hacer, suma a esta crisis tan grave por la que estamos atravesando.

¿Qué opina a cerca de la espiritualidad?

Yo soy una mujer muy espiritual, pero no soy religiosa. Vivo mi espiritualidad en privado sin predicar nada. Creo que finalmente lo mejor que uno puede hacer en la vida es ser buena persona.

¿Por qué dice que el universo es maravilloso con usted?

Porque me ha mandado las lecciones necesarias para aprender, y cuando he creído que ya estoy a punto de tirar la toalla me sorprende con regalitos de la vida.

¿El amor por la cocina es herencia familiar?

Totalmente, mi familia tiene tradición gastronómica en Pereira y creo que eso lo llevo en la sangre. Todo en mi familia giraba alrededor de la cocina y la forma de expresar el afecto de mi papá es a través de la cocina. Mi mamá tiene un negocio de tortas, así que por donde yo mire en mi historia familiar la cocina ha estado presente.

¿Cuál es su receta favorita e infaltable en la mesa?

Me encanta el caldoso de mariscos.

¿Qué le decía su hijo al llegar a casa, después de las largas jornadas de grabaciones?

Salomón fue mi compañero y profesor durante todo el proceso. Ha sido el mejor alumno de mi mamá en el tema de postres, es un duro para hacer tortas y para decorar. Yo llegaba fundida todos los días, cuando abría la puerta, él me abrazaba y me llevaba de la mano a la cocina y ahí tenía en el mesón de la cocina todos los ingredientes organizados para darme una clase de postres. Me enseñó a hacer tortas, suspiros, salsas, entre otros. Yo lo veía tan bonito y tan comprometido con mi proceso que a pesar del cansancio hacia todo con él y la verdad es que me sirvió muchísimo todo lo que me enseñó.

¿Cuál fue su participante favorito en Master Chef Celebrity?

Definitivamente Adriana Lucía y Rogelio, fueron las dos personas que se robaron mi corazón. Espero tenerlos siempre en mi vida.

Del grupo de 22 celebridades que entraron a la cocina de MasterChef, al quedar entre las tres finalistas ¿cuál fue el sentimiento?

Nunca me imaginé estar entre los tres finalistas. Cuando entré solo le pedía al universo que no me sacara de primera. Y el universo me sorprendió una vez más. Sentí una felicidad inmensa por el camino recorrido para llegar ahí. Me sentí orgullosa por la experiencia, no sólo en la cocina sino por el proceso interno tan bonito que tuve. Me permití ser vulnerable y abrí mi corazón, y siento que me liberé y eso me hace muy feliz.

Describa qué pasaba por su mente en los momentos de tensión en la gran final, ¿cómo elige el plato final para los exigentes jurados Chris Carpentier, Nicolás De Zubiría y Jorge Rausch y los sentimientos en los momentos que ellos hacían críticas fuertes de cada preparación?

Un deportista está acostumbrado a las críticas y así lo asumí. El papel de ellos es juzgar y tratar de sacar lo mejor de nosotros. Cada comentario lo recibía con respeto y humildad, entendiendo que ellos son los que saben y nunca cuestioné sus decisiones. En mi plato final busqué mirar para adentro y recordar los momentos importantes de mi vida. Por eso elegí para la entrada un plato que evocara mis vacaciones de infancia en Buenaventura y San Andrés, usando ingredientes de esas dos regiones. Para el plato fuerte, evoqué la etapa en la que me vine a vivir a Bogotá a mis once años, así que busqué resaltar ingredientes de la cultura andina. Y por último el postre, era un homenaje a la cultura nuestra en la que el bocadillo, es el postre más sencillo y delicioso. Lo llevé a otro nivel y fue muy especial, porque le hice un homenaje a mi papá que hace mil años tuvo una pequeña fábrica de bocadillos.

¿Qué actividades ha realizado en su casa, en estos días de aislamiento social?

He estado en mi casa con mi hijo. Tratamos de llevar de la mejor manera esta situación aunque no es fácil. El estudia toda la mañana de manera virtual mientras yo trabajo un poco. Cocinamos mucho, vemos películas, series, jugamos en el balcón mini tenis, pintamos, peleamos… risas… nos reconciliamos, en fin… hacemos lo posible como todas las personas, llevar de la mejor manera esta situación.

El mensaje a los pereiranos y risaraldenses en medio de la crisis que atraviesa el mundo.

Mi mensaje es que en este momento lo que mejor podemos hacer es quedarnos en nuestras casas, cuidándonos y cuidando a los que están a nuestros alrededor, en principio ese es el mayor aporte. Definitivamente este es el momento de repensar y replantearnos todo en la vida, cómo nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos, con el medio ambiente, qué tipo de relaciones tenemos y cuales queremos. La vida se nos partió en dos y no hay otra manera más que la de aprender y evolucionar.

Crédito fotos: RCNTVprensa