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sábado, noviembre 26, 2022

Recuerdos de un exmatecaña

Rememorar momentos y luchas le da valor al presente, es por eso que el Deportivo Pereira de hoy se forjó a través del sudor y el empeño de muchos jugadores, como Gentil Serpa, quien le permitió al periódico echar un vistazo a la historia y también ninguna mejor oportunidad para agradecer en vida a él y a sus compañeros, que no solo hicieron al equipo, sino a la ciudad, pues aquí se quedaron, vieron crecer a sus hijos y le aportan diariamente como ciudadanos de bien.

 

Desde el momento en que entró la llamada a su celular y supo para qué era se notó en su voz nostalgia y agradecimiento por sacarlos del anonimato, que tal vez peligra con el olvido. Ahora es un taxista que recorre la ciudad y vive en Dosquebradas.

 

Gentil, por cuenta de su padre

El nombre de este exjugador profesional llama la atención por lo poco común, él explica que a su padre no le gustaban los nombres tradicionales y que a sus ocho hermanos tampoco los llamó María o José, es más a uno de ellos lo llamó Latino Serpa. De nueve hijos hoy solo quedan 4, son una familia grande pero unida. Está casado hace casi 50 años con una santandereana seria pero amable, tuvieron tres hijos de los que solo el menor se interesó por el fútbol cuando era muy joven, pero no continuó.

 

Gentil nació en Barrancabermeja, Santander, donde comenzó también la historia con el deporte. “A la edad de 14 años ya estaba jugando en primera categoría, comencé de lateral y sin pensarlo resulté de centro delantero, por mi velocidad y enganche”. Representó a Santander en los Juegos Nacionales del 69 en Pasto, junto a otros 16 jugadores de Barranca, por lo que le dijo al papá que si salía goleador, se dedicaría al fútbol.

 

Llegó al Depor

El relato de sus memorias comienza así: “Venía del Cristal Caldas, llegué en 1978 y jugué hasta 1984, porque me lesioné por exploración de rótula y menisco al recibir un puntapié de Heriberto Carrillo, marcador de punta del Tolima. Salí un ratico y al volver le hice gol a Quintabani, que con ese tanto ganamos 2 – 1 y con eso clasificamos al octogonal”. 

 

Se acomodaba fácil en el campo a cualquier posición, porque siendo derecho manejaba también la zurda “era muy rápido y técnico, sabía tener la pelota”, recuerda. Iba de goleador del equipo y por la lesión no pudo volver a jugar, por eso en el Deportivo Pereira se dio el retiro del fútbol profesional, pero las esperanzas de Gentil Serpa estaban en jugar hasta los 40 años y para eso le faltaron cuatro años. Al retirarse montó la escuela de fútbol Juventud 2000.

 

El casi título del 82

“El mejor equipo de fútbol de Colombia lo tenía el Deportivo Pereira en 1982, lo armó Octavio Piedrahita y le llevábamos seis puntos al segundo que era Atlético Nacional, nosotros teníamos que haber sido campeones”. Esta es una anécdota que puede terminar con el comentario popular que dice que el título no se alcanzó, porque Piedrahíta no quiso. 

 

Lo que en realidad pasó hace 40 años años, según la versión de Serpa, es que en plena concentración cinco jugadores se dedicaron a jugar cartas y a trasnochar, la hendija de la puerta la tapaban con toallas para que no se escuchara nada de lo que sucedía en esa habitación de hotel, cuando Serpa entendió lo que sucedía fue muy tarde y para comprobar la actividad de los compañeros cogió un gancho de ropa, lo metió debajo de la puerta, tocó y les increpó la irresponsabilidad al estilo bravura santandereana.

 

Después de la derrota, durante la charla técnica esto fue lo que sucedió: “Ellos estaban asustados cuando pedí la palabra por temor a ser despedidos, pero lo único que dije fue que habían jugado con la plata y el futuro de nuestras familias, aparte de impedir que el Pereira fuera campeón por primera vez. Seguido le dijo al cuerpo técnico que los únicos responsables de lo sucedido eran ellos, porque ustedes no estuvieron pendientes del grupo, no volvieron a pasar ronda después de las 10:00 de la noche”.

 

Hoy recuerda que de no tener autocontrol, los hace echar a todos, pero pensó en su familia y en el peligro que corría su vida y son cosas que la gente desconoce.

 

El fútbol en suramericano ha cambiado mucho, ya no es ‘clasudo’, es un fútbol fuerte y de velocidad.

 

Dato

En el fútbol profesional arrancó en el Deportes Quindío en 1970 y después pasó al Juventud Oro Negro que ahora es Independiente Medellín.

Cifra

1972, fue el año en que lo compró Atlético Nacional y le tocó ser campeón con el equipo en 1973.

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