Datos que inquietan

Siguen deteriorándose los registros de las muertes violentas en todo el departamento y muy especialmente en Pereira. De acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Medicina Legal, en los primeros ocho meses del año se presentaron en la ciudad 185 casos entre homicidios, accidentes de tránsito, otros accidentes y suicidios, un reporte mayor en 20 con relación al mismo período del 2018.

En lo que tiene que ver con Pereira, si bien los muertos en accidentes de tránsito se redujeron sustancialmente al pasar de un año a otro de 53 a 44, el resto de las muertes violentas, empezando por los homicidios que crecieron de manera inquietante al pasar de 74 en el 2018 a 86 al corte del 31 de agosto pasado.

Ahora, en lo que tiene que ver con las tres capitales del Eje Cafetero, Pereira es la ciudad que muestra los peores índices de muertes violentas. Mientras en la capital de Caldas este fenómeno reportó en los primeros ocho meses 111 casos y en Armenia las víctimas fueron 100, en nuestra ciudad los casos registrados fueron 185.

Todo esto, hay que decirlo, a pesar de que los homicidios, sin duda el fenómeno que mayor impacta las muertes violentas, han disminuido en los últimos años de manera muy significativa en la ciudad. No hace mucho Pereira tenía una de las tasas más alta de homicidios en el país por cada cien mil habitantes y hoy alcanza índices inclusive muy por debajo del promedio nacional.

Desde el punto de vista de las causas de los homicidios, la primera fue todo lo relacionado con el tráfico de estupefacientes. El ajuste de cuentas entre organizaciones dedicadas al oscuro negocio de la droga, la guerra por el dominio del territorio y las deudas insolutas por el comercio de las sustancias alucinógenas, son las principales causas del alto número de muertes a manos de sicarios en la ciudad.

La otra causa que ocupa un lugar importante en la lista de las muertes violentas es la intolerancia. En el mismo período reportado por Medicina Legal, 54 personas murieron a causa de una riña motivada por el consumo excesivo de alcohol, por viejas rencillas personales o por problemas sentimentales.

Preocupan, pues, los datos que ha reportado Medicina Legal. Lo que menos tienen que transmitir la ciudad y el departamento es una percepción de inseguridad; por eso, es urgente que las autoridades le pongan atención a estos datos y ajusten sus estrategias para combatir con mayor efectividad la violencia en la región y poder rebajar lo que pareciera está alcanzando niveles preocupantes.