Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Juan Martín Caicedo Ferrer, en declaraciones a un noticiero radial, manifestaba su complacencia por el hecho de que el Gobierno del Presidente Duque le haya puesto punto final a las licitaciones amañadas en la realización de obras públicas. El decreto en mención fija unos pliegos tipo, lo que en gran medida reduce las maniobras de los corruptos para adjudicar a sus amigos o compinches, muchas de las obras de infraestructura.

 

Quedan pendientes, asumo, otras normas que se refieran a la licitación en otros campos, como la salud, la educación. Me refiero al suministro de medicamentos, la alimentación para los escolares y otros muchos campos en donde campea la corrupción. El mismo Alcalde Gallo, en Pereira, quedó impresionado con las grandes fallas en el suministro de alimentos en las Escuelas.

 

Los famosos “pliegos sastre” o licitaciones hechas a la medida de un predeterminado sujeto o empresa, funcionan de la siguiente manera: Si se van a licitar medicamentos, por ejemplo, se incorporan todas la características (medidas) del sujeto al que finalmente se le adjudica el contrato, como por ejemplo: que la empresa debe tener en su planta, un Ingeniero químico graduado en la Universidad de la Sabana, que tenga 45 años y que además haya realizado estudios de revisoría fiscal. Además, la empresa en cuestión debe disponer de 5 empleados con moto y debe disponer también de dos bodegas para medicamentos, una en Dosquebradas y otra en Pereira. Como quien dice: blanco es y la gallina lo pone, es decir, solamente hay un oferente que cumple con todos los requisitos y “listo”, se le adjudica la licitación. Eso se llama un “pliego sastre”.

 

Pero vale la pena hacer alusión a los planteamientos de Caicedo Ferrer en el sentido de que la democratización que se produjo con el nombramiento popular de Alcaldes y Gobernadores, lo que hizo fue “democratizar la corrupción”, porque se ha convertido en una costumbre hipotecar las arcas municipales y departamentales o unos señores que, disponiendo de los recursos necesarios, hacen empréstitos a los candidatos con el fin de que al llegar al ejercicio de sus funciones, puedan pasar la cuenta de cobro por medio de adjudicación de contratos, utilizando la fórmula del “pliego sastre”.

 

Lo anterior nos debe llevar a reflexionar sobre los mecanismos de elección de Alcaldes, Gobernadores y otros servidores públicos, porque, este factor, sumado a una inexistente formación ética, nos lleva al caos.

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