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sábado, junio 25, 2022

Mejores universidades de la región, Preparación para la vida real y el desempeño profesional, características de una buena universidad

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La presión que se genera por hacer parte de la denominación “los mejores” es fuerte, tanto las personas como las instituciones diseñan estrategias que les permitan alcanzar la excelencia por medio de la disciplina, el día de hoy, finalizan los informes especiales que elaboró El Diario posterior a la investigación sobre la pregunta ¿cuáles son las mejores universidades de la región y por qué ostentan ese título? Los hallazgos han sido variados, desde la importancia de la investigación, ofertas de posgrados, posibilidad de aplicación de los conocimientos en el mundo real, adaptación a la tecnología y oportunidad de empleo han sido elementos que destacan más allá de evaluaciones de ránking; después de todo, una buena universidad prepara para la vida real, el más exigente de los ránking, en el cual el jurado cada quién y el mejor trofeo son resultados de una vida exitosa desde la esfera que se desee alcanzar este término.

Más que títulos, conocimientos

Estudiar vale la pena, esa es una premisa que las personas que se acercan a cualquier tipo de formación esgrimen, si bien existen quienes se terminan desempeñando en un área laboral diferente a la que estudiaron en un principio, elementos aprendidos y aprehendidos en el acercamiento con la academia se presentan como transformadores, después de todo se espera que en la universidad se adquieran herramientas para enfrentar la vida. 

Elíseo Cruz Aguilar, doctorando e investigador del Colegio Nacional de Capacitación Intensiva (México) propone en un destacado artículo en el que examina las posturas Paulo Freire (pedagogo y filósofo brasileño) que “La educación, como proceso de liberación permanente del hombre, debe vivirse con coherencia y valentía, como acto de rebeldía, se debe asumir un compromiso a partir de la militancia política, no está permitida la falsa neutralidad que se convierte en silencio cómplice de las condiciones del oprimido” una postura que manifiesta claramente cómo los procesos educativos son elementos transformadores del mundo, igualmente Cruz amplia que “no está permitida la falsa generosidad que abona por perpetuar las condiciones existentes del opresor como clase dominante, la liberación de los hombres es un acto violento que exige humildad y amor a la vida, es asumir la vida como proyecto y no como espectáculo, es decir la propia palabra que problematiza y transforma al mundo” planteando la educación como una verdadera revolución que jamás deja igual a un ser que toca. 

Precisamente María del Pilar Gómez González, doctora en ciencias de la salud pública y directora de posgrados de Areandina considera que elementos como aprender a interactuar con los compañeros, generar redes de trabajo de acuerdo al perfil del universitario y conocer las dinámicas reales hacen parte del paso por la universidad y si esta es buena “da insumos, nos permite ser competitivos no solo a nivel país, también por fuera, la universidad es un espacio para potenciar todas las capacidades que tenemos y desde la academia se busca aportar al menos un granito de arena para que el proceso educativo invite a de-constuirnos y reconstruirnos  como seres humanos”

En el ejercicio del Re-pensarse Gómez propone que es necesario entender al ser humano como multidimensional, y que si bien es cierto que juega un papel importante, no solo la academia moldea “el ser humano es un punto de convergencia de todas instituciones que nos permean” concluye la doctora. 

Teoría aplicada a la vida real

Según explica Jhon Mario Zuluaga, director del programa de comunicación de la Universidad Católica de Pereira, “el reto de toda institución universitaria es propiciar el aprendizaje en escenarios reales, hablamos de un proceso formativo que no solo tiene que ver con las competencias disciplinares propias de la profesión sino también la generación de competencias blandas” como director de un programa tradicional que ha sufrido considerables transformaciones a través del tiempo a fin de adaptarse al mundo contemporáneo, Jhon Mario indica que “todas las universidades estamos en un momento de reflexión que busca potenciar la formación disciplinar, académica, profesional y personal insertando a los estudiantes en entornos reales, por ejemplo en el programa de Comunicación Social de la Católica estamos buscando que los trabajos se hagan en conjunto con diferentes instituciones buscando que el estudiante trabaje en función de un escenario real”. 

Zuuaga aclara que este tipo de elementos con lo que se denomina como “currículo oculto” ya que no se trata solamente de las asignaturas que se ven cada semestre y están explícitas en el pensum, se trata de una propuesta desde el quehacer curricular y la interdisciplinariedad propia de colectivos donde están docentes y estudiantes, “estos colectivos incluyen personas de diferentes áreas muchas asignaturas que antes eran meramente teorías ahora se articulan con organizaciones públicas y privadas para que la teoría pueda ser llevada a la práctica, el saber hacer” 

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