Marta Elena Bedoya Rendón
Columnista

La reciente declaración del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, ha tenido eco en diferentes medios de comunicación. Ante el Congreso de la República el Fiscal presentó el incremento en las cifras de hurto en sus diferentes modalidades en el país, durante el primer trimestre, por ejemplo, el hurto a automotores ha incrementado un 24%, el hurto a personas un 18% y el hurto a celulares un 30%.

No todas las ciudades del país registran el mismo comportamiento. Pereira es una de las excepciones. En la capital del departamento la seguridad sigue mejorando, durante el primer trimestre, el hurto a comercio ha disminuido un 44%, el hurto a personas disminuyó un 7%, el hurto a residencias un 48%, el hurto a automotores un 40% y el hurto a celulares registró una disminución del 13%.

Se atribuye el incremento en los hurtos al problema de la reincidencia, es decir, la misma persona comete repetidamente los mismos delitos. De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz (FIP) las capturas de delincuentes reincidentes se duplicaron desde el 2010. De acuerdo con el Fiscal Martínez, el 60 % de los delincuentes vuelven a caer en el delito al año de ser capturados.

Es cierto que muchos de los hurtos realizados en el país, durante el primer trimestre, han sido cometidos por reincidentes, también en Pereira, sin embargo, los hurtos han disminuido en todas las modalidades. ¿Por qué, los hurtos se comportan en forma diferente, si la reincidencia es un problema nacional?, ¿Son las cárceles de Colombia el espacio para resocializar las personas y evitar que reincidan?, ¿Se previenen los delitos enviando más personas a la cárcel o aumentando las penas?

La evidencia de los países con menores tasas de delincuencia muestra lo contrario. El aumento de penas no disminuya la comisión de las mismas. Las hacinadas cárceles colombianas no son espacios de resocialización de las personas. Hay que priorizar la prevención a través de la educación, la cultura, el deporte, la inclusión laboral y el fortalecimiento de la familia.

Es menos costoso para el Estado focalizar la inversión social. Según el Departamento Nacional de Planeación, el número de reincidentes condenados le cuestan al Estado más de 292.409 millones de pesos al año. De acuerdo con la FIP, por cada peso que se invierte en resocialización, el país se ahorra un promedio de cinco pesos. Si las cárceles fueran espacios de resocialización bajaría la reincidencia y por ende el hacinamiento en casi 20 puntos. Al contrario, las cárceles en Colombia incentivan la reincidencia.

3,906 total views, 70 views today