En algún momento el nombre de Fabián Gómez comenzó a agitarse en las redes sociales y en ciertos sectores de opinión, como una posible alternativa para encabezar una candidatura independiente a la Alcaldía de Pereira, ante la decisión del exgobernador y empresario Roberto Galvez Montealegre de cancelar esa posibilidad por razones personales. Ante esta circunstancia invitamos al experto en política, mercadeo y estrategia electoral para echarle una mirada a la política local de cara a las elecciones de octubre.

¿En algún momento consideró una eventual precandidatura a la Alcaldía de Pereira?
Si lo consideré. Hace un par de meses surgió esa posibilidad entre un grupo de amigos simpatizantes del Fajardismo. Luego de unas semanas de conversaciones con dirigentes de diversos sectores políticos, incluido Fajardo, y de análisis políticos y electorales, tomé la decisión de continuar en lo que vengo trabajando hace más de 5 años, consolidando mi proyecto empresarial en Bogotá como consultor político. Yo creo y le apuesto a la construcción de un proyecto político independiente en Pereira, y vamos paso a paso.

¿Los cálculos políticos no le dieron para presentarse como candidato?
En parte sí. Pero no es solo cálculo político. Yo soy un convencido que en la política como en la vida, hay que actuar con responsabilidad. Responsabilidad no solo pensando en las consecuencias para uno mismo, si no para los demás. De estas decisiones que tienen que ver con aspiraciones políticas individuales, dependen las vidas de miles de personas. Si te presentas es porque tienes además de la convicción la capacidad de lograr el triunfo. Hay muy buenos precandidatos a los cargos de elección uninominal, pero no es suficiente ser buen candidato. Además, hay otros que se presentan a las elecciones solo por vanidad y reconocimiento, no tienen ninguna posibilidad de ganar, pero aún así continúan hasta el final por razones egoístas, para hacerse contar como se dice popularmente. Pero lo quiero subrayar es que muchos candidatos no se percatan que con sus pobres aspiraciones están contribuyendo indirectamente al triunfo de sus rivales. Es lo que está pasando en este proceso electoral.

En su opinión ¿qué está pasando en este proceso electoral? 
Un fenómeno democrático que se llama fragmentación política, que se da cuando hay muchas candidaturas a cargos de elección uninominal. Se dispersan las fuerzas. La fragmentación política permitió por ejemplo que se consolidara el proyecto chavista en Venezuela. Esto puede hacer que el próximo Alcalde de Pereira e incluso el Gobernador, resulten electos con menor votación de la que históricamente se ha requerido para ganar, y con una diferencia de votos muy corta entre el primero y segundo. Lo que favorece principalmente las candidaturas con poder burocrático y financiero. Ocurre que los segmentos de votantes independientes y opositores se dispersan entre la variedad de candidaturas pobres como las que menciono, esas que no tienen ninguna posibilidad de ganar, pero que se resisten a declinar, y de esta forma le sirven directa o indirectamente a los fines de continuidad de quienes tienen el poder.

¿Según esto, usted no quiso servir a los intereses de continuidad de quienes están hoy en el poder? 
Es correcto. Creo que la alternancia en el poder es lo más sano para la democracia, para los gobiernos y para la sociedad en general. En Pereira ya vimos que el cambio no se logra con el relevo generacional, tampoco se trata de cambiar nombres o partidos, se trata de cambiar las organizaciones políticas y viejas practicas corruptas. Ya conocemos el daño que hace la concentración del poder en una sola casa. La casa Soto concentró el poder local por 8 años y fue vencida. La renovación siempre es buena. Hoy el poder está concentrado en la oficina Merheg, llevan más de una década de ostentación de su poderosa influencia en la Gobernación, en los municipios mas importantes del departamento, igualmente en la empresa de Aguas y Aguas, el hospital San Jorge, y la Cárder. Los Merheg tienen gran responsabilidad en la crisis política y administrativa de Risaralda. Esta oficina es la que debemos vencer, insisto, por el bien de la democracia, de la política y de los gobiernos locales. Esta causa debe estar por encima de cualquier aspiración personal o partidista, para esto se requiere mucha dosis de pragmatismo.

Hay muchos candidatos por firmas, y precandidatos esperando aval de sus partidos. ¿En cabeza de qué candidatos a la Alcaldía y Gobernación ve usted posibilidades reales de ganar? 
No me atrevo a mencionar nombres puntuales hoy. Prefiero centrar mi análisis en los movimientos de las fuerzas políticas y las posibles alianzas que determinarán la próxima elección. La lista de candidatos oficiales la conoceremos en un par de semanas, esto aclarará más el panorama. Por ahora sabemos que la alianza ganadora de la elección anterior entre Partido Liberal y la oficina Merheg podría no mantenerse. Que es probable una convergencia entre nuevas fuerzas y algunas disidencias de los partidos políticos tradicionales que comparten un ideario: dignificar la política, darle criterio ético a lo público, y presentarle una propuesta confiable y transparente a los ciudadanos. Los candidatos a Alcaldías y Gobernación que logren esta unidad en contra de la oficina Merheg y que se conecten con las expectativas ciudadanas, tendrán posibilidad de ser los vencedores.

Pero la percepción que conocemos de los gobiernos de esa alianza ganadora es favorable, están bien calificados… 
Eso es posible en términos de percepción. Pero objetiva y técnicamente no lo es. Los escándalos de corrupción en Dosquebradas y lo que está pasando con la política en ese municipio, la corrupción en la Secretaria de Desarrollo Social de Pereira, en el hospital San Jorge, en la Alcaldía de Santa Rosa; sumado a la inestabilidad administrativa de la empresa de Aguas y Aguas y de la Cárder, son inocultables. Algo huele mal en el forma en que está gobernando la alianza Partido Liberal y Conservador, o mejor dicho, la alianza entre el carismático Gallo y la oficina Merheg. Su silencio cómplice y la ausencia de liderazgo para hacerle frente a estos temas genera muchas dudas.

¿Qué tan probable es que en las próximas elecciones haya alternancia en el poder político del departamento? 
Basémonos en hechos concretos. Hay nuevas fuerzas políticas, el CD, el Fajardismo, el mismo MIRA y los movimientos cristianos, son las nuevas fuerzas. El Partido Liberal, Conservador y  la U están en crisis. Si las nuevas fuerzas superan sus divisiones internas, si le ponen dosis de pragmatismo para definir muy bien sus objetivos, si entienden que las elecciones locales no son de extremos ideológicos, y por último y mas importante, si se unen como fuerzas independientes, opositoras, y disidentes en torno a candidaturas únicas, lo que debería ocurrir es una reconfiguración del mapa político local, y habrá alternancia. No es fácil pero se puede.

¿No es muy idealista pensar en la posibilidad de unir esas nuevas fuerzas políticas como usted las llama, con tanta polarización y radicalismo?
No es idealismo, es pragmatismo. Se necesitan tres cosas para lograr esta gran convergencia por el cambio verdadero. Uno, entender que estas elecciones locales son un proceso diferente a la anterior elección de Congreso y Presidencia, esta elección se trata de los problemas concretos de nuestro territorio y cómo los resolvemos.
Dos, construir puentes y confianza entre todos quienes tenemos la convicción de que el mayor problema de nuestra sociedad local es la forma como está siendo gobernada. Y tres, superar las barreras naturales de los colores políticos y los extremos ideológicos del debate nacional.

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