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viernes, agosto 12, 2022

Una española enamorada de los paisajes y diversidad de Colombia. La motera pasó por Pereira

Marta Insausti nació en Madrid, dedicó gran parte de su vida al mundo empresarial, trabajó en compañías dedicadas a la educación. La crisis económica que vivió España y una enfermedad inesperada cambió sus planes y la empujó a cumplir sueños donde la moto es su compañera.

India fue el primer destino de una larga travesía.

El inicio

El 2018 fue el año de los finales y los inicios. Marta Insausti indicó que se encontró frente a un papel en blanco y al verse al borde de la muerte, tomó la decisión de hacer lo que hacía falta en la vida, aquello que había dejado de lado. 

Su amor por las motos empezó a los 18 años, solo usaba el vehículo para realizar recorridos cortos en Madrid y empezó a gestar su travesía. El viaje empezó en la India, allí encontró un país rico culturalmente pero con zonas sumidas en la extrema pobreza. 

Una de las imágenes que no se borra de su mente es la del recorrido en medio de la niebla por una aldea india, allí unos monjes caminaban seguidos de un elefante pintado de colores. En la zona más humilde, el animal le iluminó el rostro a decenas de niños. 

América y el Covid

Tras su paso por Asia, Insausti arribó a Chile. La española estaba lejos de imaginar que una semana después se decretaría la emergencia sanitaria mundial por el Covid-19, las fronteras en el mundo se estaban cerrando y se vio obligada a dejar a su fiel compañera de aventuras para volver a casa. 

Dos años después, cuando el Covid parecía no ser una temible amenaza, la motera volvió a América, el recorrido la llevó por Chile y Perú, en este último vio el contraste entre la abundancia de la cultura y la pobreza.  En las tierras ecuatorianas se levantó un paro indígena que la llevó a estar parada durante 15 días. 

El Paisaje Cultural Cafetero fueron elogiados por la motera.

El Eje Cafetero que despierta amores 

La motera no pensó en llegar a Colombia, ya lleva 10 días, el verde de los cañaduzales y las plataneras la cautivó. Marta expuso que al llegar a Colombia no ha dejado de recibir muestras de afecto y ha sido significativo porque no le había pasado antes. 

El Paisaje Cultural Cafetero se llevó todos los elogios. ““El café, no había visto la planta. En España no tenemos café, tenía muchas ganas de ver una plantación. Me encanta porque llegas al Eje Cafetero y de repente cambia, incluso las montañas son más suaves con mucha ondulación, parece un dibujo, como si alguien hubiera pedido un deseo de lo más bonito y se hubiera hecho realidad aquí”, señaló. 

La española aseguró que todo lo que ha visto del Eje Cafetero es impresionante, los paisajes y el agua. Insausti afirmó que está impresionada con la gente de Colombia y Pereira. Ya visitó los Chorros de Don Lolo y la cata de café, planes infaltables para cualquier turista. “Aquí en Colombia voy de sitio en sitio, están haciendo la parte más emocional y humana del viaje”, puntualizó. 

El camino de la motera debe continuar, hoy estará en Medellín y de ahí viajará a Bogotá, desde la capital tomará un vuelo que la lleve a Panamá. Centroamérica es el siguiente destino. 

Una mujer valiente

Marta Insausti tiene 58 años, sus dos hijos están orgullosos del viaje que emprendió y del cambio que ha causado en el pensamiento de mujeres de países considerados hostiles con las mujeres. La motera explicó que ese nombre que adoptó es para reivindicar la imagen de las mujeres que van en moto, dejando de lado ese icono sexual del imaginario colectivo. “Las mujeres somos personas que podemos recorrer el mundo, ir con vaqueros y camiseta”, manifestó. La motera sostuvo que las canas le han dado ese aire de respeto, que la llevó a que en el Himalaya un convoy militar bajara las armas que le apuntaban, se quitó el casco y dejó ver su cabello blanco. 

Resurgir

Insausti indicó que ver a la muerte tan cercana la hizo cambiar, el cáncer de seno que por poco le arrebata la vida la empujó a realizar sus sueños y tomar las carreteras del mundo. “El mundo está lleno de gente buena. El miedo nos hace esclavos, nos quita de disfrutar muchas cosas. De repente me vi enferma, estaba consciente que estaba muriendo y pensé que estaba dejando muchas cosas pendientes”. 

La motera relata sus vivencias, anécdotas y el enamoramiento con cada paisaje a través de sus redes. Los recorridos que ha hecho la han llenado de vida pero también han aportado a las causas de fundaciones.

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