Han pasado ya cuatro semanas y en Risaralda miles de personas aún no se reponen del impacto de la tragedia, centenares de negocios permanecen cerrados y apenas estamos en el proceso de activar el “Fondo Milagro” para poner en marcha una reconstrucción que puede tardar varios años
Óscar Osorio Ospina
Lunes, 10 de agosto de 2026. Un terremoto de magnitud 7.4, con epicentro del municipio de San José del Palmar, muy cerca de nuestra frontera con Chocó, nos movió el piso. Literalmente, nos movió el piso, las paredes, los techos… Fue tal magnitud del sismo que muchas edificaciones no quedaron en pie y otras muchas en riesgo inminente del colapso.
Si bien en los últimos 120 años cinco terremotos han sacudido los cimientos de Pereira, éste ha sido el más violento y destructor de todos
El primero que reporta la historia ocurrió en 1906, con epicentro en Tumaco, Nariño, el cual afectó varias viviendas y causó serios daños al templo parroquial, hoy Catedral Nuestra Señora de la Pobreza, que presidía la plaza principal del pueblo.
El 23 de noviembre de 1979, otro sismo de 7.2 grados con epicentro de El Cairo (Valle) causó dos docenas de víctimas fatales y numerosas casas y edificaciones afectadas. El 8 de febrero de 1995, un tercer sismo de 6.4 grados le costó la vida a 35 personas y provocó la destrucción de 362 viviendas. La zona de mayor amplificación de la tragedia se ubicó a lo largo de la carrera 12 en el recorrido de la canalizada quebrada de Egoyá. Y el 25 de enero de 1999 otro movimiento de 6.2 grados generó grandes afectaciones y pérdidas de vidas humanas en Quindío y Risaralda.
Y este de agosto, suma ya en Risaralda 110 fallecidos, 588 heridos, 87 desaparecidos y 274 rescatados, 69.105 familias afectadas, 11.969 viviendas destruidas, 109 edificios colapsados, 5.306 averiados, 403 centros educativos, 44 centros de salud,144 vías y puentes 144 y 29 acueductos.
En el Área Metropolitana
Pereira, en materia educativa registra daños en 48 de las 167 sedes educativas y 13 de ellas requieren una reconstrucción total.
La Alcaldía Municipal reporta a la fecha 72 taludes en estado crítico. De ellos 14 con carácter urgente y un presupuesto de intervención de $30.000 millones.
Aquí se han removido más de 170.000 toneladas de escombros, pero es necesario demoler unas 500 edificaciones, para lo cual la Alcaldía busca concretar un convenio con el Fondo Milagro para acometer una inversión calculada en $15.000 millones.
Un mes después del terremoto, 622 personas y 94 animales de compañía que conforman 340 familias permanecen aún en cinco albergues temporales, localizados en el Coliseo Mayor, el Coliseo Menor, Kennedy, el Ecoparque El Vergel y el Estadio Mora Mora.
En Dosquebradas las viviendas afectadas son 14.891 de las cuales 4.179 fueron declaradas no habitables. De las 73 instituciones educativas, 59 sufrieron serios daños, tres de ellas con pérdida total: el Diocesano, el Fabio Vásquez Botero y el Bernardo López, irónicamente un mega colegio puesto en servicio hace apenas unos años. En total 5.000 estudiantes están sin aulas de clase.
En este municipio, 320 damnificados permanecen en los albergues temporales instalados en el coliseo del barrio Campestre B, el centro del adulto mayor de Las Violetas y el sector de La Graciela. La idea de la Alcaldía es concentrarlos en un solo lugar, en el Hogar del Anciano Argemiro Cárdenas.
La Alcaldía de Dosquebradas ha expedido resoluciones ordenando la demolición de 27 edificios, entre ellos las tres torres del Portal del Parque, el Hotel Benetton y Quintas del Jardín Colonial, pero no cuenta con recursos para acometer esta tarea.
El impacto económico
Además del duelo por la pérdida de seres queridos, de las viviendas y de vehículos que sucumbieron bajos los escombros, hay otro factor bien preocupante: el cierre de cientos de negocios y la consecuente desaparición de miles de empleos, tanto directos como indirectos.
El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, Jorge Iván Ramírez Cadavid, presento un balance con cifras que evidencian la vulnerabilidad actual del sector productivo: 10.884 empresas afectadas que corresponden al 76.3% del total, las cuales registraron daños en infraestructura, pérdida de inventarios o interrupción operativa. Para decirlo en otros términos, en Pereira el terremoto dejó fuera de servicio a uno de cada dos establecimientos comerciales.
El impacto se concentró masivamente en la economía popular y pequeños comercios de barrio, con pérdidas estimadas en $354.705 millones, sin incluir el lucro cesante. Agrega Ramírez que esto se traduce en 51.716 empleos equivalentes comprometidos: puestos de trabajo en riesgo directo debido a la reducción o suspensión de la actividad comercial.
Lo inquietante del asunto es que menos del 8% de los negocios, equivalente a unas 1.127 empresas, reportó contar con una póliza de seguro con cobertura específica contra terremoto y al ser en su gran mayoría microempresas (89,7%), la capacidad propia para financiar la reconstrucción, reponer inventarios y sostener la nómina sin ayudas externas, es prácticamente nula a corto plazo.
En Dosquebradas esta película de terror económico, no es menos preocupante.
Lorenza Martínez, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Dosquebradas, reportó 2.134 establecimientos comerciales damnificados por el sismo, de los cuales 235 presentan pérdida total, 511 afectaciones graves, 713 moderadas y 675 leves. En su mayoría pequeños establecimientos. Se trata de 1.172 microempresas, 547 pequeñas empresas, 117 medianas y 10 grandes, que en conjunto registraron pérdidas por $169.900 millones, pero el 87.8% de ellas no contaba algún seguro.
De un universo de 20.931 empleos directos en Dosquebradas, a la fecha 4.708 no han podido reactivarse.
Señala la Cámara de Comercio que los empresarios damnificados reclaman apoyo para reactivar sus ventas, reposición de mercancías y recursos para reparar el local, pero solamente el 0.64% ha recibido algún tipo de ayuda, mientras que la inmensa mayoría, el 99.36% sigue esperando un apoyo.
Lo que ha llegado
Si bien en las primeras semanas la gente del común, las instituciones cívicas y sociales, las fundaciones, algunas entidades del estado y la academia se volcaron a brindarles ayudas a los damnificados, la gran tarea de la reconstrucción del tejido social y del entramado empresarial aún no ha empezado.
En esos días, en las calles abundaban las escenas de personas e instituciones repartiendo alimentos, agua, prendas de vestir y otros elementos. Pero las grandes inversiones que se deben acometer no se advierten todavía.
En Dosquebradas, por ejemplo, el gobierno nacional instaló un hospital de campaña en el Coliseo Municipal, el cual alcanzó a atender unos 2.500 pacientes, pero ya fue desmontado por falta de usuarios, se entregó una planta eléctrica para suplir la falta de energía en el Hospital Santa Mónica y se distribuyeron algunas ayudas de la Fundación Un Solo Corazón de la Primera Dama, Ana Lucía Pineda.
Al Hospital San Jorge de Pereira, cuya capacidad se redujo en unas 130 camas debido a la afectación física de un 21% de sus instalaciones, han llegado numerosas donaciones de dotación, insumos y equipos biomédicos por parte de fundaciones y clínicas de distintas ciudades. Pero allí se requieren inversiones por más de $73.000 millones para la reconstrucción y una cantidad igual o superior para su reforzamiento, tanto locativo como en dotación biomédica.
Para dar una idea de la magnitud de lo que se requiere para reconstruir a Pereira, solamente, ha sido el Alcalde Mauricio Salazar que las necesidades suman $10 billones y una suma similar calcula el Gobernador Juan Diego Patiño para Risaralda.
Pero los anunciados subsidios a los servicios públicos y arrendamiento, tampoco han llegado aún. Únicamente en La Virginia se acaban de entregar los primeros 23 subsidios a igual número de familias por valor de $2.250.000 correspondientes a tres meses de alquiler temporal
Recursos locales
Por ahora, en concreto, lo que hay sobre la mesa para la reconstrucción son los recursos del orden local.
La Gobernación de Risaralda comprometió una partida inicial de $50.000 millones para obras en los sectores de vivienda y educación, que serán ejecutados por la Empresa de Desarrollo Urbano y Rural, EDUR, a los cuales se suman $30.000 millones que se gestionaron con recursos de regalías a través del OCAD Regional para brindar una atención inmediata a las familias damnificadas mientras se constituye el fondo de atención de la emergencia. Y con la meta de retorno gradual a clases, se ha dispuesto $17.000 millones de regalías para intervenciones de corto y mediano plazo en planteles educativos.
La Alcaldía de Pereira, a su vez, logró la aprobación del acuerdo No. 33 de 2026 en el Concejo Municipal, mediante el cual se redirecciona un crédito por $85.166 millones con destino a obras de reconstrucción, demoliciones y alquiler de maquinaria amarilla. Ello implica, según se explicó, sacrificar obras proyectadas como la intervención de la vía Pereira- Altagracia, el CDI. del Parque Industrial, el Centro Vida de Puerto Caldas y el Malecón del Río.
A corto plazo, la meta de la Alcaldía es recuperar 4.000 viviendas, entregar un apoyo económico de $1 millones a 4.020 vendedores informales y uno de $5 millones a 1.400 empresarios formales.
Campañas gremiales
Los gremios del sector privado, a su vez, se han sumado con distintas acciones a las tareas de recuperación económica y social de la región.
La Cámara de Comercio de Pereira puso en marcha la estrategia “Risaralda vuelve”, que consiste en cinco nodos de acción: Nodo Desarrollo – Programa FÉNIX («Renacer con Claridad»), Nodo Internacionalización («Risaralda es Global»), Nodo Institucional – Servicios Cámara al Alcance y Nodo comercial: Gran encuentro inmobiliario.
Así mismo lanzó la campaña “Si está abierto, compra”, como acción inmediata de movilización económica, la cual busca que la comunidad identifique visualmente las empresas que necesitan apoyo comercial.
Por su parte la Alcaldía de Dosquebradas definió también varias líneas de acción con ese propósito: la promoción de compra local, Lo tengo en Dosquebradas, la visibilización de negocios activos, el encadenamiento comercial con Mercamás y las tiendas D1 y la articulación con Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y el fondo Fontur.
Fenalco Risaralda, en alianza con la Alcaldía de Pereira, lanzó la estrategia “Pereira Renace” para reactivar el centro de la ciudad, donde se concentraba buena parte de los establecimientos comerciales y el empleo, tanto formal como informal. Se pretende invitar a los compradores a visitar el centro, adquirir productos locales y apoyar el empleo de cientos de familias pereiranas. La estrategia busca también dinamizar las ventas aprovechando temporadas clave como Amor y Amistad.
El “Fondo Milagro”
El pasado 14 de agosto, en su segunda visita a Pereira, el Presidente Abelardo De la Espriella anunció que aquí estaría una especie de mando central del “Fondo Milagro”, encargado de la reconstrucción del país. En esa misma la fecha, hizo público el nombramiento de Julian Buitragfo como Director Nacional de Planeación.
Casi un mes después, el gerente general del Fondo Milagro, Jaime Andrés Uribe, visitó esta semana a Pereira para reunirse con las autoridades, instituciones, gremios y empresarios locales para poner en marcha esa entidad, que tendrá como gerente regional para Risaralda a Ana María Cuartas y a Álvaro Ramírez en la junta directiva.
Al gobierno nacional se le han planteado las necesidades y expectativas que tiene esta golpeada región de cara al proceso de reconstrucción que debe iniciar cuanto antes, puesto que las necesidades de la gente no dan espera y la tarea esa larga y costosa.
Esto es lo que ha pasado en Pereira y en Risaralda, un mes después del terremoto.





