La Superintendencia Financiera de Colombia anunció un incremento en las tasas de interés que impactará directamente a quienes utilizan tarjetas de crédito o acceden a préstamos de consumo en el país.
Mediante la Resolución 0517 de 2026, la entidad certificó que el Interés Bancario Corriente para la modalidad de consumo y ordinario se ubicará en 17,84 % efectivo anual durante abril, lo que representa un aumento frente al 17,01 % registrado en marzo. Este incremento de 0,83 puntos porcentuales encarece el costo del dinero para millones de colombianos.
Esta tasa es clave en el sistema financiero, ya que sirve como base para establecer el límite máximo legal que pueden cobrar las entidades, conocido como tasa de usura. Para abril, este tope quedó fijado en 26,76 % efectivo anual, lo que significa que ningún banco podrá cobrar intereses por encima de ese porcentaje sin incurrir en sanciones legales.
El ajuste se calcula a partir del comportamiento reciente del mercado, con base en la información reportada por bancos y establecimientos de crédito entre finales de febrero y marzo, explicó la entidad.
Además del crédito de consumo tradicional, la Superintendencia también actualizó las tasas para otras modalidades. En el caso del crédito de bajo monto, dirigido a personas con menor capacidad financiera, el interés corriente será del 41,81 %, con una tasa de usura del 62,72 %.
Para los créditos productivos, utilizados en actividades económicas, las tasas varían según el segmento. El crédito productivo de mayor monto tendrá un interés del 27,73 %, mientras que en el sector rural será del 21,78 % y en el urbano del 38,80 %. En estas categorías, los límites de usura oscilan entre el 32,67 % y el 58,20 %.
Las cifras más altas se registran en el crédito popular productivo, con tasas que alcanzan el 57,92 % en entornos urbanos y un tope de usura de hasta el 86,88 % efectivo anual.
Expertos recomiendan a los usuarios revisar cuidadosamente sus obligaciones financieras, especialmente en tarjetas de crédito y préstamos vigentes, ya que estos cambios pueden traducirse en cuotas más altas y mayores costos por intereses.
Con este ajuste, el sistema financiero refleja un contexto en el que el acceso al crédito se vuelve más costoso, lo que podría impactar el consumo y las decisiones económicas de los hogares colombianos durante los próximos meses.


