Residencias, ventas ambulantes y restaurantes, sufren los azotes de la pandemia

Mucho se ha hablado sobre la mala racha económica que han tenido los empresarios de reconocidas marcas de restaurantes y cadenas de hoteles y lo mal que la han pasado sus empleados, pero lo cierto es que con la llegada del Covid-19 y las restricciones, la economía ha sido difícil para todos. 

El Diario salió a la calles y le preguntó a vendedores ambulantes, administradores de residencias y restaurantes conocidos como corrientazos, quienes representan economía a pequeña escala de esos negocios, sobre su experiencia en el aislamiento obligatorio y esto nos respondieron.

Residencias

Administradores de estos alojamientos a bajo costo, mencionaron que la situación estuvo difícil porque allí se hospedan personas que trabajan en el rebusque, vendedores ambulantes, cantantes de buses, entre otros y con el aislamiento obligatorio no pudieron volver a salir a las calles.

Comentó la administradora de Residencias La 10, que allí se quedaron con los inquilinos que tenían cuando decretaron el confinamiento. “No pudimos volver a arrendar ni la noche ni el ratico. Estuvo muy duro. Aquí se paga la noche a $10 mil y los más pobrecitos a $8 mil y fue duro porque la gente que duerme aquí trabaja al día a día en la calle”.

También declararon en otras residencias, que aunque no bajaron el precio de la estadía, sí dieron facilidades a los huéspedes recurrentes para el pago. “Aquí entre todos colaboramos porque la gente no podía salir a trabajar”, mencionaron.

Ambulantes

Sin importar el tipo de productos que ofrecen, quienes viven del rebusque también se vieron bastante afectados por la crisis de la pandemia. 

Los vendedores ambulantes que recorren la ciudad ofreciendo frutas y verduras siguen recibiendo azotes de la crisis que inició en el 2020; esto nos contaron.

Álvaro Morales Meza: “Supuestamente el gobierno prometió una ayuda para los vendedores ambulantes y en este momento no nos hemos tomado un tito por ellos, nos tocó bajar los precios porque la fruta y la verdura está muy cara, la gente escasa de recursos y pidiendo rebaja y a nosotros también nos toca conseguirnos la comida”.

Omar Olando Mejía Holguín: “Todo está caro, pero toca hacerle para ganarse el diario, hay muchos que le dicen a uno que les rebaje o les encime, pero no se puede”.

Corrientazos

Este tipo de restaurantes son famosos por ofrecer comida a bajos precios, razón por la que cuentan con una variada clientela, sin embargo, el encierre, la pérdida de empleos y la falta de estudiantes, hacen que muchos hayan tenido que empezar de cero. 

REACCIONES.

Beatriz Helena Hernández: 

“La pandemia afecta mucho y que no haya estudiantes también afecta. Esto ha estado suavecito y me toco prescindir de una señora que me colaboraba en la cocina”.

Adela Roncancio: 

“Después de la pandemia hubo que iniciar desde ceros, luego de tener una clientela constituida, nos tocó empezar a conseguir desde cinco clientes en adelante, esto no daba para más, a veces solo se toman una sopa y ya”.

William Gutiérrez: 

“Se está pasando una crisis brava, los insumos están muy costosos y los precios de los alimentos no se pueden subir, porque sino la gente no viene a comer”.

DATO

En algunas residencias los administradores colgaron trapos rojas durante el aislamiento obligatorio, para brindar alimentos a los vendedores ambulantes que no podían salir al rebusque.

 

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