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martes, septiembre 27, 2022

Reforma tributaria, equidad y eficacia.

La reforma tributaria no solo debe estar encaminada a aumentar las tasas impositivas de los contribuyentes formales, sino en evitar la evasión y la elusión, para lograr eficacia en el recaudo y el pago voluntario por el obligado; acercar al contribuyente a la administración para facilitar el pago de los tributos.

 

Nuestro sistema tributario tiene aspectos negativos que afectan la inversión, la transformación, la generación de riqueza, la industrialización y la generación de empleo.

 

Renta presuntiva; anticipo al impuesto de renta; tasas excesivas de contribución; topes máximos en tributos territoriales, son aspectos que, no solo estimulan la evasión y la elusión, sino que además, resultan anti técnicos e injustos.

 

No puede ser que cuando una persona, natural o jurídica, que está en quiebra o no produce réditos o utilidades, tenga que pagar impuesto por una renta que no obtuvo, o si produjo, tenga que prestarle al Estado el 70% adicional como anticipo de una renta que no se sabe si generará para la vigencia siguiente.

 

Tasas de contribución del 35% hasta el 39% con enormes exclusiones o exenciones, pero para grandes organizaciones, no son suficientemente contributivas, como sí lo sería, universalmente una tasa efectiva del 25% quizá.

 

Se deben gravar las utilidades, no las actividades y evitar cargar en exceso al contribuyente en forma de cascada, porque abandona su actividad y no vuelve a contribuir.

 

Hacer una actualización catastral para duplicar o triplicar avalúos, manteniendo no solo la máxima tasa de impuesto predial, sino las sobretasas al mismo, genera enorme descontento social y desestimula además la inversión y el comercio de inmuebles que por otro lado, sólo beneficia a los notarios.

 

El impuesto al patrimonio ‘improductivo’ debe contemplarse y gravarse justamente, porque no genera contribución de renta y menos contribución social, en la generación de empleo o bienestar común. Se debe tener cuidado con gravar doblemente al contribuyente que crea una empresa o persona jurídica independiente, por la cual pagaría impuesto al patrimonio, tributo que pagaría también como persona natural por las acciones que tiene en la misma empresa; lo propio sucedería con el impuesto a los dividendos; doble tributación, la segunda como especie de sanción.

 

Un IVA generalizado del 12% estimularía su pago, pues cualquiera estaría dispuesto a hacerlo; el 19% resulta excesivo para actividades en los que si le sumamos el impuesto de renta, el producto o el servicio en sólo impuestos, resulta incrementado en el 53%.

 

Se debe permitir y exigir la trasferencia inmediata a la DIAN del recaudo del IVA y de las retenciones, para evitar las tentaciones de gastar lo que no le pertenece al contribuyente.

 

Los pensionados deben seguir contribuyendo con el Sistema de Pensiones en el régimen de prima media con tasas del 0.5% por cada salario mínimo o proporcional, pues los aportes que hacen durante su vida laboral no son necesariamente retributivos, las expectativas de vida se han incrementado y debe cubrir beneficiarios por sobrevivencia generalmente con edades muy inferiores a la de los pensionados.

 

La única manera de generar riqueza social es permitir que con el progreso individual, se puedan generar impuestos justos; simple ley de talentos; si acaban con los que pagan, igual suerte correrán quienes reciben.

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