Mural de Rodrigo Arenas en Pereira, se cae a pedazos

La inauguración se realizó el 30 de agosto del mismo año, en el aniversario número 93 de la ciudad, este mural tiene algo especial, es el único mural en mosaico que se conoce en la extensa obra del maestro Rodrigo Arenas Betancourt, el escultor monumental de Colombia.
Arenas se acerca nuevamente a Pereira y Colombia a través del arte, recordemos que el maestro durante varios años vivió en México, por ejemplo nuestro icónico Bolívar desnudo fue realizado en su taller en tierras mexicanas, además nuestra ciudad cuenta con varias de sus obras, como el Cristo sin Cruz, El Prometeo y el Monumento a los Fundadores.


Este mural es una obra que representa la cultura campesina y algunas de sus labores más importantes, además del significado que tenía el I.C.S.S en la época.
El mural en su primera pared nos muestra tres manos, una sobre otra, todas resplandecientes y sosteniendo las siglas I.C.S.S, en la parte media una figura materna sentada sosteniendo en sus brazos a su hijo, la escena se complementa con unas flores en la parte baja y allí también encontramos la firma del maestro en color amarillo, R. ARENAS B – 55.


En la segunda pared encontramos la escena más grande, empezando de izquierda a derecha con diferentes momentos de la medicina, como los Rayos X, un parto y la odontología, luego observamos un paisaje de montañas con un atardecer, la torre de una iglesia con un cristo en su fachada, luego un grupo de campesinos, la familia atendiendo las instrucciones que le hace una persona de la institución, con la cartilla del usuario en las manos, la niña con su muñeca parece estar concentrada en algo diferente, también observamos un arriero con sus mulas cargadas con bultos de café y un campesino con una canasta llena de maíz.


En la tercera pared, la escondida y más olvidada, está representada la recolección del café, vemos tres hermosas chapoleras en acción, dos en la parte de arriba entre matorrales y arrancando cuidadosamente los granos, y en la parte baja otra deposita los granos recolectados.
Esta gran obra que ha engalanado esa esquina por varias décadas, no fue ajena al olvido colectivo, se había vuelto paisaje in-visible, algo que existe, pero que nadie lo observa, estuvo oculto por vendedores de dulces y frutas con sus sombrillas enormes y sus carritos o chazas.
Sufrió con los diferentes terremotos, en 1999 soportó algunos daños que fueron restaurados por artistas locales, con los años fue perdiendo algunas piezas pequeñas, pero este 10 de agosto de 2026 a las 7:34 am Pereira cambió para siempre, y en esta ocasión el mural también, aparecieron en sus parades, grietas profundas, desprendimientos de partes y el inminente colapso de otras.
Al observar hoy el lugar se encuentran algunas piezas desprendidas y quebradas, la policía dispersa a las personas del lugar por riesgo de colapso del edificio, y cada día desaparecen los fragmentos, me embarga la duda, no sé si los guardaron, o si fueron tirados a los escombros del sector.
Desafortunadamente los llamados que se han realizado a las autoridades competentes, no han tenido respuesta, y mientras tanto el mural sigue cayéndose a pedazos, la ciudad pierde más que una obra de arte, pierde parte de su patrimonio artístico y cultural.

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