Óscar Osorio Ospina
El ex ministro Luis Carlos Villegas, un experto en este campo, asegura que el 96% de esos costos saldrá del presupuesto nacional y que su manejo debe tomar como referente algunos principios del FOREC: la cercanía con la gente, la micro administración, la transparencia y blindarse contra la politiquería.
Han pasado ya 27 años desde que en Colombia se aplicó de manera exitosa un plan de construcción después del lunes 25 de enero de 1999, cuando un movimiento sísmico de 6.4 grados acompañado por 20 réplicas, destruyó buena parte del Eje Cafetero y el occidente del país: 35.972 viviendas quedaron totalmente destruidas o inhabitables, 6.408 fincas cafeteras con afectaciones y un daño general cuantificado en $2.7 billones de pesos, equivalentes a 2.2 del PIB del año 1998. La recuperación de la zona afectada tomó cuatro años en 28 municipios de cinco departamentos y demandó una inversión superior a US$ 1.000 millones, lo que significó un promedio de 1.500 dólares para cada uno de los 800.000 damnificados. El modelo de entonces fue el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, FOREC, que canalizó todos los recursos públicos, empréstitos y donaciones, bajo el manejo de una junta directiva de altos kilates presidida por el ex ministro y entonces presidente de la ANDI, Luis Carlos Villegas Echeverri. El pasado lunes, el terremoto de 7.4 grados, deja hasta ahora afectaciones, unas más severas que otras, en 448 municipios de 15 departamentos. Con corte al 15 de agosto, el balance de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo registra 14.493 casas destruidas, 81.506 averiadas, 66 edificios colapsados, 2.612 centros educativos, 241 instituciones de salud, 298 vías, cinco acueductos y cinco aeropuertos.
Similitudes y diferencias
Para Villegas Echeverri entre uno y otro momentos existen muchas similitudes y muchas diferencias, pero también hay lecciones aprendidas que se deben tener en cuenta. “La de hoy, es una tragedia la mitad de grande de la de 1999 en materia de daños, pero hay que esperar los informes finales, porque uno siempre piensa que la tragedia es menor y termina siendo mayor”, aseguró. Ahora, a diferencia de ese entonces, estima que la suma que se debe invertir en cada uno de los más de 500.000 afectados oscila entre 5.000 y 7.000 dólares, lo que elevaría el monto global a más de 4.000 millones de dólares, es decir tres veces más que los costos de 1999. Entre las coincidencias de esos dos momentos, es la existencia de una crisis fiscal muy seria, lo que significa que los sacrificios nacionales serán muchísimo más grandes. La de 1999 fue por efecto de las reformas tributarias del gobierno anterior a Andrés Pastrana y la crisis global de la recesión y la del presente, causada por el exceso de gastos del gobierno saliente. Otra gran diferencia: en 1999 Colombia tenía un PIB de alrededor de 100.000 millones de dólares, hoy es de 600.000 millones de dólares, es decir que tenemos un país bastante más robusto y capaz de afrontar situaciones difíciles.
Origen de los recursos
Para Villegas Echeverri es claro que el 96% de los recursos para la reconstrucción deben salir del presupuesto nacional y que en cualquier caso de crisis fiscal la única respuesta que no puede dar un gobierno es: “no hay plata”. “Hay que levantarla donde esté, usar todas las fuentes ordinarias y extraordinarias, las ayudas particulares, todo está sobre la mesa: impuestos, emisiones de bonos, nuevo perfilamiento de la deuda, acceso a cupos de los bancos internacionales y reprogramación de la deuda existente en plazos y tasas”, apuntó. El otro 4% que corresponde a las donaciones, es significativo más bajo, pero es el que más ruido causa, en opinión del experto. “Y eso tiene una razón, razonable, porque las donaciones tienen muchísimas más personas involucradas, tanto quien envía como quien recibe, pero al final del día es un 3% o un 4%. Esa cifra es muy importante para la legitimación del proceso, pero no es que sea el corazón del mismo, pero sí es muy importante para que los afectados sientan la solidaridad nacional e internacional, materializada en ayudas, en dinero y en especie”, explicó. El proceso tiene varias etapas, pero por ahora la prioridad es atender a la gente. “Lo importante es saber que esto no se soluciona en seis meses, vamos a tener cuatro o cinco años de reconstrucción, con una primera etapa de emergencia que va a durar meses, luego una de estabilización también de meses y la de reconstrucción que va a tomar un par de años por lo menos”. Pero es claro que esta reconstrucción tiene como base el presupuesto nacional y el esfuerzo de toda Colombia.
Enseñanzas del FOREC
Con 27 años de diferencia, Villegas Echeverri señala tres principios pilares del FOREC.
1º La cercanía a la comunidad, porque no hay nadie que sepa más de emergencias que los que están ahí. Ni el más sabio que traigan de Harvard o de Marte, sabe más que una señora que está con los hijos debajo de un plástico porque a su casa se cayó.
2º La micro-administración. Mientras más pequeñas tengamos las zonas para intervenir, conocer qué pasó, los censos de la gente que hay que atender y los presupuestos que hay que hacer, mucho mejor. El FOREC en su momento funcionó con 32 gerencias zonales.
3º La transparencia. Hay que alejar los recursos de la reconstrucción de las campañas políticas puesto que ya vamos a tener elecciones locales y va a haber una propensión a apropiarse de esos recursos para hacer política. Hay que evitarlo de todas maneras y eso se logra con la cercanía a la gente, porque la gente es el mejor contralor que pueda uno tener en una reconstrucción. Claro que la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría deben montar fuerzas de tarea conjuntas, para evitar todas esas tentaciones de irregularidades que pueden surgir y que surgirán.
Lo que ha llegado
Con destino al “Plan Milagro de Reconstrucción”, el gobierno nacional anunció la consecución de un empréstito del Banco Mundial por 450 millones de dólares Además varios países han anunciado aportes como Italia con 4.5 millones de euros, Estados Unidos 26.5 millones de dólares, España un millón de dólares, Emiratos Árabes 10 millones de dólares y China 1 millón de dólares y 15 millones de yuanes en insumos humanitarios. En cuanto a los aportes nacionales, los empresarios colombianos reunieron $202.000 millones de pesos y Ecopetrol anunció un aporte de $5.000 millones, entre otros.


