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lunes, septiembre 26, 2022

Los mastodontes del río Cauca

Los ojos de los científicos del mundo están puestos en esta región del país donde se han descubierto piezas de fósiles de gran valor para la ciencia

 

Óscar Osorio Ospina

Con diferencia de un poco menos de dos años las riberas del río Cauca -que baña tierras de 180 municipios perteneciente a siete departamentos colombianos- han sido escenario de descubrimientos de piezas de mastodontes que se extinguieron hace más de 10.000 de años.

El primero de ellos ocurrió el 22 de septiembre de 2020 en una excavación minera en el corregimiento de Irra (Quinchía) donde mineros artesanales se toparon con restos de fósiles cuando buscaban oro a unos 20 metros de profundidad.

Fernando Tabarquino, uno de los mineros que hacía parte de ese grupo, narró así este importante hallazgo: “Hubo como un desprendimiento de la tierra, pero poquito, y ahí cayó el primer hueso; entonces detrás de ese nos fuimos y sacamos los que ya ustedes han visto”.

Funcionarios de la Cárder, que realizaban operativos de control y vigilancia en el sector, ordenaron la suspensión de la actividad minera y gestionaron el traslado al lugar de expertos del Laboratorio de Ecología Histórica y Patrimonio Cultural de la Universidad Tecnológica de Pereira para corroborar la magnitud del descubrimiento, los cuales comprobaron que correspondían a huesos de un mastodonte.

El 8 de julio de este año, según lo reportó el periódico El País, operarios que extraían arena del río Cauca hallaron piezas de otro mastodonte.

Los restos de esta especie prehistórica que pesaba alrededor de 40 toneladas, fueron encontrados en el sector del Paso de La Torre, municipio de Yumbo, Valle, luego de que una parte de la peña del río se desprendiera a causa del invierno.

Al respecto, el director del Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle del Cauca (Inciva), Jonathan Velásquez, aseveró que en la era del Pleistoceno, los mastodontes transitaban en manada por el extenso valle y, por esa razón, es que en esta zona del país se ve de forma recurrente el hallazgo de tipo de estas piezas.

Estudios científicos

El profesor de planta de la Facultad de Ciencias Ambientales y director del Laboratorio de Arqueología Histórica y Patrimonio Cultural de la UTP, Carlos Eduardo López Castaño, explicó que ha pasado con las piezas de mastodonte encontradas en Irra: “Inicialmente fue un hallazgo hecho por mineros artesanales de la zona. Nosotros hicimos unas comisiones integradas por funcionarios de la Cárder, incluido el director Julio César Gómez, que se interesó mucho en el tema desde el comienzo.

Con la Cárder, la Alcaldía de Quinchía y el laboratorio, fuimos para ver el estado original de los materiales e hicimos los reportes al Servicio Geológico Colombiano que es la entidad encargada de paleontología y al Instituto Colombiano de Antropología e Historia que es el encargado de la parte antropológica y arqueológica”.

Después de tres visitas al sitio se recomendó que los materiales debían llevarse al museo que existe en la Casa de la Cultura de Quinchía, allí se hizo una limpieza preliminar y un embalaje adecuado consistente en la separación de algunos de los materiales para que no se estropeen. “Estamos a la espera de la visita de paleontólogos del Servicio Geológico Colombiano, que ellos van a ver directamente el estado de los materiales y vamos a avanzar en la propuesta de exhibición.

En síntesis, los materiales están a salvo en un buen lugar y a la espera de poderlos proyectar de acuerdo con las experiencias que ya se tienen en ese contexto”, explicó López Castaño.

En el caso de Irra, se trata de alrededor de 20 piezas de gran tamaño, es decir de más de 20 centímetros, así como unos 200 fragmentos más pequeños.

El director del laboratorio indicó que los estudios preliminares indicaron que se trataba de piezas de más de 100 años de antigüedad. Sin embargo, análisis posteriores más profundos precisaron que estos restos de mastodonte corresponden a más de 12.000 años de antigüedad, según la prueba de Carbono 14 realizada por la Universidad Autónoma de México. “Esta fecha está muy cercana a la llegada inicial del ser humano a esta región, alrededor de los 12.100 años que nos reporta ese pantano. Es una fecha interesante para pensar en esos dos momentos, tanto en la extinción de los grandes animales, que llamamos mega-fauna, como la llegada de los seres humanos”, indicó.

El corredor del Cauca

El hallazgo este año de otras piezas de mastodonte en Yumbo parece confirmar la teoría de que el río Cauca fue, en la antigüedad, un corredor de estos monumentales animales, según lo plantea el experto:

“Sí, efectivamente, como eran animales grandes y herbívoros que necesitaban unas áreas abiertas como las que genera el valle del Cauca de pronto da a pensar que estos vallecitos más pequeños, como el que se encontró en Irra, fuera también utilizados por ellos. Hay también que recordar que el Valle del Cauca tiene dos dinámicas: de La Virginia hacia el sur es un valle muy amplio y de La Virginia hacia el norte, un encañonado, por lo menos en el sector hasta Caucasia.

En Irra, donde se hizo el hallazgo, es un sector encañonado hoy en día y en el pasado también lo fue, entonces ello hace pensar en esas dinámicas de cambios de paisajes”.

Agregó que este hallazgo tiene un alto interés en términos de la paleo-ecología que analiza los cambios climáticos naturales que se han dado a través del tiempo, como el caso de la Edad del Hielo, presente en sectores como los Nevados, pero que también se vio reflejado en las precipitaciones en el paisaje de los valles de los ríos Magdalena

y Cauca. “Pensar en el paleo-ambiente, es interesante por que la naturaleza cambia y los animales son un marcador de ese cambio del frío al calor, el tamaño de los animales también evidencia esos cambios. Y la otra pregunta asociada es si el ser humano alcanzó a conocer y a convivir con estos animales, incluso a cazarlos”, dijo.

Gran museo

Acerca del futuro de estas piezas de gran valor para la ciencia, el experto recordó que también se pueden convertir en un gran atractivo turístico para un municipio como Quinchía. “La ciencia justifica que las comunidades también sepan de la importancia de estos temas y que, por ejemplo, lo podamos usar para turismo.

En muchas partes del mundo lo que se hace es que se replican estos animales, por ejemplo, en la fibra de vidrio, porque por su tamaño siempre llaman la atención. En México hicieron el hallazgo de un solo animal de estos y hay todo un museo, un edificio grande, en torno a este ejemplar”.

 

El mastodonte americano

Según el portal Biodiversidad Mexicana el mastodonte americano, es un proboscídeo extinto que vivió desde aproximadamente 3.7 millones de años hasta alrededor de 10.000 años, sus fósiles se han encontrado en América desde Alaska y al sur hasta El Salvador; en México su hábitat principal eran los bosques de pino y encino, aunque también prosperó en pastizales y bosques tropicales.

Con tres metros de altura a la cruz y más de seis metros de largo, fue un ramoneador enorme que se aproximaba a las siete toneladas de peso en los machos más grandes de su especie.

 

El mastodonte americano tenía semejanzas con el mamut lanudo porque al igual que éste último, tenía un pelaje muy abundante de colores ocres, orejas pequeñas y grandes defensas curvas. La característica de su dentición fue lo que le dio nombre a este animal: mastodonte significa «dientes de pezón» aunque en nuestros días, a principios del siglo XXI, el término mastodonte lo usamos para referirnos a algo gigantesco o muy corpulento.

 

 

En Irra fueron halladas en el 2020 unas 220 piezas de mastodonte, 20 de ellas de gran tamaño, con una antigüedad de 12.000 años

 

Bajo la custodia de la Alcaldía Municipal, la Cárder y el Laboratorio de Arqueología Histórica y Patrimonio Cultural de la UTP, las piezas permanecen en el Museo de la Casa de la Cultura de Quinchía

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