La conmovedora historia del profesor Jhonnier Cardona, que vivía en Los Bloques y se salvó del terremoto con su familia

Por Luis García Quiroga

No puede ser más conmovedora la historia del profesor universitario Jhonier Cardona Salazar al quedar en la calle por la pérdida total de su apartamento, salvándose por un pelo, de morir con su familia al colapsar el edificio donde vivía.
En toda tragedia, cada voz lleva su angustia, y en ésta, la de Cardona Salazar es la voz de los que no tienen voz. En su dolorosa vivencia señala que, “de la clase media, el gobierno no se acuerda”.
Independiente del desastre en la zona comercial, la verdad encarnada del relato de los pavorosos momentos de la familia del economista Cardona Salazar en la trágica mañana del terremoto del 10 agosto, es en gran medida, el relato de la mayoría de los núcleos familiares de estratos medios y altos de Pereira y Dosquebradas.
De profesionales que se abstuvieron de registrarse en el RUD (Registro Único de Damnificados), mientras en los parques miles víctimas y también de presuntos afectados hacían enormes filas y se registraban en Pereira y luego en Dosquebradas.
El periodista vio cómo una mujer en tono amenazante en el Coliseo Mayor Rafael Cuartas bravió a la secretaria de cultura, Emilia Gutiérrez, quien no salía de su asombro cuando le dijo: “vengo por el millón de pesos que prometió el alcalde, o es que se lo van a robar”.

LOS VERGONZANTES
Las edificaciones impactadas por el terremoto con severos daños en sus estructuras o en mamposterías, se registraron en conjuntos residenciales de clase media y clase alta.
Alexander Galindo, exdirector de la Diger, afirma que en las viviendas de los estratos 1 y 2 apenas el 10% sufrió el impacto del sismo.
La población de estratos 3 al 6 se reconoce como vergonzante. No son personas que fácilmente reciban bolsas de mercados o acepten la hospitalidad de amigos o vecinos. La mayoría se fueron a pagar arrendamiento en apartamentos de rentas cortas o Airbnb.
Uno de los hechos más conmovedores fue la ola de solidaridad de los egresados de la UTP regados por todo el país y el exterior. Paula Andrea Villa, líder de los egresados en Pereira y decenas de docentes y estudiantes se dedicaron a repartir ayudas a miembros de la comunidad universitaria.
“Logramos recaudar $100 millones de pesos que ayudaron mucho a compañeros necesitados”, dijo reconociendo que a muchos les costaba recibir ayuda porque creían que otros estaban más necesitados.
En el sentido semántico de la expresión, vergonzantes son aquellas personas que, ante una calamidad o situación personal extremadamente difícil, por puro pudor, por dignidad o turbación extrema, sienten vergüenza de pedir ayuda e incluso recibirla, por creer que otros la merecen más que ellos. Aunque también suelen buscar la forma de disimular u ocultar el problema prefiriendo sufrirlo y afrontarlo en silencio y con resignación. Prefieren aguantar antes que “mostrar el cobre”.

LOS ABUELOS OLVIDADOS
Pereira, está clasificada demográficamente con una de las tres ciudades con adultos mayores de 60 años que componen más del 50 por ciento de la población.
Desde el mismo día del terremoto múltiples casos de abuelos o adultos mayores terminaron viviendo en los apartamentos de sus hijos o familiares. A dos meses del sismo, añoran su hogar y sienten que empiezan a estorbar donde les han dado hospitalidad.
Se sabe de hijos que no quieren decirles a sus padres o abuelos que el apartamento de Invico, o de Pinares, o de La Lorena debe ser demolido o es inhabitable. Los viejos que ya se dieron cuenta de las pérdidas definitivas, empiezan a sufrir depresión y problemas de salud mental.

EL CASO DEL PROFE JHONIER
Con los ojos humedecidos por el recuerdo que no se aparta de su mente, el profe Jhonier Cardona cuenta que al inicio del sismo a las 7:34 con su esposa e hijo, en piyama y a pie limpio, salieron cuan rápido pudieron del apartamento del tercer piso del barrio Primero de Febrero ganando la calle y al mirar atrás, vieron cómo una vecina quedaba atrapada muriendo al colapsar el edificio.
“No pudimos sacar nada. Ni ropa ni documentos personales y terminamos viviendo donde un hijo en Condina”, relata agregando que, en su edificio desapareció el primer piso y su apartamento del tercer piso quedó totalmente destrozado.
Se duele de saber que muchos de sus vecinos de toda la vida en el barrio Los Bloques, perdieron sus viviendas, no las tenían aseguradas y varios perdieron parte de su familia. Y le duele que para ellos como para él, no hubiera atención alguna parte de los gobiernos.
Lo consuela y emociona que un agradecido alumno suyo de Economía a cada rato lo llama desde Noruega donde tiene un exitoso trabajo. Le dice que quiere llevárselo para Noruega. Al profe y a su familia.
“Es una propuesta muy bella y me llena el alma, pero no es tan fácil dejar a Pereira así no más”, dice con una visible carga de emotividad y nostalgia infinitas. Así son las tragedias en las que la madre tierra nos pone a prueba cuando quiere saber de qué estamos hechos; y si tenemos la capacidad de solidaridad y respeto que nos reconcilie como seres humanos.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -