En medio de la conmemoración del Viernes Santo, la Iglesia católica de Honduras hizo un llamado a construir una “paz desarmada y desarmante”, durante el desarrollo del Viacrucis en Tegucigalpa, en una jornada que reunió a miles de fieles.
El mensaje fue liderado por el arzobispo José Vicente Nácher, quien enfatizó que la verdadera transformación social no se logra a través de la fuerza o el poder, sino mediante la entrega, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana.
“El Señor no se impone con la fuerza del poder, sino que redime a través de la entrega”, expresó el prelado durante el recorrido de las catorce estaciones del Viacrucis, en el que también insistió en la necesidad de rechazar la violencia como forma de resolución de conflictos.
Durante su intervención, la Iglesia elevó un llamado directo a las autoridades hondureñas para que asuman su responsabilidad en la protección de los derechos humanos, especialmente de comunidades vulnerables e indígenas que han sido afectadas por el despojo de tierras y otras problemáticas sociales.
Asimismo, el arzobispo invitó a los fieles a convertirse en agentes de cambio desde la fe, promoviendo la solidaridad y combatiendo la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. “Pedimos perdón por la indiferencia ante el dolor de los demás”, manifestó.
El pronunciamiento también puso sobre la mesa los desafíos que enfrenta el país, como la pobreza, la migración, la violencia y la desintegración familiar, instando a la sociedad a mantener la esperanza y a trabajar por una nación más justa.
El Viacrucis, una de las expresiones más representativas de la Semana Santa, se replicó en distintas ciudades de Honduras, consolidándose como un espacio de fe, reflexión y llamado a la transformación social.
Con este mensaje, la Iglesia busca recuperar el sentido espiritual de la Semana Santa y promover una cultura basada en la paz, la justicia y la solidaridad, por encima de la violencia y la indiferencia.


