A raíz del reciente terremoto, el Hospital San Pedro y San Pablo requiere de inversiones por $3.500 millones para reparar las cubiertas, pero avanza en un plan de expansión integral para brindar la atención en salud que demandan los habitantes de su amplia zona de influencia.
Óscar Osorio Ospina
Localizado en la confluencia del río Cauca y su afluente, el río Risaralda, el Hospital San Pedro y San Pablo de La Virginia presta los servicios de salud de segundo nivel a los habitantes de 10 municipios del occidente de Risaralda, así como a los residentes en Cartago, Ansermanuevo y El Águila en el Valle del Cauca y Viterbo, Belalcázar y Risaralda en Caldas.
En el terremoto del pasado 10 de agosto, el centro asistencial sufrió afectaciones de consideración, las que sin embargo no perjudicaron la normal atención a la población que conforma su área de influencia, indicó el gerente Johan Sebastián Cardona Vanegas quien había tomado posesión de su cargo apenas cinco días antes.
Unos meses antes del movimiento telúrico que causó tantas víctimas y graves daños en 476 municipios de 15 departamentos, Cardona había hecho una especie de “curso exprés” en materia de terremotos. En abril, cuando andaba de vacaciones, un sismo de magnitud 5.8 grados sacudió a Osaka, Japón. Aunque el susto fue grande, Cardona se declaró admirado por la manera tan organizada y tranquila como los japoneses afrontan estos episodios, tan frecuentes en ese parte del planeta.
El terremoto de este mes, a las 7:34 de la mañana, lo sorprendió en la oficina que acaba de recibir y de inmediato ordenó la evaluación de los daños y puso en marcha las medidas más urgentes. “El día del terremoto ordenamos enviar a casa a los pacientes y al personal de consulta externa y bajo el protocolo de emergencia, dispusimos que el personal científico de esta área estuviera atento y disponible para cubrir hospitalización y urgencias para atender los heridos”, explicó.
En los primeros días de la emergencia al hospital llegaron 32 heridos que sufrieron la caída de paredes y fachadas y se reportó el fallecimiento de una señora de edad avanzada que quedó bajo los escombros de su casa.
En La Virginia se dispuso de un albergue donde están alojadas unas 80 personas, de ellas 32 niños. Allí el Hospital ha realizado jornadas de salud con el equipo médico, la unidad móvil de odontología y los grupos de vacunación y desparasitación para evitar la eventual propagación de contagios e infecciones.
El Hospital San Pedro y San Pablo, en general quedó en buenas condiciones, no se paró la actividad del quirófano, no hubo dificultades en el área de hospitalización y en este período la ocupación alcanzó el 100%.
En cuanto a las afectaciones locativas, se estableció que las cubiertas presentaron problemas y se registró la caída de un tramo de 90 metros del muro perimetral que cierra el área de consulta y hospitalización en el costado izquierdo, lo que obligó a redoblar la vigilancia. “No hubo daños estructurales, pero las cubiertas sufrieron afectaciones. En el terremoto de 1999 se había hecho el reforzamiento estructural, lo que permitió que las cosas no fueran peores. Hay que cambiar todas las cubiertas, pero no hay gran riego. El proyecto cuesta $3.500 millones”, apuntó Cardona Vanegas.
Lo que viene
Pero si bien el pasado terremoto no causó daños mayores ni afectó en forma grave la operación del Hospital San Pedro y San Pablo, lo que sí es evidente es que éste ya quedó pequeño para la demanda en atención en salud en su amplia zona de influencia, conformada por municipios de Risaralda, Caldas y Valle del Cauca.
“Hay un gran reto que es la apertura del segundo quirófano, en especial por la alta demanda a causa de los accidentes de tránsito, y la superación del déficit en consultorios para la gran demanda de consulta externa, medicina interna, ginecología, cardiología, que no se ha podido cubrir porque no hay espacio para habilitar más consultorios”, apuntó Cardona.
Sin embargo, explicó que no quiere que la gestión de las necesidades del San Pedro y San Pablo se vuelva una colcha se retazos, sino que “se haga un gran proyecto de estudios y diseños para la expansión del hospital que abarque urgencias, consulta externa, consultorios, área administrativa, quirófano, laboratorio e imágenes diagnósticas”.
En una visita inicial del Ministerio de Salud post-terremoto se acordó darle prioridad a la atención de las cubiertas, pero de manera simultánea avanzar en la rápida estructuración del proyecto integral de expansión.
Su historia
La historia del hospital de La Virginia arranca en 1954 cuando se inició la construcción de su sede inicial, pero de manera oficial comenzó a prestar servicios médicos dos años después, en abril de 1956.
El Concejo de La Virginia, mediante el acuerdo No. 013 del 8 de septiembre de 1987 le dio vida jurídica como establecimiento público de carácter municipal y en 1991 se dio inicio a la construcción de la sede actual en un lote destinado por el Concejo para ampliar la cobertura.
En 1992 se inició el traslado hacia la nueva sede, inicialmente con Consulta Externa, y tres años después se movilizaron hacia allí los servicios de Hospitalización, Urgencias y el área Administrativa en la segunda etapa del proyecto.
El hospital hoy
En la actualidad el Hospital San Pedro y San Pablo es uno de los dos hospitales de segundo nivel de complejidad del orden departamental.
Cuenta con una capacidad de 34 camas en hospitalización, ocho en observación adultos, cinco en observación de pediatría, 19 consultorios de consulta externa, tres consultorios de urgencias, un quirófano, una sala de partos, tres ambulancias y una unidad móvil. Su planta de personal está conformada por 242 colaboradores.
Presta los servicios en las especialidades básicas de medicina interna, ginecología y obstetricia, pediatría y cirugía general, así como en otras especialidades en medicina y odontología y atiende jornadas descentralizadas y extramurales en salud llamadas San Pedro y San Pablo en tu Municipio y San Pedro y San Pablo en tu Colegio.
Actualmente la cartera por cobrar asciende a $24.000 millones, de los cuales $6.000 corresponden a las entidades liquidadas, lo que deja un monto efectivo entre $18.000 millones y $19.000 millones, en tanto que las cuentas por pagar suman $8.000 millones. El San Pedro y San Pablo requiere mensualmente alrededor de $2.700 millones para funcionar con normalidad, de los cuales recauda entre $2.200 millones y $2.400 millones.


