El ministro Miguel Gómez aseguró que Colombia enfrenta una combinación especialmente compleja de déficit fiscal, inflación, problemas de competitividad y ahora los millonarios costos que deja el terremoto.
El panorama económico de Colombia atraviesa uno de sus puntos más delicados de los últimos años. Así lo advirtió este viernes 21 de agosto el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, quien aseguró que el país deberá enfrentar simultáneamente problemas fiscales acumulados y el enorme desafío financiero que representa la reconstrucción de las regiones golpeadas por el terremoto.
Las declaraciones fueron entregadas durante el XXV Congreso Nacional Cooperativo, realizado en Cartagena, donde Gómez presentó un diagnóstico poco alentador sobre las condiciones en las que el nuevo Gobierno recibe las finanzas públicas.
Para el jefe de la cartera económica, Colombia tiene actualmente varios factores jugando en contra: un déficit fiscal considerable, altos niveles de gasto, dificultades para competir en los mercados internacionales, una inflación que sigue por encima de los niveles deseados y, adicionalmente, las consecuencias económicas y sociales del terremoto del pasado 10 de agosto.
“Es el momento más difícil de la economía colombiana”, afirmó Gómez, quien señaló que la profundidad de la crisis fiscal no tiene precedentes recientes y que ahora se suma una catástrofe con enormes pérdidas humanas y materiales.
El terremoto llegó cuando las cuentas ya estaban apretadas
El principal problema para el Gobierno es que la emergencia natural ocurrió cuando las finanzas nacionales ya tenían poco margen para aumentar el gasto.
Estimaciones preliminares ubican el costo de la reconstrucción en más de $30 billones, de los cuales aproximadamente $24,5 billones corresponderían a edificaciones y $5,5 billones a infraestructura. El monto representa alrededor del 1 % del Producto Interno Bruto y podría modificarse a medida que avance la valoración de daños.
El Estado tendrá que destinar recursos extraordinarios para reconstruir viviendas, colegios, hospitales, carreteras, sistemas de acueducto y otras infraestructuras, además de financiar ayudas humanitarias y programas para reactivar las economías de los municipios afectados.
La dificultad está en que el país necesitaba hacer exactamente lo contrario antes del terremoto: reducir el déficit, controlar el endeudamiento y contener el crecimiento del gasto público.
Deuda también preocupa
Otro indicador que pone presión sobre las cuentas públicas es el endeudamiento.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) estimó que la deuda neta del Gobierno Nacional Central podría alcanzar aproximadamente el 60,3 % del PIB durante 2026, por encima del cálculo oficial que había realizado el Gobierno.
Una deuda elevada significa que una mayor proporción del presupuesto debe utilizarse para pagar intereses, disminuyendo el dinero disponible para inversión, infraestructura y programas sociales.
El escenario se hace todavía más complejo si la Nación necesita aumentar nuevamente su endeudamiento para cubrir parte de los gastos derivados del terremoto.
Inflación sigue siendo una preocupación
Gómez también llamó la atención sobre el comportamiento de los precios.
El dato oficial más reciente disponible del DANE muestra que en junio de 2026 la inflación anual fue de 6,14 %, frente al 4,82 % registrado durante el mismo periodo del año anterior. En los primeros seis meses del año, el incremento acumulado del Índice de Precios al Consumidor alcanzó el 4,77 %.
Esto significa que, aunque la economía continúa creciendo, los hogares todavía enfrentan presiones importantes sobre el costo de vida.
El PIB colombiano creció 2,2 % durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con el DANE. Entre los sectores que más contribuyeron estuvieron administración pública, educación y salud; comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida; y la industria manufacturera.
Presupuesto de 2027 tendrá que rehacerse
Uno de los primeros grandes desafíos del ministro será precisamente reorganizar el Presupuesto General de la Nación para 2027.
Las comisiones económicas del Congreso devolvieron el proyecto que había sido presentado por la administración anterior. La propuesta llegaba a $575,7 billones, pero los congresistas cuestionaron un faltante de aproximadamente $30,2 billones para financiar el gasto previsto.
El nuevo Gobierno tiene hasta el 30 de agosto para presentar una propuesta ajustada, mientras el Congreso deberá definir posteriormente el monto definitivo del presupuesto.
La Comisión Tercera del Senado también anunció que citará al ministro Gómez, al gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, y a otros funcionarios para que expliquen las condiciones reales de las finanzas públicas, el nivel de endeudamiento y las alternativas para financiar la reconstrucción.
¿Vendrá una reforma tributaria?
La necesidad de conseguir mayores ingresos vuelve inevitablemente a poner sobre la mesa el debate tributario.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo contemplaba previamente la necesidad de conseguir recursos adicionales equivalentes a cerca del 1,4 % del PIB, alrededor de $30 billones anuales, como parte de una estrategia para reducir progresivamente el déficit.
Ahora el terremoto agrega una presión adicional.
Entre las posibilidades que deberá evaluar el Gobierno están la reducción o aplazamiento de algunos gastos, reasignaciones presupuestales, utilización de fondos existentes, créditos internacionales, recursos privados y eventuales modificaciones tributarias.
Por el momento, el Ejecutivo ya adoptó medidas especiales relacionadas con la tragedia, entre ellas modificaciones transitorias en materia aduanera y plazos tributarios para ciudadanos afectados por el terremoto.
Gobierno asegura que Colombia saldrá adelante
Pese al duro diagnóstico, Gómez envió un mensaje de recuperación y aseguró que la gravedad de la situación no significa que el país esté condenado a una crisis prolongada.
El reto será encontrar un equilibrio difícil: conseguir decenas de billones para reconstruir las regiones devastadas sin disparar todavía más la deuda, mientras se controla el déficit, se combate la inflación y se busca acelerar el crecimiento económico.
Colombia enfrenta así una paradoja fiscal: necesita gastar mucho más para levantarse del terremoto justo cuando sus cuentas públicas exigían gastar con mayor prudencia.
La forma en que el Gobierno resuelva esa ecuación marcará buena parte del rumbo económico del país durante 2026 y 2027.


