El Niño, una amenaza real para el campo

Por Óscar Osorio Ospina

El gobierno nacional anunció en las últimas horas una serie de medidas para enfrentar el Fenómeno de El Niño, cuya temporada más fuerte se pronostica para el último trimestre del año. ¿Estamos preparados para la sequía que se avecina? ¿Y cuál va a ser su impacto en el campo?

Con el título “Un Niño hace morir de sed al Español”, el dirigente cafetero de Santa Rosa de Cabal, James William Montes, lanzó una seria advertencia sobre la grave problemática de agua que desde ya está viviendo el corregimiento de El Español, el más poblado y el de mayor producción de café en ese municipio.
Montes presenta una cruda radiografía de lo que llama “una crisis inminente” causada por la escasez de agua que se avecina debido al fenómeno de El Niño: “Mientras el verano apenas empieza a mostrar sus primeros rigores, el desabastecimiento ya toca a la puerta. Contamos con cuatro bocatomas que hoy se ven al límite, una señal inequívoca de que el sistema actual no resiste más presión sin cambios estructurales urgentes”, asegura Montes.
El tema es motivo de gran preocupación no solo para El Español y para Santa Rosa de Cabal, sino también para Risaralda y para todo el país en general: estamos ad portas de lo que los expertos llaman un “mega fenómeno” de El Niño, lo que se traduce en una severa temporada de sequía que se intensificará en los últimos tres meses del año.
En la semana que finaliza, éste fue uno de los ejes centrales de la agenda que abordaron el director de la Cárder, Julio César Gómez Salazar, y los miembros del Comité de Cafeteros de Risaralda, encabezados por su director ejecutivo Juan Felipe Jaramillo.
Las advertencias
En el marco de este encuentro, Gómez Salazar hizo varias precisiones muy claras sobra el alcance de esta problemática.
La primera de ellas fue ésta: “Si bien es cierto que estas épocas de luminosidad y de más calor favorecen la floración del café y esto podía ser preludio de una muy buena cosecha, también manifestamos la preocupación en el entorno del racionamiento de agua que podría presentarse en los territorios de las Cordilleras de los Andes donde tenemos evidenciadas cuencas y microcuencas que podrían estar en procesos de abatimiento, incluso ya tenemos diminuciones muy sustanciales en algunas regiones”.
Y la segunda, no es menos inquietante: “Si a eso le sumamos el hecho de que El Niño todavía oficialmente no está declarado, porque sería un Niño que esperamos en los últimos tres meses de este año, la invitación que hicimos como autoridad ambiental fue para que hicieran un plan de contingencia para atender eso, con acciones como: la creación de albercas, tanques de reserva donde pudieran gestionar el agua que está llegando, jagueyes y humedales en sus veredas, que al menos sirvieran para el uso del agua en el proceso de aprovechamiento e industrialización del café”.
El mapa agrícola de Risaralda está conformado por unas 80.000 hectáreas sembradas en distintos tipos de cultivos, entre los que se destaca el café con un más de 42.000 hectáreas que entregan el sustento para 19.000 familias caficultoras. Y a esto habría que sumarle 85.000 hectáreas en pastos destinadas a una creciente actividad pecuaria y 170.000 hectáreas en bosques y zonas protegidas.
Indica el director de la Cárder que a la par con esas recomendaciones, hay otras estrategias que se deben privilegiar como el montaje de paneles solares para aprovechar esta fuente de energía y el fortalecimiento de la asociatividad y programas de economía circular.
Zonas más golpeadas
Para la autoridad ambiental, Risaralda va a tener muchos sitios críticos, pero llamó especialmente la atención en el caso del área metropolitana Pereira-Dosquebradas donde habitan y demandan un alto consumo de agua, el 80% del total de habitantes del departamento. En el caso de Pereira, por ejemplo, Aguas y Aguas reporta más de 176.000 suscritores en el casco urbano que consumen más de 277.000 metros cúbicos cada mes.
La zona rural va a ser muy afectada, en concreto la que se abastece de las cuencas de los ríos Barbas y La Vieja que presentan abatimientos sustanciales por estos fenómenos de sequía. Además hay sectores como Yarumal, Altagracia, Arabia, El Diamante y Combia debido al aumento en la estratificación del suelo, puesto que han parcelado esos territorios, subvirtiendo los ordenamientos ambientales, desconociendo el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, existente.
“En el caso de la cuenca del río Otún, si bien es una cuenca muy bien cuidada, muy bien tratada y muy bien gestionada, no es menos cierto que ésta tiene una amenaza muy grande por el abatimiento del Nevado de Santa Isabel, la pérdida de la estructura que abastece la Laguna del Otún, además la condición y la geología inclinada de esa cuenca que no le permite tener una adecuada resiliencia”, anotó el director de la Cárder.
En general se vislumbran problemas serios de abastecimiento de agua en Marsella, en especial en la cuenca de La Nona, la Alta Esmeralda en Santuario, en Balboa, La Celia y algunos rincones de Quinchía, en la zona indígena y en las comunidades afro de Santa Cecilia (Pueblo Rico), sobre todo en la parcialidad de Amurrapá, y en Dosquebradas que se trata de un problema altamente preocupante, según la autoridad ambiental.
En las 545 veredas de los 12 municipios que están por fuera del Área Metropolitana, existen alrededor de 454 acueductos comunitarios y rurales que brindan agua a más de 200.000 habitantes de Risaralda y cuyo futuro abastecimiento está en un serio riesgo.
Recomendaciones
El pasado martes, 21 de julio, el Consejo Nacional de Gestión de Riesgo, con base en lo dispuesto en la Ley 1523 de 2012, aprobó la declaratoria de desastre nacional por el fenómeno de El Niño 2026-2027. Al respecto, el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió una circular dirigida a las autoridades ambientes de todo el país, con recomendaciones sobre cómo actuar ante este fenómeno, las cuales incluyen sectores como la gestión integral del recurso hídrico, la prevención y manejo de incendios forestales, el ordenamiento territorial y la promoción de tecnologías limpias, la gestión ambiental marino-costera, la protección y manejo de animales silvestres, la gestión de la calidad del aire y la salud ambiental, la educación ambiental y participación comunitaria.
A esas voces de alerta se ha sumado la Defensoría del Pueblo, que presentó a la comunidad en general varias recomendaciones, entre ellas: “protegerse de la alta radiación solar y de las variaciones extremas de temperatura, hacer un uso eficiente del agua y la energía eléctrica, almacenar agua de manera segura, preservar las fuentes de abastecimiento hídrico, prevenir la ocurrencia de incendios forestales e implementar acciones para proteger a los animales frente a la variabilidad climática”.
Terminamos como empezamos, con un párrafo del artículo de James William Montes, con el que abrimos este relato: “El veredicto es claro: el desarrollo de nuestra región está estrechamente ligado a su seguridad hídrica. Si los unos no ahorran y los otros no invierten con visión de futuro, el diagnóstico será permanente. Sin agua, no hay proyectos viables, no hay campo productivo, no hay futuro. El Español seguirá muriendo de sed si nos quedamos de brazos cruzados”.

En el corregimiento El Español de Santa Rosa de Cabal ya están buscando fuentes alternas de abastecimiento de agua ante la inminente sequía.
Se prevé que el último trimestre será el más intenso del mega-fenómeno de El Niño.

 

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