A pesar de que Fundación Cáritas quedó en ruinas a causa del terremoto del pasado 10 de agosto, ha continuado sin interrupciones su labor como banco de alimentos llevando ayudas a los damnificados que más lo necesitan.
Óscar Osorio Ospina
“Nacimos de una tragedia, hoy una tragedia nos golpea, sin embargo, no nos quitó la esperanza ni la capacidad de levantarnos porque somos primeros respondientes en la ayuda humanitaria”.
Con estas palabras, el padre Óscar Gutiérrez describió la historia de 27 años de la Fundación Cáritas de la Diócesis de Pereira, encargada de servir de banco puerto de alimentos en una amplia zona del occidente del país.
Por iniciativa del entonces Obispo de Pereira, Fabio Suescún Mutis, y al amparo de la Pastoral Social, a raíz del terremoto que sacudió a Risaralda y Quindío en 1999 se creó la Fundación Cáritas con la misión de recibir las donaciones de empresas privadas y personas naturales para disponer de un banco de alimentos que permitiera atender la comunidad en situaciones de emergencia.
Esta institución, fortalecida durante los períodos de los obispos Tulio Duque Gutiérrez, Rigoberto Corredor Bermúdez y Nelson Jair Cardona, actual titular de la Diócesis, tenía su sede en la llamada Calle de las Aromas en Dosquebradas y desde allí se coordinaban las entregas de ayudas alimentarias.
El padre Óscar Gutiérrez, director de la Fundación Cáritas, explica que el Banco de Alimentos de Pereira es una especie de banco puerto para el tránsito de estas ayudas a municipios de Risaralda, Caldas, Chocó, Valle del Cauca, Quindío e incluso Antioquia. “Estamos en un punto central, con una ubicación estratégica, que nos permite ser solidarios con regiones circundantes”, anota el sacerdote.
En estos 27 años de existencia, se han entregado paquetes alimentarios a alrededor de 864.000 personas, con un promedio de 32.000 beneficiarios por año que reciben este apoyo a través de instituciones sociales o de las parroquias.
Los daños del terremoto
Pero el terremoto del pasado 10 de agosto, lo cambió todo. Ese día también la sede de la Fundación Cáritas sufrió daños severos en un 80% de sus instalaciones, al punto que se declaró la pérdida total. No solo se perdieron equipos, muebles y enseres, sino también tres toneladas de alimentos que se tenían listas para la operación normal.
“Habíamos acabado de despachar el último paquete de ayuda humanitaria hacia Cúcuta con destino a los damnificados del doble terremoto de Venezuela, eran unas ocho toneladas. En total a los damnificados del vecino país se habían enviado 46 toneladas de alimentos desde Pereira”, precisó el padre Óscar Gutiérrez.
Lo que nunca imaginó es que la Fundación Cáritas, creada para atender emergencias, estaba expuesta a vivir en carne propia su propia tragedia. Al declararse la pérdida total es necesario plantear la construcción de una nueva sede en otro lugar, toda vez que la ubicación actual está afectada por una falla estructural y por estar en terrenos de ladera se consideran zona de riesgo.
Pero a pesar de su propia desgracia, el Banco de Alimentos no podía suspender su labor, dada la magnitud de la emergencia causada por el movimiento telúrico en su zona de influencia. Así que se optó por trasladar el Banco de Alimentos a la parroquia San Marcos Evangelista en el barrio Santa Isabel de Dosquebradas donde está operando hace un mes con la ayuda del personal de la Fundación Cáritas y voluntarios de la parroquia.
“Se nos cayó la estructura del banco de alimentos, sin embargo, nosotros no perdemos la esperanza. Nos levantamos, nos secamos las lágrimas de los ojos y empezamos a acompañar, con paquetes alimentarios, con ayuda humanitaria las personas damnificadas por el terremoto”, afirmó el sacerdote.
Primer balance
En este primer mes de la tragedia, se han logrado entregar 447.600 kilos de alimentos, algo más de 447 toneladas, a las familias que han quedado prácticamente en la calle debido a las afectaciones en sus viviendas.
Esto representa un total de 31.331 paquetes de ayuda alimentaria que han llegado a damnificados de Pereira, Dosquebradas, Santuario, Belen de Umbría, Balboa y La Celia en Risaralda, así como en los municipios de Marmato, Riosucio, Viterbo, Risaralda, Belalcazar y Anserma en Caldas, con especial énfasis en el sector rural y los resguardos indígenas.
Un paquete alimentario contiene lo básico de la canasta familiar: arroz, panela, chocolate, enlatados, sal, azúcar, café y pastas para que una familia de tres o cuatro personas se pueda defender durante una semana. Estos productos corresponden a donaciones de personas y empresas de la región, los bancos de alimentos y la Asociación Abaco que reúne este tipo de organizaciones.
Lo que se viene
En los actuales momentos, la Diócesis de Pereira está empeñada en la búsqueda de un lote de terreno que reúna las condiciones óptimas para la construcción de la nueva sede de la Fundación Cáritas y el Banco de Alimentos. Y existe un grupo de empresarios interesados en esta iniciativa, quienes han hecho sus primeros aportes a esta causa social.
De acuerdo con los estimativos del director de la Fundación Cáritas se requiere una inversión cercana a los $10.000 millones, la cual deberá ser ejecutada por etapas. La primera de ellas consiste en la construcción del área administrativa y operativa y la bodega para operar las labores de recepción y empaque de productos no perecederos y la segunda, la adaptación de estas instalaciones para el montaje de los equipos que se necesitan en las tareas de recepción y manipulación de alimentos, como las cavas de refrigeración y congelación de los productos perecederos.
“Creemos que juntos nos reconstruiremos y que este es un tiempo de esperanza, para seguir tejiendo redes de solidaridad”, anotó el padre Óscar Gutiérrez.




