Casa colapsó con familia adentro

En medio de una emergencia que pudo terminar en desgracia, una familia vivió lo que describe como un milagro, su casa se desplomó con todos adentro y, pese a quedar bajo los escombros, ninguno resultó herido.

¿Qué pasó?

Eran aproximadamente entre las 5:15 y 5:20 de la tarde del domingo 26 de abril, en el sector de Miraflores, según relató el señor John Freddy Alzate Patiño, en ese momento se encontraba descansando en su cama, mientras en la vivienda también estaban su esposa y sus dos hijos, uno de 17 años y otro de 7; de un momento a otro, todo cambió. “Yo estaba en mi cama… cuando me paré en la puerta, sentí fue el vacío. Mandé el pie y ya no había piso”, contó.

Cómo fue

En ese momento, la casa comenzó a moverse de forma violenta. “Eso daba vueltas como si fuera un terremoto. Yo nunca pensé que era algo así, pensé que era un temblor”, explicó. En medio del caos, alcanzó a ver a su familia. “Miré a mi esposa, miré a mis hijos, tuvimos tiempo de mirarnos… y lo único que pensé fue: ‘ya nos vamos a morir’. Mi esposa me decía anoche: ‘yo sentí la muerte’, y yo también la sentí. Eso no se lo deseo a nadie”, expresó.

El momento crítico

En medio del colapso, el hombre reaccionó y protegió a su hijo menor, su esposa quedó atrapada boca abajo, recibió el peso de la estructura, mientras que el hijo mayor quedó cerca de unas columnas de la vivienda vecina. “Cuando ya pasó todo, pude salir y empecé a sacar a mi hijo. Luego busqué a mi esposa… todo fue muy duro”.

Qué pasó después

La vivienda, construida en gran parte en guadua, se vino abajo por completo, sin embargo, ese mismo material fue clave, porque al ser más liviano permitió que la estructura cediera sin aplastar a quienes estaban dentro. De haber sido una construcción pesada, el desenlace habría sido otro, ya que el peso de los escombros no les habría dado ninguna oportunidad. “Nosotros quedamos debajo del techo de guadua… debajo de todo. Yo digo que Dios sí existe, porque no se salvó nada, pero nosotros sí”, aseguró.

El rescate

Tras lo ocurrido, la ayuda no se hizo esperar, vecinos de Miraflores, del barrio Los Inquilinos, La Graciela y otras zonas cercanas llegaron de inmediato. También hicieron presencia unidades de la Policía Metropolitana de Pereira a través de la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres, bomberos oficiales de Dosquebradas y la DIGER, quienes apoyaron la emergencia.

La familia

La familia está conformada por el señor John Freddy, su esposa y sus dos hijos, Joel, de 7 años, y Sebastián, de 17, llevan 16 años viviendo en la zona, siendo prácticamente fundadores del barrio. La familia tiene albergue en la casa de unos familiares tras perderlo todo. “Esto no es para aprovechar cosas… nadie desea que le pase esto”, expresó.

Las pérdidas

No quedaron ropa ni pertenencias, todo desapareció, la familia se quedó prácticamente con lo que tenía puesto. El lunes, desde temprano, los afectados, junto a los vecinos, regresaron al lugar, entre todos comenzaron a remover escombros y a limpiar el terreno, intentando recuperar algo, aunque lo que quedó fue prácticamente el vacío.

La comunidad

El apoyo ha sido constante, muchas personas han ayudado con comida, mercado y diferentes aportes para la familia, un respaldo que no esperaban y que ha sido clave en medio de esta situación. También mencionó que, aunque han pasado momentos de frustración y tristeza, el acompañamiento ha sido fundamental para seguir adelante. Agradeció a todas las personas que han estado pendientes y han ayudado a su familia en este momento tan difícil, y aseguró que su esposa ha sido una de las más afectadas por lo ocurrido.

Las causas

Todo apunta a una posible erosión del terreno, lo que habría generado el deslizamiento que terminó desplomando la vivienda.

El llamado

Ahora, el objetivo es reconstruir, “Quiero limpiar el terreno y seguir con las bases que ya tenía”, dijo. Quienes deseen ayudar pueden comunicarse al número 312 722 91 25.

En medio de la adversidad

A pesar de lo ocurrido, la escena también dejó ver unión, vecinos, niños, familiares y personas del sector estaban reunidos, algunos ayudando, otros recogiendo lo que quedó, mientras los más pequeños, en medio de todo, sonreían y jugaban, cada uno aportaba su granito de arena, y entre todos, no faltaba el agradecimiento a Dios por un día más de vida.

Opine

Una vecina del sector relató lo que vivió en ese momento:

Sentí mucha tristeza al ver cómo la casa se iba desmoronando poco a poco, mientras ellos quedaban debajo, empecé a gritar, a pedir auxilio, pero en ese momento nadie respondía porque todos estaban como en shock, me tocó gritarle a todo el mundo para que nos ayudaran a sacarlos

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