Una tragedia enluta a Colombia tras el accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana ocurrido en el municipio de Puerto Leguízamo, departamento del Putumayo, que deja hasta el momento más de 60 personas fallecidas y decenas de heridos.
De acuerdo con el gobernador de Putumayo, Jhon Gabriel Molina, el balance preliminar asciende a 64 muertos y al menos 60 heridos, cifras entregadas por el Puesto de Mando Unificado (PMU). En la aeronave viajaban 125 personas, entre ellas 112 militares del Ejército Nacional de Colombia, dos policías y 11 tripulantes.
La Fuerza Aérea Colombiana confirmó que seis de los tripulantes fallecieron en cumplimiento de su deber. Entre las víctimas identificadas se encuentran el teniente coronel Juan Pablo Amador Pinilla, el mayor Jaime Alexander Fernández Camargo, la mayor Natalia Rojas Velandia, el sargento Julián David González Herrera, el técnico primero Javier Fernando Méndez Torres y el técnico segundo Jhonathan Stid Pinzón Reyes.
Según informó el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, la aeronave cubría la ruta entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís y se encontraba en condiciones óptimas de operación. Sin embargo, se accidentó pocos minutos después del despegue, cayendo a aproximadamente un kilómetro y medio del aeródromo.
Las autoridades descartaron, de manera preliminar, que el siniestro haya sido producto de un ataque de grupos armados ilegales. No obstante, indicaron que el incendio posterior al impacto provocó la detonación de munición transportada por la tropa, lo que generó explosiones que quedaron registradas en videos difundidos en redes sociales.
El presidente Gustavo Petro expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y lamentó lo ocurrido, calificándolo como un hecho que “no debió haber sucedido”. Por su parte, la vicepresidenta Francia Márquez hizo un llamado a reforzar las labores de rescate y atención a los afectados.
En respuesta a la emergencia, las Fuerzas Militares desplegaron un amplio operativo de evacuación y atención, que incluyó aeronaves medicalizadas, helicópteros y equipos especializados. También participan la Policía Nacional de Colombia, la Armada y organismos de socorro en las labores de búsqueda y rescate.
El avión siniestrado, un C-130 Hércules —modelo ampliamente utilizado para transporte militar en condiciones adversas—, había sido donado por Estados Unidos a Colombia en 2020. Las autoridades avanzan en las investigaciones para determinar las causas exactas del accidente, mientras el país permanece conmocionado por una de las tragedias aéreas más graves de los últimos años.


