La explosión ocurrida durante la conmemoración de Viernes Santo en Briceño volvió a poner en el centro de la discusión la seguridad en Antioquia. Las autoridades departamentales atribuyeron la autoría intelectual del ataque a alias Calarcá, jefe de una estructura disidente que opera en la región, y aseguraron que la acción habría sido ejecutada a través de alias Primo Gay. Mientras tanto, la investigación sigue enfocada en establecer quién instaló o activó el artefacto.
El episodio se registró en plena actividad religiosa y causó momentos de pánico entre los asistentes. Los reportes conocidos hasta ahora coinciden en que los lesionados fueron policías que se encontraban en la zona, aunque las versiones públicas difieren sobre el balance exacto: Caracol informó dos uniformados heridos, uno con lesión en la rodilla y otro con aturdimiento por la explosión, mientras El Colombiano reportó inicialmente un policía lesionado por esquirlas.
Desde la Gobernación de Antioquia, el secretario de Seguridad, Luis Eduardo Martínez, sostuvo que detrás del ataque está la estructura del Frente 36 y afirmó que la responsabilidad intelectual recae sobre alias Calarcá. Según su versión, la línea investigativa apunta a que alias Primo Gay habría servido de enlace en la operación. Martínez agregó que la rápida reacción institucional evitó una emergencia mayor en medio de la procesión.
Tras lo ocurrido, el departamento anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables. En paralelo, se adelantó un consejo de seguridad en el municipio para revisar las circunstancias del atentado y definir nuevas medidas de protección en la zona.
El caso también volvió a encender las críticas sobre el alcance de la política de Paz Total. Aunque alias Calarcá hace parte del escenario de diálogos y su orden de captura permanece suspendida, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, afirmó días antes que esa condición no equivale a inmunidad y advirtió que debe ser capturado si es sorprendido en flagrancia cometiendo delitos.
Así, el atentado de Briceño no solo deja preocupación por la seguridad de la población civil y de la fuerza pública, sino que además profundiza la controversia sobre la permanencia de cabecillas armados en procesos de diálogo mientras continúan surgiendo señalamientos por hechos violentos en los territorios.


