No tenía problemas con nadie, no se metía con nadie y no registraba antecedentes. Aun así, perdió la vida de la manera más cruel, en un hecho que deja en evidencia cómo hoy eliminan a las personas sin importar sus condiciones y como si la vida no valiera nada.
¿Qué pasó?
Sobre las 11:40 de la noche del 11 de abril, varias detonaciones interrumpieron la tranquilidad de los habitantes del barrio El Triunfo, sector La Playita. La alerta fue dada a través de la línea de emergencias, lo que permitió la rápida reacción de las autoridades. Al llegar al sitio, los uniformados encontraron a un hombre tendido en el suelo. Presentaba un disparo por la espalda que acabó con su vida en el lugar. Según lo que se ha podido establecer, el ataque fue directo y el responsable huyó sin dejar rastro.

Quién era
Se trataba de Santiago Gutiérrez Jiménez, de 27 años, conocido por sus familiares y amigos como Santi o ‘máquina de guerra’, apodo que se ganó por lo mucho que trabajaba. Era un hombre humilde, responsable y muy entregado a su familia. Tenía su esposa, un hijo, su mamá y su abuela, con quienes compartía constantemente. Vivía en el barrio La Rivera, pero también frecuentaba el sector de San Gregorio, donde solía visitar a sus seres queridos. Quienes lo conocieron coinciden en que era un buen hijo, buen esposo y un excelente ser humano, alguien que siempre buscó salir adelante sin hacerle daño a nadie.
La verdad detrás del caso
Q’hubo conoció que, contrario a lo que inicialmente se informó, no se trataba de un habitante de calle. El joven trabajaba y hasta hace pocos días estaba laborando con normalidad. Primero estuvo vinculado a un tanatorio, donde realizaba labores relacionadas con la preparación de cuerpos, pero decidió retirarse. Luego se dedicó a la construcción, con la intención de reunir dinero para comprarse una moto.
El problema
Santiago habría presentado una condición que afectaba su comportamiento en determinados momentos. Todo habría comenzado cuando, siendo niño, le dieron a probar una sustancia desconocida, situación que con el tiempo fue controlada con medicamentos. De acuerdo con lo que se conoció, padecía una especie de amnesia bipolar, que se activaba cuando consumía ciertas sustancias. Esto hacía que, por momentos, actuara con total normalidad, saludando, conversando y comportándose como siempre, pero en otros instantes decía cosas incoherentes o realizaba acciones fuera de lo común, no cualquier sustancia le generaba este efecto, pero sí algunas más fuertes, que alteraban su comportamiento y lo llevaban a perder el control en lapsos cortos, en medio de esos episodios podía actuar de forma extraña: hablaba solo, hacía comentarios sin sentido o realizaba acciones que no eran propias de su comportamiento habitual. Sin embargo, también tenía momentos de lucidez en los que era el mismo de siempre, respetuoso, tranquilo y consciente de su entorno.
Lo que pasó antes
En los últimos días, comenzó a frecuentar el barrio El Triunfo. Según se conoció, en el sector ya le habían pedido que no regresara, debido a su comportamiento en algunos momentos. Él no era un consumidor constante, pero cuando probaba pequeñas cantidades de ciertas sustancias, estas le activaban la condición que padecía, lo que hacía que su comportamiento cambiara de forma notoria sin que él mismo se diera cuenta. En varias ocasiones, su familia iba por él y lo retiraba del lugar, pero volvía.
El desenlace
Esa noche regresó al sector. Según versiones, ya le habían advertido que no lo querían ver más por allí. Fue en ese momento cuando, sin mediar palabra, le dispararon y acabaron con su vida.
El procedimiento
Tras lo ocurrido, las autoridades activaron un plan candado y realizaron labores de vecindario, además de revisar cámaras del sector, pero no fue posible ubicar al responsable. El caso quedó en manos de la Sijín, que adelanta la investigación. Unidades judiciales realizaron la inspección del cuerpo y del lugar de los hechos. Posteriormente, el cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal para la necropsia correspondiente y luego ser entregado a sus familiares.
Dato
Familiares, amigos y conocidos lo recuerdan como una persona muy trabajadora, transparente y con valores, alguien que siempre repetía que la plata había que ganársela sin hacerle daño a nadie. Santiago deja un gran vacío en los corazones de las personas que lo conocieron.
Dato
Habitantes del sector aseguran que en varias ocasiones le pidieron a su familia que se lo llevara, ya que no querían verlo por la zona. Aun así, él regresaba, sin imaginar que esto terminaría en tragedia.
Dato
Esa condición que tendría le dormía la mitad del cerebro, lo que permitía que dijera cosas incoherentes. Al parecer, una persona le habría ofrecido una sustancia y él accedió, lo que le dio un giro de 360° a su vida.


