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jueves, abril 25, 2024

21 marzo día mundial de la poesía

Cada 21 de marzo, el mundo celebra el Día Mundial de la Poesía, una jornada dedicada a honrar el arte de la palabra en su forma más pura y evocativa. Esta fecha especial fue proclamada por la UNESCO en 1999 con el objetivo de promover la lectura, la escritura, la enseñanza y la publicación de la poesía en todo el mundo. Desde entonces, el Día de la Poesía se ha convertido en una plataforma global para celebrar la diversidad lingüística y cultural a través del poder de la poesía.

La poesía, con su capacidad única para condensar significados en un lenguaje rico y evocador, nos invita a explorar las emociones, los sueños, las esperanzas y los misterios de la vida humana. Es un medio para expresar la belleza en todas sus formas, así como para reflexionar sobre los desafíos y las complejidades del mundo que nos rodea.

En este día, se llevan a cabo una variedad de eventos en todo el mundo para celebrar la poesía en todas sus manifestaciones. Desde recitales y lecturas públicas hasta concursos de poesía y talleres creativos, la jornada ofrece oportunidades para que las personas compartan su amor por la poesía y se sumerjan en su poder transformador.

La poesía trasciende las barreras del idioma, la cultura y el tiempo, conectando a las personas a través de la universalidad de la experiencia humana. En un mundo cada vez más marcado por la rapidez y la tecnología, el Día de la Poesía nos recuerda la importancia de detenernos, reflexionar y apreciar la belleza y la profundidad de las palabras.

Además de celebrar a los poetas clásicos y contemporáneos, el Día de la Poesía también es una oportunidad para descubrir nuevas voces y explorar diferentes tradiciones poéticas de todo el mundo. Desde la poesía épica de Homero hasta los haikus japoneses, la poesía nos invita a viajar a través del tiempo y el espacio, ampliando nuestros horizontes y enriqueciendo nuestra comprensión del mundo.

En última instancia, el Día de la Poesía nos recuerda que, en un mundo lleno de ruido y distracciones, la poesía sigue siendo una fuente de inspiración, consuelo y esperanza. Nos invita a celebrar la belleza de las palabras y a encontrar significado en la simplicidad y la complejidad del lenguaje humano. Porque en palabras de Robert Frost: «La poesía es cuando un verso encuentra su pensamiento y el pensamiento encuentra palabras».

Aquí algunos poemas destacados de autores risaraldenses

Carta en prosa

A Liliana Herrera

 

Entre mis ojos he tenido tu imagen
bañada de naturaleza. Los melódicos
grillos, las intermitentes luciérnagas,
son pura fosforescencia en las letras
con que escribes cascada o agua fría.
Sin este cansancio por la Antigüedad,
cuando mencionas el vino, la vegetación,
te imaginaría en un bosque de Tracia,
hipnotizada tras el tamboril de Dionisos.
Aquí, en la aldea, juega un maduro sol
con el cemento. En la plaza ya hay mangos
y en el zoológico nació ayer un oso gris.
Lo demás es lo mismo: rostros, demoliciones,
los milagros que puede hacer un blue-jeans
o una camisa a rayas, cuando cruzan la esquina.
Fatigando las aulas con mis guantes de tiza,
intento repetir lo que han dicho otras voces
aunque parezca siempre ser la primera vez.
Devano el laberinto de traducir al viejo

poeta alejandrino. Aun no arribo al espejo
que vio el hermoso cuerpo del mancebo,
pero seguramente te lo enviaré en romance.
Escribe con frecuencia, que aspiro entre
tus páginas aroma de altos árboles.
Fue muy bella la noche del sábado en mi cuarto
y lamenté de pronto tu previa invitación. —”Chénier”,
me dices, No sé, tal vez. Quizá en lo tímido.

Eduardo López Jaramillo 

 

La ciudad homicida

Esta ciudad me matará de todos modos.
Llevo sus calles como una infección
Que entró por mis pasos lentamente
Y ahora impiden darme a la fuga.
Conozco las fronteras donde tal vez
Me esperen mejores vientos, pero,
Es imposible zafarme de las miradas
De la gente, que esperan mi suicidio
De un momento a otro,
Y no quiero que sean
El nudo corredizo de mi soga,
No se lo merecen.
Me he dado desde hace tiempo a olvidar,
Olvidar las casas, los rostros de mis vecinos,
Ese maldito cielo siempre encima de mi cabeza
Y los barrotes estáticos de los montes
Que me encierran como a un raro animal.
Pero, nada cambia ahí adelante.
Siguen atormentándome con su presencia.
Yo también agrego mi cuota de tormento
Al verme en el espejo
Cuánto quisiera ver otro en él y no a mí,
Otro que se pasee en mi lugar
Por esta ciudad que me va matando
En cada esquina.

Carlos Héctor Trejos

 

Cuando la ciudad me sobreviva

A Pereira

Cuando la ciudad me sobreviva
para olvidarse de mi nombre;
la llamaré desde el fondo de la tierra
con mi voz de raíces.
Serán de tierra mis palabras.
Recogeré mi cuota de sangre entre los árboles.
Me improvisaré de viento
de silencio horizontal a las seis de la tarde.
Renegaré mi muerte.
Me negaré a olvidarme.
Gritaré mi silencio
entre el ruido de las fábricas.
Me levantaré a recoger la angustia
de los domingos de lluvia
y los años que pasaban buscándome
entre los niños del parque.
Exigiré que me devuelvan
los días perdidos,
y las noches perdidas
y los besos perdidos,
y el Dios que asesinaron entre las bibliotecas y las aulas.
Cuando la ciudad me sobreviva.
Cuando me niegue sus calles.
Nadie podrá imponerme una muerte
que yo no escogí nunca.
Continuaré negándome a negarme.
En mis palabras de lodo reventarán las flores.
Mi garganta se hará de raíces
que arañen la lluvia.
Cuando la ciudad se olvide de mi nombre,
yo estaré entre los niños que crecieron
para jugar a la guerra.
Estaré con un libro impidiendo la muerte.
¡Gritando desde las bibliotecas!
Toda la humanidad pasará sobre mi olvido
y yo seguiré negándome al silencio
desde mi metro de tierra,
desde mi silencio aturdido de protestas.
Continuaré creciendo en los incendios de hierba
y en las hormigas que bajan a mi cuerpo.
Nadie podrá obligarme a que desaparezca
Si he dejado la vida sobre todas las cosas.

Luis Fernando Mejía 

Tierra (fragmento)

XVIII
Jardín de flores impías
-admiro tu sueño absorto-,
Como un loco me comporto
al ver tus rosas tan mías.
(22)
Aire (fragmento)
XX
Mi voz vuelve a florecer
con renovado idealismo;
he vencido el pesimismo
y muy alto he de ascender.
(96)
Héctor Escobar 

Piedra domada

Eunice no sabía leer,
pero aprendió a escribir en las piedras con sus manos.

Ella que no albergó en su vientre la continuidad de su especie
(para no condenarla al lavadero y la cocina),
crió seis hijos ajenos
y machacó con la piedra día a día sales y especias
entre más de 5840 almuerzos, por más de 16 años.

No sabía leer, pero leía las cartas y el tabaco,
así, entre bruja,
nana y cocinera
con el paso de los años, me heredó una piedra
con la huella de su mano izquierda:
tesoro encontrado y revelado,
piedra recorrida desde la Divina Providencia hasta Alejandría.

Los barrios que viví y donde le conté a la piedra mis secretos,
forzándola a mi diestra,
resistiéndola golpe a golpe.

Piedra cocinada,
domada,
amoldada,
pulida,
canto rodado entre la mano y el ajo,
piedra de la rabia y el silencio.

Piedra desnuda, arena tras arena,
cuerpo de Eunice revelado en su origen.

Yorlady Ruiz

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