Sofía Gaviria
Columnista
El acompañamiento perfecto para una taza de nuestro mejor café colombiano es, a mi modo de ver, una galleta crocante y dulce, perfumada con los aromas de la mantequilla avellanada, que albergue en su interior unas texturas como la de las nueces tostadas. Hacer galletas no es nada difícil, pero si requiere que escojamos ingredientes frescos y que nos alejemos de opciones como la margarina, un ingrediente que la industria fabricante de galletas parece no haber entendido que no debería usarse para el consumo humano.

Como me gusta experimentar en la cocina, hace poco desarrollé para un nuevo cliente esta receta que ha resultado muy exitosa.

Caliente el horno a 180 grados centígrados. Forre dos latas para horno con papel parafinado o use un tapete de silicona para facilitar el proceso de despegar las galletas una vez horneadas. Estas galletas tienen una buena proporción de mantequilla que no las hace las más difíciles de despegar de la lata de hornear, pero cualquier ayuda que facilite los procesos en la cocina siempre es bienvenida.

Use 250 gramos de mantequilla a temperatura ambiente y combínela con un peso equivalente de azúcar. Si tiene una batidora, ponga los dos ingredientes en el tazón y comience a mezclarlos usando el aditamento plano, no el batidor de alambre. Si no tiene batidora, use una cuchara de madera para mezclar bien los dos ingredientes.

Cuando la mezcla esté perfectamente mezclada y cremosa, añada media cucharadita de sal y un huevo. Mezcle bien antes de añadir 200 gramos de harina de trigo y dos cucharaditas de canela en polvo. Aquí, sin la ayuda de la batidora eléctrica, tendrá que hacer uso de su fuerza manual para batir y asegurarse de que la harina se integre perfectamente a todo lo anterior. Añada entonces 125 gramos de semillas de girasol junto con 225 gramos de avena en hojuelas. Combine todo perfectamente y con la ayuda de dos cucharas de sopa forme bolitas de alrededor de tres centímetros de diámetro con la masa. Ponga una docena de bolitas de masa, dejando al menos cinco centímetros de espacio entre una y otra, sobre las latas de hornear que alistó. Con los dedos, aplane las bolitas de masa para extenderlas a unos cinco centímetros. Lleve las galletas al horno durante 15 minutos o hasta que hayan comenzado a dorar por los bordes.

Prepare otra docena de galletas de la misma forma que la anterior y hornee otros 15 minutos. Con esta cantidad de masa, podrá hacer entre cincuenta y sesenta galletas.

Retire las galletas del horno y déjelas enfriar brevemente antes de retirarlas de la lata con la ayuda de una espátula. A mi me gusta enfriarlas por completo sobre una rejilla metálica, de manera que el aire pueda circular libremente por debajo de las galletas.

Una vez que las galletas enfríen por completo, páselas a un recipiente que tenga una tapa que ajuste muy bien. Sus galletas, bien guardadas, pueden durar varias semanas.

sofia.gaviria@gmail.com

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