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Inmaculada Tapia-Agencia EFE
Lograr que de la buena práctica sanitaria se beneficien los ciudadanos es posible gracias al diálogo, al intercambio de experiencias. Una iniciativa que lleva a cabo el “Proyecto Eurosocial Salud” del Programa de la Comisión Europea para la Cohesión Social en América Latina.
Los problemas de salud que venía padeciendo el pueblo wayuu, asentado entre la frontera de Colombia y Venezuela, han logrado poner de acuerdo a dos gobiernos nacionales con fuertes discrepancias y con políticas sanitarias diferentes.
Pese a todo, ambos países han aunado esfuerzos para lograr que este pueblo indígena accediera a un sistema de salud mixto: basado en la tradición curativa de su cultura y en la salud entendida de manera convencional (hospitales, ambulatorios, etc).
Diferencias
Los wayuu viven a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela. En esta región se hace necesario un modelo binacional de atención en salud, teniendo en cuenta que el pueblo wayuu es histórica y culturalmente uno solo, que su territorio ancestral es el mismo y que los problemas de salud y sus determinantes son similares.
Las principales patologías que sufre esta población son la desnutrición, las enfermedades infecciosas respiratorias, las enfermedades gastrointestinales, las infecciones de transmisión sexual, el cáncer cervico-uterino, la hipertensión arterial, lesiones y caries.
Todas ellas están determinadas por la falta de agua potable, la escasez de alimentos, la pobreza, el acceso limitado e integral a servicios de salud de promoción, prevención, detección precoz, tratamiento y rehabilitación, la falta de comunicación intercultural y de educación en salud.
Este pueblo indígena difícilmente acude a la medicina occidental para curar sus dolencias debido a la desconfianza que esta les causa. Su modelo sanitario está relacionado con el medio ambiente, con lo espiritual y lo sobrenatural, con la familia, con la armonía interior y sus relaciones con los demás.
Noly C. Fernández, directora nacional de salud indígena del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela, explica que para el pueblo wayuu, su medicina ancestral tiene aún toda la vigencia. “Realmente, no se pretende complementar actividades, si no promover el respeto por cada una de ellas, tanto desde el discurso biomédico como el de la medicina tradicional, como se viene haciendo en lugares como el Hospital de Nazareth (Colombia)”, apunta.
Los wayuu dividen las enfermedades en dos categorías: ayuulee y wanülüü. Las primeras son enfermedades “naturales” y están consideradas como benignas, de síntomas no angustiosos, de evolución lenta. La segunda categoría corresponde a una patología considerada por ellos ya como una enfermedad, y que, por tanto, es susceptible de recibir un tratamiento específico.
En el tratamiento de las dolencias ayuulee interviene el propio enfermo o sus allegados.
Son tratadas mediante la aplicación de plantas medicinales o drogas de origen mineral o animal. Es una medicina pragmática, totalmente popular, no especializada, basada en masajes e infusiones, principalmente.
Las enfermedades wanülüü se distinguen de las ayuulee por el mayor nivel de afección que suponen. Sólo los chamanes pueden establecer un diagnóstico para ellas, comunicándose con el mundo sobrenatural o suprahumano donde residen los seres y las cosas que son la causa del mal que padece el enfermo.
A partir de esta concepción de la enfermedad y de la salud, los estados colombiano y venezolano, a pesar de tener sistemas de salud diferentes, se han propuesto construir un modelo de salud que garantice una prestación sanitaria de alta calidad complementando el sistema sanitario convencional con el tradicional wayuu.
Una adaptación que se lleva realizando con éxito, desde hace más de 30 años, en el Hospital de Nazareth (Colombia) y en el municipio Páez (Venezuela) con organizaciones comunitarias como la red de mujeres wayuu, aunque no respondía a una política pública de salud, sino a un esfuerzo entre los equipos de salud de la zona y la comunidad.
A través del “Proyecto Eurosocial Salud”, se ha logrado formalizar el modelo de salud que busca garantizar la atención universal de la salud a este pueblo. Este proyecto forma parte del Programa de la Comisión Europea para la Cohesión Social en América Latina, financiado por la Unión Europea con una inversión de 36.5 millones de euros.
Miriam Cué Río, responsable de “Eurosocial Salud” en el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo que lidera el Proyecto, explica que esta iniciativa fue apoyada porque los beneficiarios han estado altamente implicados en la etapa de definición y con esta iniciativa se podrían beneficiar 300.000 personas que forman parte de un grupo vulnerable.
“Esta iniciativa binacional no sólo responde a una necesidad real de los sistemas de salud sino que también tiene gran potencial para convertirse en una política pública de mejora de la cohesión social. Además, el modelo de salud intercultural para el pueblo wayuu puede servir de ejemplo a otros Estados con problemáticas similares e incentivarlos a integrar la perspectiva multicultural en los servicios de salud”.
Territorio
En el diseño de este modelo de atención para el pueblo wayuu han intervenido de manera directa las áreas de salud de los gobiernos colombiano y venezolano y se ha diseñado con la participación de los líderes de los pueblos indígenas.
La directora nacional de Salud Indígena del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela, Noly Fernández, incide en que después “de una lucha de mas de 6 años, hemos logrado que los modelos de salud para pueblos indígenas formen parte de la agenda de los dos estados y de organismos multilaterales. Es así como esperamos, el próximo año, implementar el primer piloto en la gran Nación wayuu, aprovechando la experiencia acumulada en los trabajos de los años previos, y esperamos dar un carácter de política pública a estos esfuerzos, no sólo en Colombia y Venezuela sino en la comunidad andina”.
Alfredo Rivas, director de la Fundación Española para la Cooperación Internacional, Salud y Política Social y miembro del Consorcio Eurosocial Salud, reconoce que el éxito del “programa wayuu” ha permitido “mantener la relación bilateral entre ambos sistemas de salud, en unos años en los que las relaciones entre ambos países no han sido las mejores. Se ha logrado mantener en todo momento la cooperación para que los wayuus de un lado y de otro tengan la correspondiente asistencia sanitaria y la promoción y prevención: que se vacunen y tengan mejor acceso a la nutrición”.
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