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Germán A. Ossa E.-Enviado Especial
Si bien en “Avatar”, unas bellas figuras imaginadas y fabricadas por cerebros humanos que manejan perfectamente diferentes programas de computación, se salen de la pantalla para sentarse con uno a comerse las crispetas que Cine Colombia le ha hecho comprar al hijo, en otras muchas películas, las imágenes además de no ser tan hiperreales, pasan a ser tortuosas, sin importar que la fotografía, la iluminación y los encuadres de las mismas, hayan cumplido con todos los requerimientos técnicos.
Eso sucede con un puñado de ellas que hasta ahora hemos tenido que soportar en el marco del Festival de Cine No. 50, que se lleva a cabo en la ciudad heroica y que además cuenta con el vacío dejado por el príncipe Carlos Saura (“Cría cuervos”, “Los golfos”, “Amor brujo”, “Tango” y otras) que por culpa de la gripa no nos pudo acompañar.
Películas exhibidas en el bello Teatro Pedro de Heredia, que ahora se llama de otra manera, han dejado profunda huella en nuestras memorias, más por su mala calidad que por su valioso contenido.
Cintas como “Paraíso”, del Perú, que uno no imagina de donde pudo haber salido su nombre, toda vez que reina más la tristeza y la nostalgia que la alegría de un pueblo que intenta salir del subdesarrollo, donde los planos lentos se sacian en mostrar con cierta sevicia la pornomiseria de Latinoamérica, o como “Contracorriente” en la que el actor y ahora productor Manolo Cardona, se empecina en mostrar su capacidad para enamorarse hasta la muerte de otro hombre y en la que lo que se cuenta no alimenta a ningún espíritu, salvo a los de su línea emotiva, demuestran hasta la presente que hay paralelo al cine de vanguardia nuestro, un cine que se queda, que se resiste a explorar nuevas magias y que hasta se obliga a postrarse en temas que coquetean a una población que no se preocupa por pensar mientras lee una buena obra de arte, porque además de fácil construcción, es de pésima factura.
Se salvan obvio, otras películas que llenan el espíritu, cintas que se escriben con el corazón y se realizan con el alma.
“El último verano de Boyita” por ejemplo, de la realizadora argentina Julia Solomonoff, quien manifiesta en esta recreación humana, la vida de unos habitantes del campo en el que los niños son protagonistas de un drama en donde el sexo, inspira la emoción de una bella bebita que apenas sí tiene con qué concursar en la vida de las sábanas y de ese niño campesino que en su presentación formal y actoral, es de los personajes más bellos que hayamos podido ver en película alguna y quien sufre mudamente por haber sido castigado por la naturaleza, al haber nacido con un clítoris que le pone a sudar sangre, como a cualquiera de las mujeres.
Fresca es también esa película colombiana, “Retrato de un mar de mentiras”, de Carlos Gaviria, en la que Julián Román, interpreta perfectamente a un marginal que ha de vencer toda serie de obstáculos para vivir dignamente en este país en el que la violencia es el pan que nos sirve a la mesa un Presidente, ahora triste porque ya no puede seguir gobernando como lo había planillado, es decir, eternamente.
“El vuelco del cangrejo” hace de las suyas con el público cartagenero, pues luego de traerse de Berlín el premio de la Fipresci, obliga a los asistentes a tener la sensación de ver una muy buena película, la que a nosotros nos parece sencilla y aparatosamente terrenal. Una mezcla de celos y violencia que no se transpira sino que se advierte en los boletines de prensa.
“El secreto de tus ojos”, la argentina que uno no sabe si es una historia de amor o policíaca, llega al Festival con la intención de atrapar al público que tiene el corazón blando.
Queda entonces en el tintero, para el otro domingo, el resto del material que no hemos visto, pero que creemos, tiene que ser interesante, toda vez que sabemos, ha sido producto de la programación de Orlando Mora, el único crítico de cine colombiano que ha sido jurado en Cannes y que de esto sí sabe.
Una nota más, informamos a los lectores de Las Artes, que este enviado especial, conjuntamente con Juan Guillermo Ramírez, crítico de la Cinemateca Distrital, del comité organizador de los Encuentros Nacionales de Críticos y Periodistas del Cine de Pereira, fue designado como asesor del Comité Directivo de la Red de Festivales de Colombia.
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