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Esta comunidad de 40.000 habitantes es la capital del departamento del Amazonas y una parada obligatoria en la aventura de la selva. Sus calles, bordeadas de palmeras y tiendas, ofrecen toda clase de esparcimiento al viajero, y hay varios restaurantes encantadores en la ciudad, como Tierra Amazónica, con sus especialidades de pescados dorado y pirarucú.
Su puerto, al cual se puede llegar fácilmente desde el centro de la ciudad, ofrece a los turistas la posibilidad de estar en varios países en un solo día. Tabatinga, en el Brasil, está unido a Colombia por carretera, y esta frontera abierta hace de las compras una experiencia única.
Allí se puede buscar tiendas de chocolates donde venden cacao puro o deambular por cualquiera de los supermercados donde hay arrumes hasta el techo del licor típico de Brasil cachasa, para luego preparar caipirinhas, mientras se descansa en un alojamiento selvático y se disfruta de la caña de azúcar y los espléndidos atardeceres amazónicos.
En límites con el Perú, está la reserva natural Yuvari-Tucano. Después de unas formalidades sencillas de pasaporte en Santa Rosa, al otro lado de Leticia, se navega en cómodos barcos de río, donde el sol mira de frente al visitante.
Por todas partes circunda el agua, ese dios color castaño que es el río Amazonas. Pasan barcos de todos los tamaños, algunos cargados de madera, ganado y gasolina, otros deteniéndose a lo largo de la orilla con su carga de frutas y pasajeros con parasoles.
En este reino verde hay civilidad. La gente saluda con la mano desde las rizadas olas.
Mono ardilla
A tan sólo dos horas de Leticia se llega a Yuvari-Tucano donde lo primero es el saludo de una pandilla de juguetones monos ardilla y una pareja de escandalosas guacamayas.
Alzándose en el agua y construidos en zancos de madera, los alojamientos son limpios y espaciosos.
El Yuvari-Tucano es sólo uno de muchos alojamientos que han surgido en el Amazonas y que ofrecen al turista emocionantes caminatas por la naturaleza, así como excursiones en canoa para pescar pirañas y ver jugar a los delfines de río.
Cerca de Leticia, en el lado peruano de la orilla del río, funciona la reserva natural Marasha, situada sobre una laguna prístina, con una plataforma de dos pisos para observar aves y un chef que prepara los mejores platos a este lado de Lima, como por ejemplo el lomo salteado.
La caminata de una hora a través de la selva pluvial desde el muelle de desembarque hasta el alojamiento es espectacular, y los guías le ayudarán a llevar su morral para que usted pueda dedicarse a disfrutar del espectáculo y de los sonidos de la jungla.
La mayoría de los alojamientos del Amazonas ofrecen un buen nivel de comodidad y mantienen la vida salvaje al alcance de la mano.
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