ArtÃculo leido 358 veces.
Estar convencidos de que ya estamos maduros, que aprendimos a vivir y que tenemos la razón, son unas de las muchas razones para estar equivocados y que se nos dificulte la relación con nuestros hijos. Nuestros hijos son nuestro espejo. Ellos nos indican cada día, cuáles son las modificaciones que nos urge hacer en nuestro carácter, comportamiento, conducta, etc.
Las madres hemos sido engañadas por un discurso que nos esclaviza. Los padres que no saben poner límites, producen dictadores. Porque no se ha comprendido en su totalidad lo de las relaciones horizontales. El proceso de una relación padre-hijo termina siendo horizontal pero tuvo que haber pasado por la verticalidad y la comprensión del principio de autoridad y en esta relación no está prohibido prohibir en el inicio del proceso.
Lo que sí está prohibido, es la promoción del placer por el placer mismo y hemos estado equivocados en la forma de entusiasmar para desarrollar el potencial. En la búsqueda de hacerlo, desarrollamos la ejecución del poder – que es cosa distinta – y en lugar de criar demócratas, producimos tiranos individualistas sin sentido del colectivo.
En nuestro afán por satisfacer las necesidades de los hijos y proporcionarles el placer de vivir, ahora tenemos niños adultos que de ninguna forma se van a complicar la existencia y con un profundo desprecio por el esfuerzo. Creen que se lo merecen todo sin tener que dar nada a cambio. Para desarrollar en el niño la disciplina de hacer el esfuerzo, ese niño debe tener carencias. No lo puede tener todo. El célebre psicólogo y pediatra Francés Benjamín Naorí, describe este fenómeno como perverso y en su análisis de que la perversión tiene como reverso a la neurosis, - deduzco yo - nos invita a mirarnos en el espejo de nuestros hijos. Porque cuando dice “…Esto es extremadamente preocupante, porque el reverso de la perversión es la neurosis, y los neuróticos se fascinan con los perversos. Todos somos neuróticos. Porque la neurosis, en líneas generales, es lo que construye el vínculo social. La neurosis se constituye en la infancia, cuando un niño tiene una pulsión que trata de satisfacer. Los padres están allí para poner límites a esa pulsión. Para decir: “No, eso no se hace”. El perverso es aquel que ni reprime ni rechaza, que no ha sido educado para eso. ¿Qué sucede entonces? Que el neurótico se encuentra totalmente fascinado ante el perverso. Cuando aparece Freud con el psicoanálisis, se dedica a leer la neurosis. Pero lo que quería Freud no era suprimir la neurosis como estructura psíquica, sino curar la neurosis que enferma…”
El Doctor Naori, le augura muchísimos años de reinado a la perversión porque afirma que ya se tomaron el poder y que son los causantes de la crisis económica actual.
Yo pienso que no será así, si revisamos nuestros errores de comportamiento en la crianza, si crecemos en el proceso, si aprendemos de nuestros hijos. Cada conducta perversa de los hijos –para utilizar los términos del Doctor – nos debe conducir a reflexionar sobre nuestro error y a fijar a tiempo los límites.
El Diario del Otún se complace en ofrecerles a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los invitamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en eldiario.com.co la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario.
|
UVR:
$199,2534
Dolar (C):
$1.778,52
Dolar (V):
$1.779,28
Café
US$2,2005
DTF
4,95%
TCC
3,29%
DOLAR CANADA
$1.786,76
EURO
$2.357,39
|

08:45