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Héctor Tabares V.
Son incontables los vertederos de basura existentes en la actualidad. Lo crítico del asunto no es la descomunal cantidad de despojos avistados en las ciudades, en las víaACs, apilados en las esquinas, dispersos en las aceras, en el campo inclusive donde podía pensarse no cabe el desorden frente a la belleza de la naturaleza.
Es la incapacidad de darle a ese fenómeno complejo y sucio, un destino diverso y proporcionado a las secuelas y efectos, coherente al lucro y beneficio sacados a los generadores de esa masa maloliente y deforme. Es simple y paradójico. Estarse divirtiendo, gozando, disfrutando de un buen pedazo de cualquier alimento, observándose en el rostro a los peatones amigos de comer en las calles, terminado el manjar, en un gesto de desagrado, de ira, quizá debido a la finalización de la satisfacción sentida, lanzan el envoltorio en el cual venía el agraciado y digerido comestible.
Hechos susceptibles de calificar en la peor manera, incultos, groseros, impresentables, ordinarios y desaliñados. Y desde esta cuestión menor, intrascendente, puede partirse para magnificar en la exacta dimensión, el tema relacionado. No obstante todos los males causados, advertidos elocuentemente a través de las manifestaciones agresivas de los ríos rastreando ansiosamente su ronda, el hombre sigue empecinado cada vez más en hacer caso omiso de la obligación en realizar actos inmediatos y acordes a la provocación de desarreglos constantes y permanentes. Y en el camino destructivo, el Estado guarda silencio y en franca rebeldía, en descarado maridaje, cómplice necesario, es asimismo indolente y remiso en materia de tanta gravedad.
Es la razón de ser de una expresión doliente y la motivación en el cometido de buscar fórmulas de arreglo y de auscultar en quienes conocedores del punto, inquietos en la misma dirección respecto del entuerto comentado, igualmente reflexionan en el afán de encontrar un sendero positivo y oportuno de transitarse y en pro de impedir un desastre antes de lo previsto.
Entonces es la ocasión y el momento adecuado en la mención de propuestas escuchadas de parte de los cultivadores del ecosistema, de la biodiversidad, cuando ponen sobre la mesa soluciones traducidas en el imperativo de la gobernabilidad, la industria privada y los particulares, de acudir a mecanismos mayormente efectivos en hallar un medio idóneo en el sano propósito de evitar daños colaterales.
A modo de ejemplo, están los automóviles, los inodoros, residuos dejados en los sitios menos indicados, agrupándose en hedores y en cuevas, nidos de ratas, en el incremento de enfermedades y de pestes, especialmente al arrojarlos a los cauces y quebradas. Si alguien tomara estos elementos y por conducto de programas juiciosamente diseñados, fueran utilizados en el aprovechamiento de sus piezas buenas, de intercambiarse en productos nuevos a cambio de una transacción módica y en consonancia al estado, a la situación del usuario. Vender un carro viejo, es crear un problema de movilidad.
Es agregar otro. Empero si las empresas, reciben el añejo, ofrecen a precio moderado el de estrenar, convierten en chatarra y le dan un rumbo distinto, debe operarse una gran descongestión y hasta renovar las condiciones de subsistencia generales. Otra especulación accesoria, orienta a llevar a cabo proyecto similar en el evento de los sanitarios.
Si hay ahorradores de agua, valdría la pena también, no permitir la supervivencia de los del despilfarro, de forma paralela serían atomizados, permutados a unos de la época, los modernos, y con ello matar dos pájaros de un tiro.
Economía en el interesado y un estándar de vida superior, una cultura diferente en el ciudadano, efectuando en tal sentido una inversión social verdadera. Es acuñar el plan, proponerlo, incitar a las personas y a los entes bajo la consigna de tasarse en algo, favoreciéndose la mayoría.
Unas iniciativas de cierto contenido práctico, emitidas a la ligera, pero que aplicando lineamientos serios, extendidos a otras latitudes, transformarían un sueño, en una predisposición mejor hacia la gente del mañana.
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